SOCIEDAD › UNA CAMPAÑA PARA ERRADICAR EL DENGUE EN SANTA CRUZ DE LA SIERRA

Un aplauso contra el Aedes aegypti

Preparan para este sábado una campaña masiva en Santa Cruz de la Sierra para erradicar al mosquito Aedes aegypti, propagador del temible dengue hemorrágico. El tipo de campaña a implementar forma parte de las polémicas entre Evo y la oposición.

 Por Sebastián Ochoa

Desde Santa Cruz

“Me arruinó el día. Váyase, dengue. Dengue, dengue, mire la cara de dengue que tiene”, gritaba fuera de sí el alcalde de esta ciudad, Percy Fernández, a una periodista que lo había consultado sobre la falta de medidas del municipio para contener la epidemia. Los mosquitos Aedes aegypti, que ya enfermaron a más de 40 mil personas y mataron a 21 en el país, quitan la tranquilidad a más de un boliviano. Especialmente en la tropical Santa Cruz, que reúne al 75 por ciento de los infectados. Quizás el Fernández de los cambas, a quien por algo le dicen “el loco Percy”, recupere la cordura luego del sábado, cuando se detengan todas las actividades en el departamento para que la población se dedique pura y exclusivamente a matar mosquitos de patas blanquinegras.

“Si la población realmente no participa en la limpieza de sus hogares va a ser muy difícil que podamos combatir la epidemia del dengue”, dijo Alcides Vargas, secretario de Desarrollo Humano de la Prefectura cruceña. El problema es que los criaderos de mosquitos no se encuentran sólo en tarros y llantas que descuidadamente deja un vecino en el patio. Los barrios empobrecidos que rodean a la ciudad, de escasas cualidades sanitarias, están repletos de zanjas, charcos y calles tapadas por agua donde las proles de Aedes aegypti crecen sanas y fuertes. Según un estudio del Centro Nacional de Enfermedades Tropicales (Cenetrop), en el 49 por ciento de las casas de Plan Tres Mil y en el 38 por ciento de las de Villa Primero de Mayo está el insecto transmisor del dengue viendo a quién picar. En estos barrios pobres de Santa Cruz se registraron los primeros casos de dengue hemorrágico.

El gobierno instruyó que sea gratuita la atención a las personas con dengue. Pero muchos enfermos tienen que pagar, si pueden, para acceder al médico y a la receta. “Ya tuvo mi hijita. Ahora tiene mi hijo”, dijo a Página/12 Pascual Colque, vecino de la Villa Primero de Mayo y de un “curichi”, una laguna de media cuadra dejada por una tormenta para beneplácito del Aedes aegypti. “Espero que no tenga ninguno más porque no hay plata para pagar”, agregó. Si una persona tiene dengue clásico, el costo de la atención y los remedios pueden llegar a 350 bolivianos, unos 50 dólares. Con dengue hemorrágico, para tener la posibilidad de salvarse se necesitan 1500 bolivianos (200 dólares).

A esta altura de la epidemia, no hay familia cruceña sin un integrante que haya tenido o tenga dengue. Los hospitales locales están repletos de gente afiebrada, dolorida, de ojos amarillentos y deshidratada. En ciertos días, hay escasez de Paracetamol, lo que permite a algunos farmacéuticos abusarse con el precio. La pastilla ayuda a aguantar el dolor de huesos hasta que se va la enfermedad, generalmente luego de una semana. De ello depende la salud y el estado emocional del picado.

En estos días, los trabajadores de Salud prepararon una huelga por atrasos en el pago de sueldos. Pero el gobierno consiguió que esta medida quedara en suspenso hasta que pasara la epidemia.

La época de lluvias, que comienza en enero y termina en marzo, promueve espacios para la gestación de larvas. Luego de algunos días de aguacero, la población tiene que dedicarse a matar mosquitos con aplausos. Si se consigue estrujar al insecto, en la mayoría de los casos tiene las temibles patas blancas y negras.

El ministro de Salud, Ramiro Tapia, declaró al próximo sábado “Día D, todos contra el dengue”. Más de cinco mil personas capacitadas por el gobierno visitarán las casas de Santa Cruz para informar sobre la epidemia. Ese día no habrá transportes, “para que todos se dediquen a la limpieza de sus hogares y, principalmente, a la eliminación de todas las fuentes de reproducción de larvas”, dijo el ministro.

“No se tiene que tener movilidades circulando, no tiene que haber comercio abierto. Todos tenemos que estar movilizados, debemos actuar limpiando y colaborando. El próximo sábado traeremos la mayor cantidad de colaboradores, que hasta el momento suman 15 mil universitarios adscritos”, agregó Tapia.

La epidemia supera largamente a la más grave de la que se tiene memoria. Entre 1987 y 1988, la Organización Panamericana de la Salud (OMS) había registrado 6843 casos de dengue clásico en Bolivia. Actualmente, la enfermedad avanza sin control desde febrero, cuando empezaron a detectarse 500 casos diarios. De los 40 mil enfermos, 106 tienen dengue hemorrágico, que ya mató a 21 personas.

Según Tapia, “el dengue hemorrágico se produce en personas que han tenido dengue clásico. Si una persona vuelve a ser picada por el mosquito transmisor, va a desarrollar manifestaciones hemorrágicas”.

Brigadas de médicos cubanos, venezolanos, mexicanos y de varios países colaborarán en el combate del sábado. Los cubanos se dicen los más experimentados para enfrentar la epidemia. Sostienen que el dengue hemorrágico fue inventado por la CIA como arma contra los revolucionarios.

El dengue no queda afuera del enfrentamiento entre los prefectos de los departamentos del oriente –donde campea la epidemia– y el gobierno nacional. Discuten por el método más efectivo. El Servicio Departamental de Salud (Sedes) defiende el sistema de Estados Unidos. Sostiene que en La Paz, a 4 mil metros sobre el nivel del mar y sin mosquitos, poco saben de enfermedades tropicales. Por su parte, el presidente Evo Morales apoya el método cubano.

Hace días, Tapia propuso replantear la campaña. En Santa Cruz se molestaron. Erwin Saucedo, director del Sedes, dijo que “los ajustes se hacen a diario. Me parece una apreciación alejada por la distancia en la que vive el ministro. La campaña se enmarca en la Estrategia de Gestión Integrada (EGI), una actividad que se realiza internacionalmente. No hemos inventado la pólvora, estamos implementando la EGI, que es una norma de EE.UU. Si el ministro tiene una mejor propuesta, la escucharemos”. El EGI propone terminar con una epidemia a través de un cambio de conducta en la población. Por su parte, el método cubano lleva a los médicos casa por casa, sin que esperen en el centro de salud a la llegada de los enfermos.

El presidente Evo Morales pidió participación en la campaña del sábado, cuando se espera reunir dos toneladas de basura donde podrían criarse larvas. “Hasta ahora es una enfermedad imparable. Es obligación del gobierno nacional, pero también es una tarea del padre de familia movilizarnos para finalizar la propagación del dengue.”

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A esta altura de la epidemia, no hay familia cruceña que no cuente con un integrante que haya padecido o padezca dengue.
Imagen: AFP
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