SOCIEDAD › CONFIRMAN LOS PROCESAMIENTOS POR LA CHICA ESCLAVIZADA EN UN GARAJE

Un matrimonio al banquillo

La Cámara ratificó que la pareja debe seguir en prisión hasta el juicio oral, que posiblemente se lleve a cabo antes de fin de año. Ambos están acusados por “lesiones graves” y “reducción a esclavitud”, por lo que podrían recibir penas de entre 3 y 15 años.

La Justicia confirmó la prisión preventiva para Daniel Miguel Gómez y Adriana María José Barros, la pareja acusada de haber esclavizado durante nueve años a una adolescente que tenía a su cargo con un permiso provisorio, por lo que antes de fin de año podría comenzar el juicio oral. La Cámara del Crimen consideró que la pareja, que desde el 5 de abril se encuentra detenida y está procesada por “lesiones graves” y “reducción a esclavitud”, delitos por los que podría recibir penas de entre 3 y 15 años de prisión, es responsable de episodios de gravedad, y rechazó el pedido de excarcelación presentado por el abogado defensor. La víctima, una chica de 15 años que fue esclavizada durante los nueve años en que vivió con la pareja y su hija, continúa recuperándose en una institución especializada de Quilmes, informó la Secretaría de Niñez y Adolescencia de la provincia de Buenos Aires.

Los camaristas que integran la Sala Quinta, María Laura Garrigós de Rébori, Mirtha López González y Gustavo Bruzzone, rechazaron el pedido de excarcelación presentado por el defensor oficial de la pareja y dieron lugar a la argumentación de la fiscalía de Cámara. El abogado de los acusados, Ricardo De Lorenzo, había argumentado que no existen “riesgos procesales” que indiquen que ambos deben permanecer detenidos hasta el inicio del juicio oral. Para De Lorenzo, “no hay prueba pendiente que pudiera correr riesgo con la libertad” de la pareja, por lo cual “invocando jurisprudencia de la Cámara Federal de Casación Penal” había solicitado la excarcelación. Sin embargo, la fiscal de Cámara adjunta, María Fernanda Zanetic Finara, se había opuesto a la excarcelación por entender que el caso “excede por su gravedad lo que es un caso habitual”. Fue ése el argumento recogido por el tribunal.

La pareja, detenida desde el 7 de abril, está procesada por “lesiones graves” y “reducción a esclavitud”, delitos que contemplan una escala penal de entre 3 y 15 años de prisión. La investigación del caso comenzó en 2001, cuando la madre biológica de la joven víctima la entregó, con intervención de un juzgado civil, a una pareja de la ciudad de Buenos Aires. La madre de la chica atravesaba una situación económica precaria y tenía también otros siete hijos, algunos de los cuales se encontraban internados en institutos de menores, no por conflictos con la ley, sino por falta de contención familiar.

Hasta 2005, la familia de la adolescente y quienes la habían recibido en guarda provisoria mantuvieron el contacto. Luego, fue interrumpido. Sin embargo, Guadalupe, una hermana mayor de la chica que comenzó a buscarla al cumplir la mayoría de edad, fue la que permitió dar con ella y descubrir su situación. Entre 2005 y abril de este año, el Juzgado Civil que debía haber realizado el seguimiento del proceso de adopción, con asistencia de los organismos administrativos que suelen intervenir en él, no dio cuenta de lo que sucedía con la joven en esa casa de Lugano.

Cuando la pareja fue procesada por la jueza de primera instancia María Gabriela Lanz, el defensor oficial no apeló la medida. Según explicó, esa no apelación formó parte de su “estrategia procesal” específica para el caso. Por esa no apelación, el procesamiento quedó ratificado.

Por otra parte, el consentimiento de los acusados ante el procesamiento implica, en los hechos, que la jueza de primera instancia, Lanz, deberá “correr vista” a las partes, es decir notificarles la clausura del sumario, para que cada una requiera la elevación a juicio oral o el sobreseimiento de los imputados. Además, al no existir querella en el proceso, los tiempos serán más acelerados y la etapa de juicio oral y público podría comenzar antes de fin de año.

Cuando fue rescatada del garaje de Lugano, los investigadores constataron que la adolescente estuvo durante nueve años encerrada allí con un perro y un mono, y era alimentada exclusivamente con levadura de cerveza, pan y agua. Por ello, la chica fue internada de inmediato. A mediados de abril, cuando trascendió el caso, la Secretaría de Niñez y Adolescencia bonaerense informó que la chica ya se encontraba alojada en una institución de Quilmes, en proceso de recuperación.

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La casa de Villa Lugano donde estuvo encerrada la chica que el matrimonio recibió provisoriamente.
Imagen: Leandro Teysseire
 
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