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Verna volvió al Senado con ganas de cobrar revancha contra Lavagna

Había desaparecido. Ayer regresó a su despacho. Redactaba una nota de descargo para la Comisión de Asuntos Constitucionales. Su relación con el lobbista Bercún agitó la interna del PJ.

 Por Eduardo Tagliaferro

Ayer fue el día del retorno de Carlos Verna a “La Casa”, como coloquialmente denominan al Senado los empleados más antiguos. No volvió vencido, aunque sí bastante golpeado. Al punto de que su nombre ya comienza a dividir aguas en la interna del bloque peronista. El miércoles, varios senadores vinculados con la conducción de la bancada habían puesto todo su empeño para comunicarse con él, pero no pudieron hacerlo. La mención del ministro de Economía, Roberto Lavagna, de que al lobbista Carlos Bercún lo había conocido en una cena organizada por el pampeano, obligó al titular de la comisión de Presupuesto y Hacienda a salir momentáneamente de escena. A media tarde de ayer, después de haberse reunido con el titular del bloque peronista, el sanjuanino José Luis Gioja, y de haberse comunicado telefónicamente con otros tantos colegas, mantenía intacta su bronca para con Lavagna y garabateaba una explicación en una nota que dirigirá a la Comisión de Asuntos Constitucionales donde se instruye la cuestión de privilegio para dilucidar la existencia o no de probables sobornos.
La nota de Verna no contendrá grandes novedades, simplemente discurrirá por la misma línea argumental que anteayer se repetía entre sus allegados: “Concurrí a ese encuentro invitado por el diputado Alberto Coto”. La explicación no sólo pretende evitar su comparencia ante la comisión parlamentaria sino que también busca devolverle la pelota al equipo de Lavagna. Se supone que si es Coto quien invita a las oficinas de Bercún, las miradas sospechosas recaerían en el asesor del ministro, algo difícil de argumentar con cierta solidez. El pampeano también sostendrá que “todas las reuniones que mantuvo con Bercún fueron porque se desempeñaba primero como subsecretario de Relaciones Institucionales (hasta 1999) y luego como asesor del Ministerio de Economía”.
A pesar del poder de convencimiento que Verna pondrá en juego en su nota, es muy probable que la Comisión de Asuntos Constitucionales decida escuchar su testimonio personalmente. Algo de esto se habló en la reunión que a primera hora de la mañana de ayer mantuvo el pampeano con Gioja. Allí, el titular de la bancada proponía que Verna diera sus explicaciones en una pública conferencia de prensa. A diferencia del presidente del bloque, Verna era partidario de dar sus respuestas en el recinto el próximo miércoles. Esta idea no seduce mucho a Gioja, ni a los senadores cercanos a la conducción del oficialismo en el Senado. Es más: en la última reunión de Labor Parlamentaria, Gioja había exhortado a los titulares de los otros bloques a evitar que el tema apareciera en la sesión legislativa.
“Si Verna realiza una conferencia de prensa, ¿quién será el senador que se arriesgue a sentarse a su lado para enfrentar las cámaras televisivas?”, comentó a este diario un legislador que desechó la idea de Gioja. Por lo pronto, lo que sí es casi seguro es que el pampeano dará sus explicaciones el próximo martes, en la reunión del bloque. Allí hay bastantes temas que prometen una reunión más que caliente.
Por un lado, las derivaciones de las presuntas coimas está dejando en offside a más de un conspicuo integrante del selecto núcleo de senadores acostumbrados a estar cerca del lugar en el que se toman las decisiones. Enfrente de ellos están los que impulsan la investigación. Por cierto que Gioja también tiene algunas explicaciones que entregar a sus pares. Una de ellas será la designación del ingeniero Raúl Eduardo Maltoni, como representante del Senado ante el Ministerio de Economía para discutir la renegociación de las tarifas de los servicios públicos (ver aparte). Alguna explicación ya ensayó anteayer frente a los entrerrianos Jorge Busti y Graciela Bar, los salteños Sonia Escudero y Marcelo López Arias, la bonaerense Mabel Müller y el rionegrino Miguel Angel Picheto. Allí se limitó a decir que Maltoni era un colaborador suyo, pero que él no había realizado ninguna designación. Algo que contradice de lleno las palabras ylas cartas que Lavagna mostró en la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside la santacruceña, Cristina Fernández de Kirchner.
La comisión también espera una respuesta del titular del Banco Central, Aldo Pignanelli, sobre los contratos que la entidad mantiene con Bercún. Luego de que Página/12 revelara que el lobbista está conchabado en el BCRA para cumplir los mismos servicios de asesoramiento que le vendía a Economía y le sigue prestando a la Asociación de Bancos de Argentina (ABA) y al Citibank, Pignanelli instruyó a la subgerenta general de la entidad, Alejandra Nughton, que “no salía de allí ninguna información que no fuera por expreso pedido del presidente del Central”. La recomendación incluso señala que “ni siquiera debía brindárseles datos sobre este tema a los encargados de la auditoría interna”. Para colmo, ayer no fue un día tranquilo en el Central: la Justicia allanó las oficinas de la contaduría en busca de los contratos que el BCRA mantiene con Bercún. También se retiraron agendas en las que se buscan llamados telefónicos o reuniones de los miembros de la entidad. No está explicitado, pero la disputa entre Lavagna y Pignanelli tiene varios frentes y están quedando a la vista.

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El senador pampeano Carlos Verna la está pasando mal desde que Lavagna descubriera su juego.
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