EL PAíS › SERGIO MASSA HACE ACUERDOS CON EL MACRISMO Y BUSCA EROSIONAR AL KIRCHNERISMO

Un “opositor” a la medida de Macri

El líder del Frente Renovador juega el rol de líder de la “oposición responsable” que le dio el PRO. A cambio obtuvo la presidencia de la Cámara de Diputados bonaerense y la promesa de apoyo a algunos proyectos. En tanto busca sumar peronistas a su espacio.

 Por Miguel Jorquera

Ungido por el macrismo como el líder “opositor responsable”, el ex candidato presidencial de UNA, Sergio Massa, busca ahora hacer pie en la disputa por la conducción de lo que llama “nuevo peronismo”, aunque aliado a sectores ortodoxos del PJ que tienen limitado poder territorial y entre los que escoge a dirigentes con “perfil de recambio generacional”. Necesitado de conseguir espacios de poder, el Frente Renovador acordó –con el empuje del propio Ma- ssa– un “pacto de gobernabilidad” con la flamante gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal a cambio de apoderarse de la presidencia de la Cámara de Diputados de la provincia, un ámbito institucional desde donde aspira a ampliar la base política en su bastión electoral. En tanto, se ofrece como el salvoconducto para que Cambiemos consiga el número necesario para aprobar sus proyectos en la Cámara de Diputados de la Nación con algunas condiciones: que Cambiemos respalde su propuesta de reforma del Código Penal y la eliminación del Impuesto a las Ganancias a los asalariados. Por ahora, el presidente Mauricio Macri premió su esfuerzo “componedor” con el convite al Foro Económico Mundial de Davos en “busca de inversiones extranjeras para la Argentina”. Massa aceptó el viaje a Suiza por lo que en su propio espacio político definen como “el vedettismo” del líder renovador.

En su anhelo de convertirse en el principal referente peronista de la oposición, Massa camina por una delgada línea que incluye acuerdos con el macrismo en un objetivo común: destruir al kirchnerismo como alternativa de poder. “A los ñoquis hay que echarlos”, dijo para plegarse a la decisión de Gabriela Michetti de echar a 2035 empleados del Senado de la Nación, aunque la vicepresidenta luego tuvo que rever algunos de los despidos arbitrarios de carácter “preventivo” antes de conocer su situación laboral real. Massa había hecho punta en esa propuesta, cuando en plena campaña electoral prometía que iba a “echar a todos los ñoquis de La Cámpora” como parte de su propuesta de combatir al kirchnerismo.

Massa también apuntó al Frente para la Victoria cuando se cayó la aprobación del presupuesto bonaerense, sin cuestionar el enorme endeudamiento provincial que en gran parte no se ajustaba a los cánones constitucionales de la provincia. “Lo que hay que hacer es darle a la provincia su presupuesto y después controlar que se cumpla sus objetivos”, se justificó el líder renovador para respaldar a Vidal.

Acuerdos

Ya estaba en vigencia el pacto político entre Massa y Vidal, por el que a cambio de respaldo parlamentario el Frente Renovador se quedaba –a pesar de ser la tercera minoría– con la presidencia de la Cámara baja en la Legislatura provincial relegando al bloque mayoritario del FpV. Con el ex duhaldista Jorge Sarghini al frente de Diputados, el massismo consiguió el mayor espacio institucional de su fuerza política en el país. Desde allí aspira a consolidar su base en territorio bonaerense.

Con el Congreso Nacional cerrado, los acuerdos entre Massa y Macri todavía no se han echado a andar. Ahí, igual que en la provincia, Massa promete a Cambiemos el respaldo legislativo de su bancada de 28 diputados (incluyendo al delasotismo) y un interbloque de casi 40 legisladores sumando a los neuquinos del MPN, el dasnevismo chubutense y peronistas disidentes. Claro que los renovadores pretenden retribuciones a cambio. Una de ellas es que el massismo pueda introducir algunas modificaciones, aunque sean menores, a los proyectos del oficialismo. Massa no quiere diluir su rol opositor.

La otra exigencia aspira a acentuar su papel de “referente opositor”. Los renovadores quieren que “no más allá de mayo”, Cambiemos respalde sus proyectos de reforma al Código Penal y de eliminación del Impuesto a las Ganancias a los asalariados. Con eso Massa se colgaría medallas frente al electorado que acompañó sus propuestas de “mano dura” y ante los dirigentes sindicales que aspira a sumar a su proyecto político.

