EL PAíS

Tres contra tres

 Por Horacio Verbitsky

El adelantamiento electoral surgió luego de la patética derrota en Catamarca, donde el kirchnerismo ni siquiera retuvo la lealtad de sus repugnantes socios, y se inspiró en la decisión de Maurizio Macri de apresurar los comicios porteños. Esta intención de aislar la Ciudad de los ecos del conurbano, fastidió a sus precarios aliados bonaerenses del peronismo de pro, quienes contaban con el efecto de la candidatura de Gabriela Michetti sobre el primer cordón de la provincia. El adelanto les solucionó ese problema, al mismo tiempo que se abrían otras llagas en el macrismo. El círculo íntimo del gobernante, integrado por el jefe de gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, y los consiglieri José Torello y Nicky Caputo presionaba para que Michetti disputara una banca nacional y les dejara libre el coto de caza porteño, a lo que la vicejefa se resistía. Elisa Carrió acusa a Néstor Kirchner de apurar la elección para obligarla a competir con Michetti y se ilusiona con un acuerdo tácito, por el cual ambas se presenten en jurisdicciones distintas. Además de la tensión entre el rostro humano del macrismo y los buenos muchachos del hormigón y los ladrillos, también el acercamiento con Felipe Solá es una fuente de sinsabores. El ex gobernador fue acercado por el primo Jorge Macri, quien antes se había enfrentado con Francisco de Narváez por la construcción partidaria provincial. Según quién cuente la historia, se trata de una diferencia política acerca de cómo pavimentar el sendero que debería conducir de la Municipalidad porteña hasta la Casa Rosada, o de un sórdido episodio de corrupción. Quienes confían en el ahora licenciado conductor del Pro bonaerense sostienen que el entorno se limita a esperar que el justicialismo recurra a Maurizio, porque están seguros de que no tiene mejor opción. Piensan que Pro es un proyecto unipersonal y ven al diputado gauchito como un competidor peligroso. En las oficinas municipales se cuenta una tensa reunión en la que el ex Vicepresidente ejecutivo del Grupo Socma le pidió a su primo Jorge que se alejara. El entorno afirma que el secretario administrativo del bloque bonaerense, Cristian Raff, solicitó dinero en su nombre. “Si lo hizo fue sin mi conocimiento. Échenlo”, habría sido la respuesta de Jorge Macri, quien también cree que Caputo y Torello mencionaron ante periodistas un presunto video sobre sus placeres privados. En un diálogo sin cortesías, los amenazó con una conferencia de prensa junto con su esposa para negar esa versión e identificar a sus propagadores. La propuesta del magnate colombiano De Narváez es la más sensata: él encabezaría la lista bonaerense del peronismo de pro, Solá se ahorraría el jadeo de renunciar a una banca de diputado para presentarse como candidato a recuperarla y en cambio presidiría el interbloque legislativo; en 2011, De Narváez aspiraría a la gobernación y Solá discutiría con Macri la candidatura presidencial. Si Solá rechaza esta opción, porque entiende que para postularse a la presidencia dentro de dos años debe mostrar espolones electorales ahora (llegó a la gobernación por la fuga del titular y fue reelecto como protegido de Néstor Kirchner), Jorge Macri lo espera con los brazos abiertos. En la tensa reunión con su primo, Jorge Macri se negó a alejarse de la política: “Si hay algo que no te debo es el apellido”, dijo. Además Maurizio Macri también está en guerra con su padre. Maurizio fue el principal directivo de la constructora familiar, Sideco, y el más próximo colaborador de Franco Macri en la conducción del holding que reunió a las empresas de la familia, Socma, sigla de Sociedades Macri. Aunque se oponía al lanzamiento político de su hijo, Franco Macri aceptó ceder a su sobrino Angelo Calcaterra las empresas constructoras e inmobiliarias, para que no fuera evidente el conflicto de intereses. No fue suficiente. Franco considera que Maurizio fue ingrato y ambos disputan ante los tribunales en lo civil y comercial el control de Socma. Cada uno arrastró a una parte de la famiglia. Junto con Maurizio litigan sus hermanos menores, Gianfranco Macri y Mariano Macri. Franco, en cambio, conservó la adhesión de las dos hermanas de Maurizio, Sandra Macri y Florencia Macri.

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