EL PAíS › LOS ASAMBLEISTAS SE MANTUVIERON AL COSTADO DE LA RUTA EN COLON

Un fin de semana bien tranqui

Por segundo día, los asambleístas no cortaron y repartieron volantes. Hubo poca gente y muchos gendarmes.

 Por Laura Vales

Desde Colón

Por segundo día, los ambientalistas se mantuvieron al costado del puente que une Colón con la ciudad uruguaya de Paysandú con el reclamo contra Botnia. Allí repartieron volantes a los turistas aunque, como había sucedido el primer día, no pudieron cortar la ruta porque la gendarmería se los impidió. Permanecerán en el cruce internacional hasta hoy, para cubrir todo el fin de semana.

La manifestación empezó el viernes, en coincidencia con el inicio del recambio turístico, y a pesar de que la gente que juntaron las asambleas fue poca, el grupo más decidido de los ambientalistas –unos treinta de Gualeguaychú y Colón–, se quedaron a dormir en el lugar para hacerle “el aguante” a la protesta, explicaron. El refugio al costado del asfalto, un galpón a pocos metros de la barrera de la aduana, les sirvió para soportar un día de sol inclemente, con una temperatura que tocó los 40 grados.

Con huellas de cansancio en los ojos, Jorge Fritzler hacía un balance de la medida. “La ofensiva contra los cortes fue fuerte y la gente se asustó. Hubo muchos rumores de represión y nadie vino con los chicos, no hubo familias. Pero. por otra parte, con esta medida hace 30 días que estamos en todos los medios, pudiendo hablar sobre Botnia”, evaluó, mientras en la ruta una larga fila de autos y camiones se perdía hasta el horizonte.

No había corte, pero por el recambio, otra vez los vehículos volvieron a amontonarse en colas kilométricas. En algunos momentos del día los turistas tuvieron esperar más de dos horas para poder cruzar la frontera.

Al mediodía llegó a la protesta Vilma Ripoll (MST), que fue a apoyar el reclamo contra Botnia y les llevó a los asambleístas los diarios del día, que aún nadie había visto. El entretenimiento de todo el mundo fue contar en la fotos la cantidad de gendarmes. En todas eran dos por manifestante. “Si ayer hacíamos una asamblea y éstos votaban, nos ganaban”, apuntó uno.

Después de haber tenido tan poca concurrencia en la protesta, lo que vendrá es preguntarse sobre el mantenimiento del bloqueo en Gualeguaychú. El piquete de Arroyo Verde lleva dos años y dos meses. En los últimos días el gobierno uruguayo, tras tomar nota del giro de la Casa Rosada, insistió en reclamar su levantamiento. La sequía que afecta a todo el litoral obligó a los uruguayos a comprar forraje argentino para alimentar el ganado, y el corte de Gualeguaychú encarece su transporte.

Los asambleístas también recibieron algunos sondeos desde Uruguay para levantar el corte. Sin embargo, aseguran que lo mantendrán al menos durante todo el verano. Que el gobernador Sergio Urribarri haya dicho que cree que “va a convencerlos y pronto”, señalan, no hizo más que empeorar la situación. “Urribarri hace una lectura política, pero no sabe hacer una lectura social. A la gente le molesta que la desafíen de esa manera”, apuntó Fritzler.

En los hechos, lo que pase con el corte va a ser discutido en la asamblea. La próxima se hace esta noche, en Gualeguaychú, donde se empezará a hacer una evaluación sobre lo ocurrido este fin de semana. Como en la asamblea están todos los partidos políticos, es muy probable que en las próximas semanas aparezcan mociones de bajarse de la ruta.

Para la asamblea el problema más grave es que no encuentran cómo dejar el corte y mantener presencia en los medios y en la agenda del Gobierno. “Si se levanta, la lectura que se va a imponer es que se terminó el conflicto”, decían ayer en la protesta de Colón.

En la ruta la gendarmería estuvo menos visible. Sólo un pequeño grupo de efectivos se mantuvo en el acceso a la frontera, aunque era claro que estaban listos para movilizarse si había nuevos intentos de bloqueos.

La mayoría de los manifestantes eran integrantes de la asamblea de Gualeguaychú. Colón, una ciudad que vive del turismo, con playas sobre el río y pequeños chalecitos en calles de tierra, siguió con frialdad la protesta. Los hoteles están a tope, los turistas paseaban por la costanera ajenos a la situación que ocurría en el cruce, a solo diez minutos. Según señalan en la ciudad, una de las razones de la baja participación en el reclamo es que aquí la Asamblea se dividió por problemas internos. Y hay también motivos económicos, ya que la ciudad recibe mucha gente de Uruguay.

La protesta fue acompañada de un petitorio dirigido al Gobierno. En él, las asambleas de Gualeguaychú, Colón y Concordia reclamaron el cumplimiento de seis puntos. A la cabeza pusieron la aplicación del Código Aduanero, para evitar que empresas argentinas le vendan insumos a Botnia, y la sanción de una ley de la madera que prohíba igualmente importar rollos destinados a la producción de pasta de celulosa. Los ambientalistas demandan, por otra parte, reanudar el diálogo con el Gobierno, y piden apoyo para difundir su causa en Europa. Se quedarán en el puente hasta el mediodía, volanteando. Con unas treinta personas en el cruce, no parecía haber clima para mucho más.

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La protesta en Colón terminará hoy y luego los asambleístas harán un balance.
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