En tanto, Massa hace gala de su muñeca negociadora. El massismo no acompañó la estrategia de Cambiemos, que armó –con el respaldo de Progresistas, peronistas disidentes y el MPN– una “nueva primera minoría” en la Cámara de Diputados con la que proponía arrebatarle al FpV un asiento en el Consejo de la Magistratura para el que habían propuesto al macrista Pablo Tonelli, que por ahora se frenó en la Justicia. Los renovadores tienen otro objetivo: quedarse con uno de los tres lugares en la Auditoría General de la Nación por la Cámara de Diputados. El massismo fue quien interpuso acciones judiciales que paralizaron el nombramiento de los kirchneristas Julián Alvarez y Juan Ignacio Forlón en la AGN. Cambiemos respaldaría a un candidato del FR para quitarle un lugar al FpV en el organismo de control.

Nuevo PJ

Massa será el acompañante opositor que el Presidente llevará como prenda de “previsibilidad” y “confianza” del nuevo gobierno ante el Foro Económico Mundial, que todos los años reúne en el suizo Monte de Davos a líderes políticos y de las principales compañías multinacionales para definir el rumbo económico global. El líder del FR dijo que acompañará a Macri “con la camiseta argentina” para que “podamos conseguir inversiones para generar trabajo para la Argentina”.

Desde su espacio político adjudican la decisión de Massa de viajar a Davos a “su propio vedettismo” político. El PRO se encargó de despejar las dudas sobre si el “acompañamiento” de Massa como aliado del oficialismo terminará en una fusión política. “Se siente cómodo en un rol de oposición responsable”, dijo sobre Massa el jefe del bloque macrista en Diputados, Nicolás Massot.

El líder renovador aprovechó la vidriera mediática que le facilitó el convite presidencial para dar un paso más en su intento de desplazar al kirchnerismo de la conducción del peronismo. En un selecto club de Pinamar, donde pasa sus vacaciones, Massa juntó en un asado al gobernador salteño Juan Manuel Urtubey y al ex administrador de la Anses Diego Bossio. Dos “políticos jóvenes” (Urtubey de 45 años y Bossio sub-40) y “perfil renovador”, a los que Massa apunta como marketing político para ampliar su propio liderazgo. Aunque sus circunstanciales aliados tengan motivaciones propias más allá del objetivo común de intentar forjar un peronismo no kirchnerista.

Cerca de Massa, advierten que el objetivo no es dar la pelea dentro del PJ sino ampliar su actual estructura política con el peronismo adentro. “La mirada es más amplia. Estos encuentros apuntan a diseñar el peronismo del siglo XXI, moderno y plural”, sintetizó uno de sus referentes para desechar que el objetivo sea armar una línea interna del PJ.

El salteño fue el único comensal que sentó a la mesa exhibiendo poderío territorial propio, aunque siempre dio señales de intentar dar pelea en el PJ, que dirige en su provincia. Bossio, en cambio, intenta capitalizar su gestión en Anses para hacer pie en la provincia de la que el kirchnerismo lo bajó de su pretendida candidatura a gobernador. Habrá que ver cómo es el comportamiento de Bossio, tras su paso por Pinamar, con el bloque de diputados del FpV, donde alcanzó una banca en la lista del kirchnerismo. El grueso de sus compañeros de bancada ven a Massa como uno de los artífices de la derrota peronista –más allá de sus propios errores– y ahora como un aliado del macrismo.

También enviaron sus delegados al asado, el gobernador de Chubut, Mario Das Neves, y el ex gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, que sumaron poder territorial a la convocatoria pero que vienen de experiencias distintas. El cordobés, principal socio de Massa, llama a “refundar el peronismo” sin el kirchnerismo. El chubutense viene de recuperar ajustadamente la gobernación con un partido provincial por fuera del PJ.

Massa sabe que el camino es largo, pero logró subirse al costado de un escenario más poblado y complejo, y dejó al descubierto las grietas en el peronismo tras la derrota electoral. En el macrismo se relamen.

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Massa irá con Macri a Davos en su afán de mostrarse como el referente “opositor responsable”.
 
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