SOCIEDAD › URUGUAY, MAS CERCA DE APROBAR LA ADOPCION PARA PAREJAS GAY

Un derecho sin restricciones

Los diputados uruguayos aprobaron un proyecto que otorga al Estado la regulación de las adopciones y les saca poder en el área a organizaciones vinculadas con la Iglesia. También permite que parejas homosexuales puedan adoptar en forma legal.

 Por Soledad Vallejos

La Cámara de Diputados uruguaya dio ayer media sanción a un proyecto que reserva la potestad de decidir y regular adopciones al Estado y permite, al no exigir la unión matrimonial como requisito para adoptar, que las parejas homosexuales accedan a la adopción legal de niños y niñas. Aun luego de la ruidosa oposición que en los meses previos presentaron sectores de la Iglesia y el Partido Nacional, la aprobación se logró con 40 votos a favor y 13 en contra. El proyecto ya había recibido media sanción del Senado, pero ayer se acordaron algunas modificaciones sobre el texto, por lo cual debe volver al Senado para una nueva votación. En caso de que sea aprobado, tal como especulan los defensores de la iniciativa, todo indica que el presidente Tabaré Vázquez lo promulgará; el proceso posiblemente no se extienda más allá de mediados de septiembre, cuando termina el período legislativo. Eso significa que, para fin de año, Uruguay podría ser pionero en la materia en Latinoamérica.

El punto fuerte de la nueva ley radica en que reserva al Estado la potestad de decidir sobre las adopciones, algo en lo que hasta ahora tenían fuerte participación el Movimiento Familiar Cristiano, estudios de abogacía y escribanías, en especial en el interior del país (ver aparte). Con el nuevo texto, en cambio, las evaluaciones y gestiones pasarán a depender del Instituto del Niño, la Niña y el Adolescente del Uruguay (INAU), que actuará con los juzgados correspondientes. El proyecto fue calificado como “estatista” por el diputado del Partido Nacional Jaime Trobo, quien sustentó su oposición en que “se desvincula a la sociedad civil de la adopción y (se) la deja sólo en manos del Estado”.

El debate en torno de la ley de adopción comenzó hace dos años, cuando la senadora Margarita Percovich presentó en su cámara el proyecto que ayer, con modificaciones, obtuvo media sanción de Diputados. La abogada Diana González, que participó de su redacción, explicó a Página/12 que el proyecto a medio sancionar cosechó críticas de sectores conservadores por otros dos núcleos, además del punto sobre la concentración estatal de las potestades institucionales sobre adopciones: “Terminar con las adopciones que no dan todos los derechos a los chicos, porque hasta ahora las parejas no casadas no pueden adoptar en forma plena”, sino que se les concede una suerte de guarda legal, y “la mejora en el acceso, para las personas adoptadas, a la información sobre sus orígenes”.

En Uruguay, socialmente “las uniones concubinarias (el equivalente a la unión civil argentina) ya estaban aceptadas como si fueran matrimonios. Pero para adoptar plenamente las personas debían estar legalmente casadas o bien adoptar como solteros. Ese es el impedimento a que las parejas homoparentales puedan adoptar, porque solamente pueden casarse las parejas homosexuales”, explicó González. “Con la nueva ley, en cambio, todas las adopciones serán plenas, pero el estado civil no importará: eso es lo que habilita la adopción para parejas gay”, agregó la abogada. Parejas de otros países podrán adoptar sólo en casos especiales. “Uruguay acepta las adopciones internacionales, pero con límites: sólo puede hacerse a través del Estado, y en caso de que no haya realmente forma de insertar a ese niño en una familia que viva en Uruguay”.

La modificación del requisito sobre el estado civil de las parejas no hará sino facilitar la vida cotidiana de niñas, niños, padres y madres que, hasta ahora, deben recurrir a tediosos procesos legales para alcanzar un reconocimiento legal similar al de las familias heterosexuales. “Hoy, en las familias homoparentales, sucede que una de las dos personas de la pareja adopta, legitima el niño, y el otro tiene que hacer papeles notariales para tener potestades de padre o madre”, explicó a este diario Mauricio Coitiño, activista del Colectivo Ovejas Negras. “El centro de nuestro planteo es que no puede ser que nuestros hijos e hijas sigan teniendo la mitad de los derechos que el resto de los niños; esa discriminación es lo que viene a subsanar la ley.” Aun cuando no existen estadísticas sobre familias homoparentales en Uruguay, “sí sabemos que es una práctica bastante común entre los jueces el otorgar niños en adopción a solteros o solteras, a sabiendas de que esa persona tiene una pareja del mismo sexo, y que el niño tendrá un hogar monoparental. En Maldonado, tenemos el caso de Daniel y Walter, una pareja de activistas: fueron de los primeros en registrar la unión concubinaria, tienen 4 hijos, el menor de 2 y el mayor de 15, pero no todos fueron adoptados con el mismo régimen. Algunos tienen la adopción simple (la guarda) y otros la legitimación adoptiva. Todos son sus hijos, pero legalmente sólo lo son aquellos que les fueron concedidos bajo el régimen de legitimación adoptiva”.

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El proyecto ya había sido aprobado por el Senado, pero como fue modificado debe volver a la Cámara.
 
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