SOCIEDAD › MURIO EL JOVEN BALEADO POR EL CUAL HUBO INCIDENTES EN EL SANTOJANNI

Tras las balas, la polémica

La policía insiste en que había robado un auto. Sus allegados aseguran que nada tuvo que ver con un hecho delictivo.

El joven de 17 años, que había sido baleado el martes por la tarde en Villa Lugano por una brigada de la Policía Federal, falleció ayer a la madrugada en el Hospital Santojanni, donde se había producido su internación en medio de una violenta situación porque los familiares del adolescente agredieron a los miembros de la guardia de seguridad del establecimiento. La Policía Federal mantuvo ayer la postura de imputar al fallecido por el robo de una camioneta y los médicos del Santojanni dijeron que quieren “seguir usando un delantal blanco y no un chaleco antibalas”, en alusión a los incidentes que se generaron el martes. Pero los familiares del joven fallecido, en medio de escenas de llanto por lo sucedido, sostuvieron que “la denuncia sobre el robo es todo una mentira”, porque “al pibe le dispararon porque los policías están empeñados en perseguir a los menores”.

Una hermana del joven aseguró que lo mataron “cuando estaba con su novia”. Amigos de la víctima que se habían reunido frente a la guardia del hospital aseguraron que “estos asesinatos ocurren todos los días”. Respecto de los incidentes del martes, señalaron que había malestar porque “después que lo hirieron, la policía quería dejarlo morir”. El fin de semana, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) hizo una dura crítica a las “prácticas policiales violentas” porque “son contradictorias con una política de ampliación de derechos”.

Dos de los casos mencionados por el CELS como ejemplos fueron los homicidios de Jonathan Mareco y Brian Ayaviri. Ellos también fueron acusados por la Federal de haber cometido algún delito y fueron baleados y muertos por una brigada de Robos y Hurtos, igual que el caso del martes. Los vecinos y amigos de Mareco y Ayaviri realizaron marchas para pedir justicia y para que se demuestre que ambos eran inocentes.

Sobre los episodios en el Santojanni, el gobierno porteño hizo una defensa del “protocolo de seguridad” vigente en el hospital porque “no hubo agresión a los médicos”, aunque consideraron que es “una locura” que se tenga que proteger los centros de salud “como si fueran un bunker”.

La posición oficial fue expresada por la vicejefa de Gobierno, María Eugenia Vidal, y por el ministro de Seguridad, Guillermo Montenegro. “Me preocupa el nivel de agresión a los médicos, más allá de que los mecanismos de seguridad funcionaron ayer, porque es una locura lo que está pasando en los hospitales públicos.” Montenegro dijo que el “protocolo de seguridad” vigente en el Santojanni está a cargo de la Metropolitana, de “botones antipánico”, cámaras de seguridad y vigilancia privada.

El joven que había sido baleado por una brigada de la Federal fue imputado de haber participado en el robo de una camioneta Volkswagen Amarok en el partido bonaerense de Avellaneda, en jurisdicción de la comisaría 2ª. Se dio un aviso general a través del Comando Radioeléctrico y, según la versión oficial, una brigada de Robos y Hurtos de la Federal “observó el paso del vehículo robado en el cruce de las calles Larrazábal y Castañares”. El relato sigue los datos clásicos en las informaciones policiales: los supuestos ladrones dispararon primero, los policías “no respondieron al principio porque había peatones” y sí lo hicieron después.

En la esquina de Castañares y Piedrabuena, la Amarok chocó contra un automóvil Volkswagen Suran y los dos ocupantes bajaron. “Siguió el tiroteo, hasta que los delincuentes ingresaron al Complejo Habitacional Padre Mugica”, dijeron las fuentes policiales. Desde ese momento se inició un “operativo cerrojo” para detener a las dos personas que iban en la camioneta y de repente vieron salir del barrio un Peugeot 505 al que siguieron hasta el Hospital Santojanni.

El joven herido fue llevado al lugar por sus amigos, en ese auto, seguidos de cerca por patrulleros policiales. Ayer, las fuentes policiales rechazaron la versión de los familiares del joven fallecido y aseguraron que en su poder encontraron “objetos personales del dueño de la camioneta robada”, entre ellos “dos teléfonos, un nextel y tres billeteras”. Además, sostuvieron que le secuestraron “un revólver calibre 9 milímetros” que todavía estaba en su poder, a pesar de estar herido y de haber tenido la posibilidad de deshacerse de él cuando entró al barrio.

Sobre los incidentes en el Santojanni, el presidente de la Asociación de Médicos Municipales, Jorge Gilardi, hizo un llamado a la pacificación de la sociedad diciendo que los médicos quieren “usar un guardapolvo blanco, que sí sabemos (usarlo), no queremos usar un chaleco antibalas”. Agregó que “la sociedad tiene que cuidarse a sí misma, y para eso tiene que cuidar al equipo de salud” en los hospitales.

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La guardia del Hospital Santojanni, adonde fue llevado el joven.
Imagen: DyN
 
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