EL PAIS › BINNER Y STOLBIZER LE ADVIRTIERON AL RADICALISMO QUE NO ACEPTARAN INCLUIR AL EMPRESARIO COLOMBIANO EN UNA ALIANZA

De Narváez, la madre de todos los límites

El gobernador de Santa Fe subrayó que no habría acuerdo con De Narváez porque “no todo es sumar para derrotar a alguien”, poniendo un límite al radicalismo. De Narváez sostuvo que “la gente pide que nos unamos”.

“De Narváez es un límite.” La definición, que durante el fin de semana se escuchó en boca de la titular del GEN, Margarita Stolbizer, ayer la repitió el gobernador de Santa Fe y referente del socialismo, Hermes Binner. Así, sus dos principales aliados les marcaron a los radicales la cancha respecto de su política de alianzas de cara a las elecciones de octubre, días después de que desde ese partido admitieran la posibilidad de abrir conversaciones con el (¿ex?) socio de Mauricio Macri como estrategia para reforzar su presencia en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país. El diputado de Unión Celeste y Blanco, por su parte, se refirió por primera vez al tema en una reunión que tuvo con su mesa de campaña y aseguró: “La gente nos pide que busquemos coincidencias y nos unamos”.

“Todos tienen derecho a formular sus políticas y sus propuestas”, pero “no todo es suma para derrotar a alguien, sino que tenemos que pensar en sumar para construir algo mejor”, sostuvo Binner, consultado sobre la posibilidad de estirar las fronteras del frente progresista que propone para incluir al empresario nacido en Colombia. “No vamos a tener acuerdo con De Narváez”, aclaró, por si hiciera falta. “Me gustaría –completó– sumar en base a un programa en el que sepamos qué vamos a hacer en materia de educación, salud, vivienda, trabajo, producción, cómo incorporamos a la Argentina al mundo, cómo generamos un país federal, cómo generamos respeto por la Constitución y las leyes, el respeto por los poderes y el diálogo para construir una gestión más democrática.”

De esta forma, se suma a la postura que estableció durante el fin de semana el otro gran socio de la UCR, el GEN, y ponen a los radicales en la posición de tener que decidir entre mantener esta alianza (y tratar de sumar a Proyecto Sur, que por ahora se muestra renuente) o virar hacia el centroderecha para poder encolumnar a De Narváez y algunos sectores del peronismo disidente. Dentro del partido centenario hay sectores que apoyan ambas opciones, pero hasta ahora el candidato proclamado por la cúpula, Ricardo Alfonsín (aún deberá revalidar su condición en las primarias abiertas del 14 de agosto), dio señales de inclinarse por sostener los pactos ya existentes.

El diputado bonaerense de la UCR, Gustavo Zuccari, apuntaló esta idea ayer, cuando reconoció que “ha habido alguna conversación entre dirigentes de segunda línea” del radicalismo y Unión Celeste y Blanco, pero supeditó la posibilidad de un acuerdo a tener el visto bueno de los socios. “Creo que primero se tiene que formar el frente progresista con el GEN y el socialismo y después avanzar en ese camino. Tendrá que ser éste el que decida si esto es viable o no”, sostuvo el legislador. Y desde esos espacios ya dejaron en claro cuál es su postura.

De Narváez es consciente de esto, pero también sabe que Mauricio Macri evalúa bajar a buscar la reelección en la ciudad de Buenos Aires, por lo que necesita buscar a otro candidato presidencial taquillero y opositor con el que alinearse. Por eso, ayer juntó a su tropa (la llamada “Mesa Provincial De Narváez Gobernador”, conformada por una docena de dirigentes de confianza) para trasmitirle el nuevo rumbo de campaña. “Hay una fuerte demanda de la gente para protagonizar un cambio, que está comenzando a ser escuchada por muchos dirigentes de distintos espacios políticos –les bajó la línea–. También nos piden que busquemos coincidencias, que nos unamos.”

A diferencia de lo que plantean en el GEN y el Partido Socialista, para De Narváez el único límite sería el kirchnerismo. “No cerrar puertas antes de poder sentarse a hablar”, definen en su entorno. El mismo hizo referencia a lo mismo cuando habló de “defender, en cualquier conversación, la necesidad de recuperar para la provincia la autonomía económica y política, resignada desde hace rato por el actual gobernador”.

De todas formas, la posibilidad de quedar huérfanos de candidato presidencial está entre los escenarios que evalúa la mesa chica del candidato: no sería la primera vez que sucede. En el 2007, acompañado en la fórmula por Jorge Macri, apostó al corte de boleta y obtuvo, con el 14,9 por ciento de los votos, el tercer puesto de las elecciones a gobernador que ganó Daniel Scioli por amplio margen. Un dato curioso, el segundo lugar de esa elección fue para Stolbizer, con el 16,6 por ciento. Y el cuarto, bastante más atrás (poco más de cinco puntos porcentuales), para la fórmula radical que encabezó Ricardo Alfonsín.

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Hermes Binner y Francisco de Narváez, ayer, en la reunión de la conducción de su comando, donde discutieron sus alianzas.
 
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