SOCIEDAD › DENUNCIA DE LOS VECINOS, QUE QUIEREN SABER LAS CAUSAS

La muerte de Pechito Ferreiro

Ayer murió el sin techo de Scalabrini Ortiz y Santa Fe, que fue detenido el 30 de agosto por el BAP del gobierno porteño. Un abogado, apoyado por cientos de vecinos, quiere explicaciones sobre su paradero y tratamiento.

 Por Carlos Rodríguez

Los vecinos dicen que era “un hombre simpático, con mucho carisma, que no molestaba a nadie y que, desde hace doce años vivía en la calle, por decisión propia, y nadie le podía negar el derecho de decir que vivía ‘en Scalabrini Ortiz y Santa Fe’, porque era su domicilio real”. Todos hablan en pasado porque ayer murió Adrián Alejandro Ferreiro, al que todos conocían por el apodo de Pechito. Su hogar estaba sobre la vereda, el mobiliario era un colchón, su familia dos perros a los que llamaba “Alberto Cortés” y “Nino Bravo”, y a los que él –justo él– había “recogido de la calle”, según contaba con algo de picardía. Sus “lujos” eran un televisor conectado al cable y un equipo de música con el que hacía karaoke. Alguno de los vecinos solidarios le había extendido un cable y dos enchufes para que pudiera disfrutar de la TV y la música, sin tener que abandonar su bunker callejero, que desde ayer empezó a extrañarlo, como la mayoría de los vecinos.

Uno de ellos es Pablo Tesija, un abogado que ya lleva presentados tres pedidos ante la Justicia: primero para que se investigue por qué Pechito fue levantado de la calle el viernes 30 de agosto, por una camioneta del BAP (Buenos Aires Presente), organismo que depende del gobierno porteño, en un procedimiento del que participó la asistente social Ada Quinteros. Segundo, por qué estuvo desaparecido 48 horas y finalmente por las razones de su fallecimiento. Hay datos que señalan que cuando lo internaron en el Hospital Rivadavia, en grave estado de salud, tenía señales en el cuerpo de que había sido golpeado con violencia.

Tesija precisó que primero presentaron un hábeas corpus, con la firma de 200 vecinos, y el apoyo de las diputadas Gabriela González Gass y María José Lubertino, para determinar su paradero luego de que fuera “levantado” por el BAP, situación que “fue presenciada por una veintena de testigos, y que quedó registrada en tres cámaras de seguridad, dos del Banco Francés y una del Gobierno de la Ciudad, de 360 grados, que está ubicada en Santa Fe y Scalabrini Ortiz”. El abogado puntualizó que Pechito estuvo “desaparecido desde el viernes 30 al mediodía hasta las dos y media de la tarde del domingo 1º de septiembre”, cuando lo internan en el Rivadavia.

En ese lapso, la asistente Quinteros, del BAP, consultada por los vecinos, dijo desconocer el paradero del desaparecido. El gobierno porteño dijo después que había estado internado, primero en el Hogar Rawson y luego en el Hospital Penna, pero esos dos lugares “fueron visitados en esos días por vecinos y por la diputada Lubertino, pero en ambos les dijeron que nunca estuvo internada allí una persona con el nombre real de Pechito, de manera que es mentira lo que dijo la gente de (Mauricio) Macri y que conste que lo que denunciamos no tiene nada que ver con la política. Somos vecinos que lo conocíamos y que queríamos saber qué había pasado con él porque para nosotros era un vecino más”.

Pechito reapareció el domingo y desde entonces se hicieron otras dos presentaciones judiciales, una por el delito de “abandono de persona” y después de su fallecimiento, una tercera, ante la fiscalía nacional 18 “para que se haga una autopsia y se investiguen las razones del fallecimiento”. Las dos primeras denuncias se presentaron ante el fuero contravencional, en el edificio de Combate de los Pozos 155, y la segunda en la Unidad Fiscal Norte de la Justicia porteña.

La clave, creen los vecinos, está en la misteriosa desaparición de Pechito. Tesija insistió en que “no hay datos del ingreso de él ni en el Rawson ni en el Penna, y tampoco hay denuncia alguna del gobierno porteño de que se haya fugado de alguno de esos dos lugares”. Todos insisten en que la preocupación por Pechito fue “lógica y solidaria, porque era un personaje del barrio al que conocíamos desde hace doce años”. Primero estuvo viviendo en el Jardín Botánico, lugar de donde fue expulsado por el gobierno de Macri. De allí se instaló en la esquina de Santa Fe y Scalabrini Ortiz, donde hoy, a las 19.30, los vecinos se reunirán para hacerle un homenaje. Se ganaba la vida paseando perros, imitando a sus cantores populares favoritos y con la ayuda solidaria de los vecinos. “Era un personaje extraordinario y lo vamos a extrañar”, dicen todos.

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La “casa” de Pechito Ferreiro, donde vivía con sus dos perros y su televisor con cable.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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