EL PAíS › EN EL GOBIERNO DICEN QUE NO VUELVEN AL DIALOGO HASTA QUE NO SE LEVANTE EL LOCKOUT

“Hablamos, pero no con apriete”

En el Gobierno ven la nueva medida de fuerza como una extorsión y están resueltos a no seguir dialogando en esas condiciones. Aseguran que no hay motivos para la protesta porque se venían solucionando los problemas que planteaban las entidades agropecuarias.

 Por Daniel Miguez

La presidenta Cristina Kirchner habló en un acto en la Casa Rosada, pero no hizo referencia al conflicto.
Imagen: Télam

En el Gobierno ven el nuevo lockout de los empresarios del campo como una extorsión y están decididos a no reanudar el diálogo hasta que no levanten la medida de fuerza. “Hay predisposición a seguir hablando para terminar este conflicto, pero no por la vía del apriete”, dijo anoche a Página/12 un alto funcionario de la Casa Rosada. Con tono de indignación la misma fuente sostenía: “Les estamos solucionando los temas que plantearon, como la exportación de carne y trigo, el tema de la leche, la refinanciación a los deudores del Banco Nación. Y con las retenciones móviles las dos cuestiones que ellos objetaban básicamente eran la situación de los pequeños productores y los mercados de futuro. El primero ya lo arreglamos –ahora ganan más que antes– y el segundo propusimos analizarlo. ¡Eh, paren un poquito, si nos quieren llevar de las narices vamos por mal camino!”.

La larga enumeración del funcionario –matizada con fechas y datos técnicos– fue coronada con el siguiente razonamiento. “Dicen que van a hacer piquetes para parar camiones que lleven granos. Esto es una contradicción increíble. ¿A quienes les paran los camiones? ¿A ellos mismos? ¿O es que hay productores agropecuarios que no les responden y que quieren exportar igual? ¿Y van a utilizar métodos que ellos tanto criticaron, como el de no dejar trabajar al que quiere trabajar?” Palabras que marcaban claramente el clima que se vivía anoche en la Casa Rosada.

Un ministro, casi resignado a que el lockout siga teniendo por ahora un fuerte apoyo mediático, decía: “Nosotros vamos a seguir trabajando, haciendo obras y va ser difícil comunicarlo, ya lo sabemos. Mientras que ellos hagan el lockout y cuando terminen, si quieren hablamos”. Otro funcionario, muy cercano a la Presidenta, arremetió contra la simbología que quisieron exponer los productores agropecuarios al aparecer en la conferencia de prensa que dieron por la tarde con escarapelas en sus sacos: “Como si ellos fueran los dueños de la patria. Dime de qué presumes y te diré de qué careces”, sentenció.

La decisión de retomar el lockout por ocho días se dio después de un día extraño. El martes, en la reunión de las cuatros cámaras agropecuarias con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, parecía marchar todo bien. Hasta que el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, a la salida, les dijo a los periodistas que Fernández había admitido que las retenciones móviles fueron un error y que el Gobierno estaba dispuesto abolirlas. A posteriori, el jefe de Gabinete desmintió eso y ayer los ruralistas anunciaron el lockout.

Luego de conocerse la medida, al regresar de un seminario en Pilar, el jefe de Gabinete contó que por la mañana llamó a Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural, y le preguntó “por qué habían dicho semejante cosa”, en referencia a la supuesta admisión del error de las retenciones móviles por parte del Gobierno. “Me contestó: si no nos mataban”. Era, claro, en alusión a un presunto desborde de “las bases”.

En la Casa Rosada, si el martes lo sospechaban, ayer se convencieron. Creen que la jugada de los ruralistas de decir que el Gobierno consideraba un error las retenciones móviles, obligando a una obvia desmentida del jefe de Gabinete, era la excusa que necesitaban para prolongar la pulseada en su intención de obtener más beneficios. “Siempre aposté al diálogo, pero he pecado de estúpido por confiar en ellos”, dijo Fernández.

El jefe de Gabinete hizo su relato de los hechos: “Ellos le dijeron a la Presidenta querían ser parte del Acuerdo del Bicentenario y que tenían además problemas coyunturales. La Presidenta les dijo que ambas cuestiones las traten conmigo. Los problemas coyunturales eran respecto a la carne y el trigo, que empezaron a resolverse, y el tema de las retenciones que afectaban a los pequeños productores y a los mercados de futuro. A los pequeños productores les dimos reintegros y hoy tienen más rentabilidad que antes del 11 de marzo. Y el martes les dije que íbamos a analizar los de los mercados de futuro. Todo marchaba bien y salen diciendo que yo admití que las retenciones son un error. Seríamos dementes si hubiéramos afirmado eso”. También criticó la capacidad de conducción de los dirigentes de las cuatro entidades rurales y lamentó la decisión de ayer: “Me hubiera gustado seguir dialogando porque estaba seguro que íbamos a llegar a una solución”. Por ahora no podrá ser.

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