EL PAIS › EL GOBIERNO PORTEÑO SUBEJECUTA DRASTICAMENTE LOS PROGRAMAS DE CONSTRUCCION Y SALUD

No se gasta ni lo que está aprobado

Macri gastó sólo el 9 por ciento del presupuesto asignado a reparar escuelas y el 6 del destinado a construirlas. Lo mismo ocurre con salud y asistencia social en la ciudad.

 Por Roberto Navarro

A pesar de los múltiples reclamos de los alumnos porteños por falta de gas y por el mal estado edilicio de las instituciones educativas, en los primeros seis meses de 2008 Mauricio Macri sólo ejecutó el 6 por ciento del presupuesto que estaba asignado a construcción de escuelas y el 9 por ciento del de reparaciones y equipos. Lo mismo ocurrió con la construcción de hospitales y centros de salud, rubro en los que la ejecución del primer semestre tampoco superó el 6 por ciento. Para los hogares de día, donde paran los chicos de la calle, el gobierno de la ciudad sólo gastó el 7 por ciento del presupuesto que le aprobó la Legislatura. En Emergencia Habitacional, Promoción Social y Hábitat, Macri gastó el 2 por ciento del dinero con el que cuenta. En deporte comunitario aún no gastó un peso.

El Presupuesto 2008 de la ciudad de Buenos Aires es de 13.103 millones de pesos, de los cuales 3014 millones se destinan a gastos de capital, como obra pública en general y transferencias al instituto de la vivienda y a subterráneos, entre otros. El resto son gastos corrientes: en su mayoría salarios. De los 3014 millones para obras, Macri debería haber gastado en los primeros seis meses aproximadamente el 50 por ciento, unos 1500 millones de pesos. Según un Informe del Centro de Estudios Porteños (CEP), gastó el 15,16 por ciento: apenas 457 millones de pesos. “Más allá de la clara falta de eficiencia en administrar los recursos de la ciudad, quizá lo más grave sea la insensibilidad ante problemas como el de la salud. Hace pocos días Macri dijo que los hospitales estaban colapsados por culpa de que los vecinos de la provincia de Buenos Aires se vienen a atender a la capital y él sólo avanzó un 6 por ciento en el presupuesto sanitario”, señaló Daniel Filmus, titular del CEP, a Página/12. De los 235 millones de pesos con que cuenta Macri para la construcción de nuevos nosocomios, sólo gastó 15 millones.

La subejecución del presupuesto de gastos de capital se da en todos los rubros: en ningún caso supera el 30 por ciento. Ni siquiera hubo un mayor esfuerzo en los casos más visibles para la sociedad, como el del transporte. Los embotellamientos de tránsito son uno de los mayores problemas de la ciudad. En lo que va de su gestión, la administración macrista realizó distintos intentos de reordenamiento de tránsito, como cuando propuso aumentar el precio del peaje de la autopista Illia y terminó desechando la idea por falta de consenso. O más tarde, cuando dispuso el uso de los carriles exclusivos sólo para taxis libres de pasajeros y para colectivos y terminó volviendo sobre sus pasos luego de una huelga de taxistas. Sin embargo, sólo ejecutó el 29 por ciento del presupuesto para avanzar en la construcción de subterráneos. El Ministerio de Desarrollo Urbano, que está a cargo de estos fondos, también maneja el de obras complementarias, como la construcción de rutas, caminos y puentes, ente otros. En ese ítem esta cartera gastó sólo el 7 por ciento de la estimación anual.

Otro de los problemas que el jefe de Gobierno prometió resolver fue el de la recolección de residuos. En los primeros seis meses de 2008 el Proyecto Buenos Aires Recicla apenas utilizó el 12 por ciento de sus recursos. El mismo porcentaje del presupuesto llegó a gastar la ciudad en políticas de empleo. Para protección del trabajo gastó el 24 por ciento de lo estimado. Otro rubro en el que llama la atención que no se haya avanzado, dadas las necesidades, sobre todo del sur de la ciudad, es el de obras de infraestructura urbana, en el que sólo se alcanzó a gastar el 19 por ciento de lo presupuestado.

Muchas de las acciones del gobierno macrista se contradicen con la subejecución del presupuesto. Una de ellas fue el intento de reducir las becas escolares, que fue resistido por los alumnos. Para el ítem “actividades comunes a la inclusión social”, del que surgen los fondos para las becas, hasta el 30 de junio último sólo se llevaba gastado el 8 por ciento del presupuesto total. En un sentido similar, sólo se ejecutó el 18 por ciento del presupuesto de promoción de la economía social. Otro rubro desatendido por la gestión del PRO es el de proyectos y ejecución de obras de cultura; en este caso el nivel de ejecución apenas llega al 4 por ciento.

Un reciente estudio de la Facultad de Arquitectura de la UBA señala que la ciudad de Buenos Aires tiene un déficit habitacional de 500 mil viviendas. El presupuesto porteño prevé para 2008 484 millones de pesos para construcción de nuevas viviendas. Se esperaba que durante los primeros seis meses del año se gastara aproximadamente la mitad. Sólo se gastó el 25 por ciento. Aunque el gobierno de la ciudad aumentara su ritmo de gasto es muy difícil que llegara a ejecutar el 40 por ciento del presupuesto anual. Es decir que le van a sobrar 1800 millones de pesos de los 3000 que tenía para gastos de capital en salud, educación, viviendas, transportes y otros rubros ya citados.

Al mismo tiempo, la administración macrista pidió un aumento del presupuesto para gastos corrientes. Desde su asunción Macri aumentó la burocracia estatal, con una gran cantidad de contratos de asesores con importantes honorarios y por la constitución de agencias descentralizadas. Lo hizo asegurando que cubrirá esos gastos con una mayor recaudación. “Para alcanzar ese objetivo debería aumentar los recursos en un 16 por ciento, pero en los primeros seis meses apenas cubrió el 50 por ciento de lo estimado y eso que la mayor cantidad de vencimientos de ABL y patentes se acumulan en la primera mitad del año”, aseguró a Página/12 Eduardo Hecker, que realizó el informe del CEP junto con Daniel Filmus, Gonzalo Ruanova y Alejandro Otero.

En un pedido de informe de la Legislatura sobre la ampliación de presupuesto pedida, se le preguntó al gobierno de la ciudad qué pensaba hacer si no aumentaba la recaudación, citando dos opciones: endeudarse o utilizar el sobrante de los gastos de capital no ejecutados. En realidad, varios legisladores de distintas bancadas, consultados por este diario, piensan que la subejecución fue un plan para utilizar esos fondos para crear una nueva burocracia en la ciudad y un nuevo esquema de agencias descentralizadas, un esquema que violaría la Ley de Presupuesto.

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Las protestas estudiantiles forzaron la ejecución de partidas.
Imagen: Télam
 
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