EL PAIS › TRAS EL GIRO DEL PRO, SANZ Y CARRIO SE DIFERENCIAN DE MACRI

Cambiemos se rearma

El líder de la UCR se puso más confrontativo con el jefe de Gobierno mientras Carrió profundizó su antikirchnerismo. Dardos por el “amarillo puro” y críticas al armado en el interior.

 Por Sebastian Abrevaya

A dos semanas de las primarias, el frente Cambiemos encara la recta final de campaña en un escenario de incertidumbre y reacomodamiento. Tras el ballottage en la Ciudad, el precandidato del PRO, Mauricio Macri, emprendió un giro discursivo que lo alejó de las posturas más antikirchneristas mientras que sus dos socios aprovecharon para salir a marcar sus diferencias con el jefe de Gobierno porteño. Entusiasmado por el resultado de Martín Lousteau, el radical Ernesto Sanz cuestionó la estrategia “purista” del PRO y se planteó como el candidato que aporta “pluralidad”. La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, por su parte, emprendió una gira por el interior del país y avisó que no se va a mover de su antikirchnerismo rabioso, lugar donde se encuentra más holgada ahora que el macrismo se corrió a reconocer algunos logros del gobierno nacional. Todavía está pendiente una reunión para definir si el 9 de agosto tendrán un bunker común o cada uno armará su comité de campaña y luego se encontrarán en la sede del vencedor.

“De acá al 9 de agosto no hay otra cosa que la competencia. Después del 9 lo que queda claro es que somos socios en esta coalición, que no somos adherentes”, advierte en diálogo con Página/12 un dirigente muy cercano al presidente de la UCR. Los radicales vienen acumulando un creciente malestar con el PRO, que se remonta a la discusión de los armados provinciales, la confección de las listas legislativas y hasta la distribución de los recursos que el Estado le otorgó al frente. Algunos recuerdan el enojo de Carrió cuando los macristas pretendían quedarse con el 90 por ciento de esos fondos y darle sólo el cinco por ciento a la UCR y el otro cinco a la Coalición Cívica. Finalmente el reparto quedó alrededor del 65 por ciento para el PRO y el resto para los otros dos socios. Luego fue la discusión sobre la forma que tomaría la alianza, ya que Macri en sus primeras declaraciones se encargó de bajarles el precio a sus socios respecto de un eventual “cogobierno”.

“No va a haber marcha atrás con la coalición desde lo político y lo electoral. Pero nosotros venimos claramente advirtiendo algunas decisiones que no nos parecían convenientes para la coalición en su conjunto”, detalló a este diario un hombre de la mesa chica de Sanz, que cita los ejemplos de Santa Fe, Tierra del Fuego y Entre Ríos, donde se quedó afuera un sector importante del peronismo disidente alineado con Massa. “Hubo una visión muy corta del tema de cómo se podía fortalecer el frente nacional”, concluye el dirigente, que mantiene diálogo frecuente con el PRO.

Al momento de presentar las listas de Capital, donde cada partido lleva sus propios candidatos a diputados, los macristas miraban incrédulos a los emisarios de la UCR, que se presentaron para inscribir su lista propia. Finalmente, la macrista Patricia Bullrich deberá competir ahora con Mariano Genovesi, del radicalismo, y Hernán Reyes, de la CC. Para ingresar a la integración de las listas en las generales, deberán pasar el piso del 15 por ciento, estimado en unos 150 mil votos.

El resultado del ballottage, aseguran, no le cayó simpático al PRO y menos el hecho de que Lousteau se involucrara en la campaña nacional: grabó un spot junto a Sanz y otro en el que desafía a Bullrich a debatir con Genovesi, cumpliendo con los proyectos de debate entre candidatos que ella misma presentó en el Congreso. “Veníamos mal, pero con esto nos volvemos a posicionar”, reconoció a este diario un radical porteño.

“Nuestra posición es la posición histórica que viene teniendo Lilita, tanto dentro de Cambiemos como dentro de la discusión política en el marco nacional. Estos quince días hay que intensificarlos”, asegura Maximiliano Ferraro, titular de la CC porteña. El legislador electo, uno de los dirigentes más cercanos a Carrió, adelanta que la chaqueña “se va a concentrar en el kirchnerismo”. “Ella no tiene que dar una vuelta carnero en el aire”, agrega, en respuesta al giro discursivo del jefe de Gobierno. De todas maneras, desde la Coalición se encargaron de aclarar que su objetivo es “potenciar el frente Cambiemos” para que sea el espacio más votado de las PASO. La chaqueña insistirá con la “lucha contra la corrupción” y la baja de impuestos como ejes de campaña. Así como en las PASO de 2013, en las que Carrió largó unas estocadas de último momento contra sus propios aliados, en Cambiemos no descartan que sorprenda con alguna jugada sorpresa sobre el final. De todas maneras, el principal objetivo de Lilita será colocarse como la “garante de la unidad” del espacio, que permitirá enfrentar al FpV independientemente de quién llegue a las generales.

Aunque ninguno de los dos lo reconoce públicamente, todavía están muy lejos de alcanzar en cantidad de votos al líder del PRO. En ese marco, la disputa es por ver quién termina en segundo lugar. El radical confía en el desarrollo territorial de su partido y el arrastre que pueda aportarle el apoyo de Lousteau. En cambio, la Coalición juega sus fichas a la popularidad de la chaqueña, que con esta elección tendrá su cuarta competencia nacional consecutiva a presidenta.

Por lo pronto, y aunque todavía faltan los detalles finales, los distintos espacios coinciden en una cosa: el domingo a la noche habrá foto conjunta para avanzar hacia la primera vuelta con el mayor impulso posible.

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Sanz y Carrió, en la primera vuelta porteña de ECO.
Imagen: DyN
 
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