EL PAíS › ENéRGICO RESPALDO DEL PRESIDENTE BRASILEñO A LOS RECLAMOS ARGENTINOS POR LAS MALVINAS

Lula se puso la celeste y blanca

Sin Cristina Kirchner en la cumbre, el brasileño criticó con dureza a Gran Bretaña y también a las Naciones Unidas, por no reabrir el debate sobre las Malvinas. En la declaración final, los treinta y dos países participantes apoyaron a la Argentina.

 Por Martín Piqué

Desde Cancún

Con la Presidenta ya de regreso en Buenos Aires, la atención de la delegación oficial estaba puesta en Luiz Inácio Lula Da Silva. El mandatario brasileño debía hablar en el cierre del plenario de la cumbre. El canciller Jorge Taiana contaba con que Lula haría una fuerte reivindicación del reclamo de soberanía sobre Malvinas; también se esperaba que el líder del PT dejara en claro el apoyo incondicional de Brasil al rechazo argentino a la exploración unilateral de petróleo por parte de Gran Bretaña. Al final, el discurso del jefe de Estado brasileño superó todas las expectativas. “¿Viste lo que está diciendo Lula?”, comentó a Página/12 un estrecho colaborador del canciller, que no podía ocultar su entusiasmo. En una de las críticas más duras que recibió Londres en este foro internacional, Lula se preguntó cómo era posible que los británicos no cumplieran con resoluciones de las Naciones Unidas siendo que ellos forman parte del Consejo de Seguridad desde el fin de la Segunda Guerra. La Cumbre de la Unidad de América Latina y el Caribe terminó con una declaración en la que los treinta y dos países participantes ratificaron los “legítimos derechos” argentinos sobre las Malvinas.

La acusación de Lula reflejó otra vez la sintonía diplomática con la que –salvo en las peliagudas cuestiones comerciales– suelen manejarse las cancillerías de Argentina y Brasil desde que las encabezan Taiana y Celso Amorim. El lunes, en la apertura del plenario de la cumbre, la propia CFK había lanzado el mismo reproche que ayer planteó Lula. La repetición no fue casualidad. Durante su discurso, el presidente brasileño también deslizó una inequívoca presión sobre el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon. “No es posible que Argentina no se adueñe de Malvinas y que, por el contrario, lo haga un país que está a 14 mil kilómetros de distancia de las islas. ¿Cuál es la razón geográfica, política y económica por la cual Inglaterra está en Malvinas? ¿Cuál es la explicación política de las Naciones Unidas para que no hayan tomado una decisión? Es necesario que empecemos a luchar para que el secretario general de las Naciones Unidas reabra ese debate con mucha fuerza”, aseguró Lula.

Cada vez más reconocido en los foros diplomáticos, haciendo valer el peso que Brasil ha ido adquiriendo –sobre todo en los últimos años– en la política mundial, el brasileño no dudó en plantear una crítica muy sensible dirigida al corazón mismo del orden internacional: la composición del Consejo de Seguridad de la ONU. Se trata del organismo con capacidad de veto que está integrado por las principales potencias militares del mundo, pero de un mundo congelado en la posguerra de 1945. “Es inexorable discutir el papel del Consejo de Seguridad. No es posible que la ONU siga con el Consejo de Seguridad representado por intereses geopolíticos de la Segunda Guerra Mundial y no tengan en cuenta los cambios que ocurrieron en el mundo. Los países del Consejo de Seguridad prefieren una ONU frágil”, denunció el jefe de Estado brasileño. Sus palabras hacen prever un retorno del debate por actualizar los organismos de multilateralidad.

La intervención de Lula fue seguida muy de cerca por la delegación argentina. Las críticas al funcionamiento de la ONU y la exhortación al coreano Ban Ki-Moon para que se involucrara con la cuestión Malvinas habían creado un marco más que favorable (¿pura casualidad?) para su siguiente compromiso diplomático: Taiana se entrevistará hoy con el mismísimo secretario general de las Naciones Unidas en la conocida sede del organismo, pleno Nueva York. Pero la satisfacción fue completa porque la Argentina además logró que los treinta y dos países que participaron de esta cumbre de América Latina y el Caribe –faltó Honduras porque el presidente mexicano Felipe Calderón no invitó a Porfirio Lobo para restarle legitimidad al golpe contra Manuel Zelaya– aprobaran dos documentos en apoyo a sus derechos de soberanía sobre las Malvinas.

Una política permanente

La declaración presidencial sobre la cuestión Malvinas fue ratificada por las 32 naciones presentes en el foro. Su aprobación pareció estar garantizada desde los primeros momentos de la cumbre, cuando el anfitrión Calderón anticipó que había consenso en firmar un reconocimiento de la soberanía argentina en Malvinas y en instar a las partes –sobre todo a Gran Bretaña– a sentarse a negociar como exigen las resoluciones de la ONU. Sin embargo, en la noche del lunes tres países del Caribe pusieron a prueba los nervios de los negociadores argentinos: se trataba de Belice, Trinidad y Tobago, Antigua y Barbuda. Nación limítrofe con Guatemala y Honduras, Belice –ex colonia británica– tiene un conflicto con Guatemala por la soberanía de un corredor de salida al mar Caribe. Tanto Trinidad y Tobago como Antigua y Barbuda son miembros del Commonwealth.

En un primer momento, los representantes de Belice, Trinidad y Tobago más Antigua y Barbuda intentaron que el documento que sería firmado por los presidentes no contuviera un párrafo de explícito reconocimiento de la soberanía argentina en Malvinas. “Querían bajarle el tono”, confiaron a Página/12 desde la delegación oficial. Sin embargo, la insistencia de Taiana –desde la comitiva se recordó que en su momento la Argentina había apoyado la independencia de Belice– y el apoyo clave que brindaron Brasil, México, Cuba y Venezuela, lo que fue reconocido por la delegación que acompañó a CFK, terminaron inclinando la balanza a favor de la declaración original. No hubo cambios, y todos los Estados participantes aprobaron el texto original. El documento sostiene que los Estados de América Latina y el Caribe “reafirman su respaldo a los legítimos derechos” de la Argentina en la disputa de soberanía con Gran Bretaña por las Malvinas.

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El presidente brasileño Lula ayer, en el cierre de la cumbre, entre el mexicano Calderón y la chilena Bachelet.
Imagen: AFP
 
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