EL PAIS › SE ALEJA EL FANTASMA DEL DESMEMBRAMIENTO DE SALUD

Por ahora no habrá bisturí

Tras una seguidilla de versiones que pronosticaban la disolución de la cartera que encabeza Ginés González García, Kirchner le dio al ministro señales de continuidad. Las idas y vueltas.

 Por Diego Schurman

Ocurrió el último lunes en el helicóptero presidencial. En un vuelo con escala en la Quinta de Olivos. Ginés González García, harto de las versiones que pronostican una disolución de la cartera de Salud, hizo un chequeo sin intermediarios. En las alturas de Buenos Aires, Néstor Kirchner lo tranquilizó. “Vos seguí adelante con la gestión”, le dijo, palabras más, palabras menos, el Presidente.

El ministro de Salud aparece hace rato en el centro de una tormenta de rumores que aventuran su desplazamiento. En algunos casos por aparente escasa sintonía política con Kirchner, más allá de que comulguen con la pasión racinguista. En otros, como corolario de una reforma del organigrama nacional que podría desmembrar la cartera de Ginés para subsumirla en otros ministerios.

Para colmo, en los últimos días Kirchner decidió sacarle a Salud el manejo de las políticas ecológicas. La Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable quedará en la órbita de Presidencia. Y su titular, Atilio Savino, será desplazado por un especialista que se dará a conocer al regreso de la gira del mandatario por Viena.

En la Casa Rosada aseguran que detrás de la decisión no hay un castigo para Savino, sino la necesidad de jerarquizar un área en momentos en que el conflicto por las papeleras se profundiza. De todos modos, no hay destino cierto para el funcionario afectado por la medida y sí muchas especulaciones sobre el nombre de su sucesor.

A Ginés parecieron bastarle las palabras de Kirchner. Y para no quedar enmarañado en las versiones ordenó a su tropa no difundir otra información que no sea la propia de la gestión. Precisamente de lo que poco después, arriba del helicóptero, Kirchner le pediría ocuparse.

Hay un dato objetivo que esgrimen en el Ministerio de Salud: si el Presidente tuviera en mente la fusión de esa cartera con la de Desarrollo Social –un esquema aplicado en Santa Cruz– no hubiese aprobado recientemente los nombramientos de sus dos secretarías.

En la de Políticas, Regulación y Relaciones Sanitarias asumirá el actual titular del Incucai, Carlos Soratti. Reemplazará a la ahora diputada por la provincia de Buenos Aires Graciela Rosso. En tanto, el titular del Plan Nacer, Walter Valle, será el nuevo secretario de Programas Sanitarios. Hasta hace poco ese lugar lo ocupaba Héctor Conti, quien no se fue de la mejor manera de la cartera. Ya están el decreto y la firma del Presidente para los cambios. Ahora sólo se espera su concreción.

Ginés se había empezado a inquietar en las últimas semanas. Sabe de algunos enojos de Kirchner. Uno de ellos derivó, tiempo atrás, en una suerte de intervención de la Superintendencia de Servicios de Salud, donde se maneja un presupuesto generoso de las obras sociales. El ministro vio como un hombre de su confianza como Rubén Torres terminó siendo reemplazado por Héctor Capaccioli, un delfín del jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

El ministro de Salud sabe que en el universo K hay gente que no lo quiere y que disfrutaría de su desplazamiento. ¿Cuánto hay de verdad y cuánto de operaciones en la información que hoy circula en los pasillos del poder? Muy poca gente lo sabe.

Eso sí, se ha llegado a escuchar en alguna que otra tertulia kirchnerista –aunque, vale aclarar, no de la primera línea del poder– que irremediablemente Kirchner “deberá entregar la cabeza de Ginés” para consolidar su acercamiento a la Iglesia. Aquella consideración del ministro a Página/12 sobre la necesidad de despenalizar el aborto produjo un quiebre en las relaciones, básicamente por la reacción del obispo castrense, Antonio Baseotto, quien sugirió, citando a la Biblia, que al ministro de Salud había que tirarlo al mar.

Para enterarse del futuro de Ginés y su cartera habrá que esperar al próximo año, cuando la Casa Rosada ponga en marcha su campaña proselitista, que de todos modos tendrá su aperitivo este 25 con una Plaza de Mayo que promete estar colmada de funcionarios, gobernadores y militantes.

Mientras tanto, Ginés hará sin prisa pero sin pausa lo que se propuso y lo que le pidió Kirchner. Gestionar el día a día. Eso le garantizará, además de mostrarse activo en su área, fotos con mandatarios y con el propio Presidente. Algo así como la receta del paso a paso que Reynaldo Merlo inculcó al Racing de sus amores.

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Kirchner le dijo a Ginés, en un viaje en helicóptero el lunes último, que “siga adelante con su gestión”.
 
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