EL PAíS › NILDA GARRé ASUMIó EN SEGURIDAD Y ARTURO PURICELLI, EN DEFENSA

En el centro de todos los focos

La Presidenta sólo habló para leer la fórmula de juramento de los dos nuevos integrantes del gabinete. En rigor, Garré dejó Defensa para hacerse cargo de uno de los temas más candentes de la agenda política y mediática. Puricelli quedará al frente de una cartera ya reestructurada.

 Por Nora Veiras

Un fuerte abrazo de la presidenta Cristina Fernández con Nilda Garré selló la asunción de la primera ministra de Seguridad del kirchnerismo. La imagen contrastó con el saludo cordial pero distante a Arturo Puricelli, el sucesor de Garré en la cartera de Defensa. Las cámaras y micrófonos acosaron a la mujer que estará al frente de uno de los temas más calientes de la agenda política. “Somos garantistas y eso significa también que el derecho a la seguridad es un derecho que se les debe garantizar a todos los ciudadanos”, repitió apenas terminó la ceremonia de asunción en la Casa Rosada. Confirmó que la fiscal Cristina Caamaño, la encargada de investigar el asesinato de Mariano Ferreyra, será su secretaria de Seguridad, es decir la responsable del control directo de la Policía Federal, la Gendarmería, la Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. “La represión no es el recurso para la solución de los conflictos que se presentan en las sociedades”, advirtió Garré a modo de sentencia.

El salón Blanco estaba colmado y los corrillos abundaban a medida que se dilataba la espera. Los diputados Martín Sabbatella, Carlos Heller, Ariel Basteiro, Adriana Puiggrós, Carlos Kunkel, Juliana Di Tulio, Juan Carlos Dante Gullo, Agustín Rossi, José María Díaz Bancalari se mezclaban en el auditorio con la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, la ministra de la Corte Suprema Elena Highton de Nolasco, la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, y el procurador Esteban Righi. En el medio del salón, un grupo de Madres de Plaza de Mayo, lideradas por Hebe de Bonafini, departía mientras esperaba el ingreso del gabinete nacional. La nueva secretaria de Seguridad es docente en la Universidad de las Madres de Plaza de Mayo y supo tejer una estrecha relación con Bonafini. En la investigación por el homicidio del militante del Partido Obrero, Caamaño separó a la Federal de la instrucción porque su actuación está bajo sospecha y una de sus últimas medidas en la causa fue pedirle a la jueza la citación a declaración indagatoria del líder de la Unión Ferroviaria, José Pedraza.

Los jefes de las Fuerzas Armadas y los funcionarios que acompañaron a Garré en Defensa departían en otro sector de la platea. Más lejos estaba el grupo de intelectuales de Carta Abierta, como Ricardo Forster y el cineasta Coco Blaustein, que charlaban en otra hilera. Llamó la atención la ausencia de uniformes de las fuerzas de seguridad así como de representantes de los intendentes y sindicalistas que suelen completar las sillas en los actos oficiales. Garré evitó anticipar los cambios que está analizando para poner su impronta en la conducción de las fuerzas.

Al abrirse la puerta espejada entraron todos los integrantes del gabinete –salvo Héctor Timerman que está preparando la Cumbre del Mercosur– y los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli; de La Pampa, Oscar Jorge, y de Santiago del Estero, Zamora. El locutor leyó los decretos de rigor y la Presidenta tomó la fórmula que cada ministro había elegido para tomar juramento. Puricelli juró por Dios, la Patria y los Santos Evangelios; Garré, en cambio lo hizo sólo por la Patria. No fue la única diferencia en el breve trámite que insumió la asunción. El ex gobernador de Santa Cruz, que estuvo distanciado más de veinte años de los Kirchner, recibió un medido aplauso y un beso cordial de Cristina Fernández. El gesto reforzó el abrazo en que se fundieron las dos mujeres y la ovación que recibió a Garré.

Entre el tumulto de cronistas que lograron saltar el corralito que los separaba de los invitados, el enviado de CQC sorprendió a Garré:

–Esto es para usted, para que pueda agarrar sin quemarse el fierro caliente que le dieron –le dijo mientras le regalaba un guante de amianto y arremetía preguntándole si la creación del Ministerio de Seguridad implicaba asumir el problema de la seguridad.

–Significa poner en la agenda un tema muy importante –respondió mientras se hacía paso para salir del atolladero y repetía que “queremos garantizar el hecho de la seguridad de los ciudadanos en el marco de la Constitución, la ley y el respeto a los derechos humanos” y “esta tarea la llevaremos adelante con fuerzas de seguridad cada vez más profesionales, más capacitadas, y con mejores condiciones para la investigación de la criminalidad compleja”,

Garré confirmó que junto a Caamaño la acompañará Gustavo Sibilla como secretario de Planeamiento Estratégico. Sibilla era el viceministro de Defensa, cargo en el que asumió ayer Alfredo Forti –que ocupaba otra secretaría de esa cartera– para seguir con Puricelli. El nuevo ministro de Defensa estaba a cargo desde 2006 de Fabricaciones Militares, que depende del ministerio de Planificación. Su ascenso a jefe de las Fuerzas Armadas es leído como una expansión del poder de Julio De Vido a un área sobre la que siempre tuvo ambiciones.

“Hoy el Ministerio de Defensa no es un ministerio difícil porque está muy consolidado desde los derechos humanos y la subordinación de los militares al poder civil. Ahora lo que se debe hacer es trabajar para consolidar lo hecho en derechos humanos y en la educación”, dijo Puricelli. Sobre el equipamiento militar, el ex gobernador anticipó : “No creo que para equipar a las Fuerzas Armadas haya que salir de shopping”.

La tranquilidad que prima en el frente castrense contrasta con la ardua tarea que le espera a Garré en Seguridad. El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, quien estaba a cargo de hecho de las fuerzas de seguridad, estuvo al margen del proceso de creación del nuevo ministerio. La Presidenta sorprendió el viernes con el anuncio y durante el fin de semana la acompañaron en el diseño de la nueva cartera la ex directora de Derechos Humanos de Defensa Ileana Arduino –que la acompañará en el nuevo destino–, Alberto Binder, ex secretario de Seguridad bonaerense, y Darío Kosovsky, ex director de Transparencia de Defensa. El equipo de Binder en el Instituto Latinoamericano de Seguridad y Democracia, en donde encabezan proyectos León Arslanian, Germán Montenegro y Marcelo Saín, estuvo colaborando con el armado de una cartera que tendrá un rol protagónico en el año electoral.

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Con formalidad, la Presidenta saludó al nuevo ministro de Defensa, Arturo Puricelli.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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