PSICOLOGíA

Un buen orgasmo disculpa

 Por L. C.

El encuentro genital comienza habitualmente con la intervención de los órganos sensoriales “distales”, la vista y el oído. Los siguen el tacto, el olfato y el gusto. A medida que el acto prosigue van participando, cada vez más, movimientos involuntarios, inconscientes y automáticos. Todo progresa de tal modo que el orgasmo viene como algo que no ha sido hecho, sino que ha sucedido. Viene desde un lugar donde no se lo domina, como algo que se acompaña de una vivencia particular, una especie de disolución del yo que genera en el ánimo la sensación de un misterio cuya magnitud sólo puede ser comparada con esa otra sensación de misterio que experimentamos frente a la gestación de un bebé o cuando muere un ser querido y de pronto su alma desaparece ante nuestros ojos para nunca más volver. Weizsaecker sostenía que un buen orgasmo disculpa y su afirmación resulta enigmática si no reparamos en el hecho de que el orgasmo conduce a una humilde disolución del yo, y que la culpa es siempre proporcional al tamaño que le asignamos a nuestro propio yo.

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