SOCIEDAD › POLéMICA TRAS DETENCIONES POR ELABORAR ALUCINóGENOS CON TOXINA DE RANA

Un operativo que fue un sapo

Patricia Bullrich anunció la detención de nueve personas en la Operación Kambo, que supuestamente producían alucinógenos para una rave. Expertos aseguraron que esos alucinógenos son incompatibles para una fiesta.

Nueve personas, entre ellas un conocido DJ, fueron detenidas como integrantes de una banda que elaboraba alucinógenos en base a hongos y veneno de sapo, que querían vender en una fiesta privada, promocionada por Internet, a realizarse en una quinta de General Rodríguez, según informó la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. De todos modos, especialistas en el tema pusieron en duda la versión de la ministra y aseguraron que ni los hongos ni el veneno de rana (no de sapo) son utilizables para una rave porque provocan efectos durísimos en el cuerpo.

Aunque la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, dio a conocer ayer en una conferencia de prensa los detalles de la “Operación Kambo”, por el nombre de la rana de la que se extraía la toxina para las drogas, no es la primera vez que lo anunciado por Bullrich termina siendo una versión descartable. La murga de chicos baleada en Villa 1-11-14 en febrero, y la actuación de Prefectura en la Time Warp todavía dan vueltas en los medios.

“Hay nueve detenidos de esta organización y se secuestraron una serie de sustancias que están dentro del decreto de prohibición de precursores químicos, como la DTM (Dimetriltriptamina)”, precisó la ministra en la conferencia.

Bullrich dijo que se encontraron “hongos y variedades de cactus, de los que se sacan distintas sustancias, además de sapos a los que, llevados a un proceso de estiramiento, les sacan el veneno para utilizarlo en las mismas drogas”.

“Todo esto iba a ser comercializado en una fiesta”, añadió la funcionaria y explicó que “los cabecillas de la banda eran quienes organizaban las reuniones, que duraban casi dos días, todo el sábado y todo el domingo, en la que se consumían estos alucinógenos, hongos, éxtasis y otras drogas”.

Según los investigadores, por escuchas telefónicas, seguimientos y entrecruzamientos de llamadas, se detectó un grupo que organizaba raves en quintas del conurbano y promocionaba los eventos a través de Internet. Al nombre de cada fiesta se le ponía el prefijo “Psy”, que según los investigadores hacía referencia a una sustancia llamada “psilocibina”, que está presente en hongos alucinógenos, cultivados en un invernadero con equipos especiales de calefacción y humidificadores.

En tanto, en otro invernadero en la zona sur del Gran Buenos Aires, los detectives hallaron marihuana y cactus que tienen una savia alucinógena llamada “Divinorum”.

Lo más sugestivo para los investigadores fue descubrir que durante esas fiestas se practicaba una especie de ritual medicinal indígena denominado Kambo, en alusión al nombre de un sapo que produce un veneno que en contacto con la piel humana genera efectos alucinógenos, según explicaron.

La ministra aseguró que ésta “es la primera vez que en la Argentina se detecta la comercialización de esta sustancia” y precisó que “lo del sapo Kambo, bastante conocido en Perú y en el Amazonas, es la primera vez que lo vemos acá, en nuestro país”, expresó Bullrich.

“Estaba todo preparado para consumir este tipo de drogas, consideradas psicodélicas. La fiesta iba a comenzar a las dieciséis del sábado y terminar a las veintitrés del domingo, con lo cual el objetivo fue evitar que se llevara a cabo al fiesta y se consiguió”, agregó.

Bullrich destacó luego que el “ministerio junto a las cuatro fuerzas federales ha planteado una estrategia de combate muy clara a todo tipo de drogas” y consideró “muy importante detectar las nuevas formas de comercialización y quiénes organizan estos lugares de consumo de droga, que inventan cosas nuevas e importan nuevas cosas para realizar un negocio”. “Esto nos hace estar muy atentos a que no nos sorprendan estas nuevas realidades”, concluyó.

Sebastián Basalo, editor de THC, una revista dedicada a la cultura canábica, le explicó a este diario las diferencias entre las sustancias halladas en los allanamientos y los peligros de la desinformación o de la información falsa. “Empecemos por el principio. Con respecto al sapo Kambo, hay que decir que no existe el veneno de sapos, y que Kambo en realidad es el nombre de una rana, no de un sapo. Lo que se saca de la rana es una toxina que el animal produce en situaciones de estrés (no una droga psicodélica), que provoca efectos muy violentos y desagradables. Se la usa para purgar los órganos (hígado, intestinos). Cuando la toxina se introduce en el cuerpo, provoca una violenta reacción de vómitos y diarrea, y sólo a largo plazo se advierten los beneficios. Es evidente que no es apta para el uso festivo, para una rave. Es imposible bailar o relacionarse con los demás bajo los efectos de esta toxina. Sólo tiene uso terapéutico, para una profunda limpieza de todos los sistemas del cuerpo”, explicó Basalo.

Con respecto a la ayahuasca, puntualizó: “Esta sustancia también se usa para purgar. Y sí provoca visiones mientras dura el efecto, pero también inmoviliza al usuario. Es obvio que no sirve en una fiesta electrónica. Bajo sus efectos, la persona está inmóvil, sentada o acostada, en un profundo viaje interior. Se la usa en ceremonias de introspección. Ni la ayahuasca ni la toxina de la rana tienen usos festivos”, insistió.

Marta Braschi, toxicóloga del Hospital Alemán, coincidió con que “esto (el uso de kambo) tiene que ver con gente naturista, con una motivación y un encuadre diferente al de una fiesta electrónica”.

Basalo alertó sobre los riesgos de estas confusiones: “Lo peligroso de esto es que la desinformación o la información poco responsable puede generar problemas serios. Hoy es muy fácil conseguir estas sustancias por Internet. Y puede haber gente que ve por televisión la noticia de estos operativos (que los pasan a cada rato, en todos los horarios) y se le ocurre probar ir a una fiesta y tomar ayahuasca, por ejemplo. Y pueden tener experiencias muy desagradables, pasarla muy mal. Porque se dice cualquier cosa, se desinforma sin ningún cuidado”.

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Uno de los detenidos por la Operación Kambo.
Imagen: Télam
 
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