SOCIEDAD › LA JUSTICIA ORDENó AL BINGO DE CHIVILCOY RECONOCER Y PAGAR UN PREMIO

Un golpe de suerte, nueve años después

Un apostador había ganado un millón de pesos en una máquina electrónica, pero la sala de apuestas dijo que era un error, se negó a pagar esa suma y obligó al hombre a aceptar 46 mil pesos. Ahora debe pagar la suma original, con intereses.

La Justicia bonaerense ordenó al bingo de Chivilcoy que pague a un apostador el millón de pesos que había ganado en 2007, y que se había negado a abonarle en ese momento, tras argumentar que la indicación de ese premio era un error de la máquina. Los jueces de la Sala I de la Cámara en lo Civil y Comercial de Mercedes consideraron que existió “un aprovechamiento de un consumidor que estaba en una situación desventajosa”, y por el cual el bingo obligó al apostador a aceptar 46 mil pesos y lo presionó para que no reclamara el resto. Los magistrados también señalaron que la conducta de la empresa, que fue condenada a pagar (con intereses) los 999.999,95 pesos que indicaba la máquina, “deja mucho que desear”.

“No cabe duda que existió un aprovechamiento de un consumidor que estaba en una situación desventajosa”, advirtió el tribunal en el fallo. Luego de que la máquina indicara que había ganado un millón de pesos, el hombre atravesaba un “situación de stress y nerviosismo (...) perfectamente creíble”. “Había obtenido un importante premio y los directivos de la empresa no se lo reconocían. Hicieron que los acompañara solo a una oficina del establecimiento lejos de la sala,

no les permitieron a sus abogados, a la escribana ni a sus familiares que estuvieran presentes”, detalló la resolución de los camaristas Emilio Armando Ibarlucía y Laura Inés Orlando.

Los jueces consideraron “entendible” que el hombre haya aceptado el ofrecimiento y firmado el recibo por encontrarse “sin asesoramiento letrado y en evidente inferioridad de condiciones, y ante el riesgo de perderlo todo”. “La situación de superioridad de los representantes de Bingo Chivilcoy es manifiesta, ya que gozan de experiencia y preparación en estas cuestiones, no así el cliente-consumidor. Hubo, evidentemente, un aprovechamiento de la ligereza e inexperiencia del actor”, subrayaron.

El 18 de octubre de 2007, una de las máquinas electrónicas del Bingo Chivilcoy otorgó al apostador que jugaba en ella un premio de 999.999,95 pesos. Sin embargo, reconstruye el fallo, las autoridades del bingo le informaron que “el premio no iba a ser pagado porque se debía a un error de la máquina, y le pidieron que esperara al abogado de la empresa para negociar el pago”. El apostador denunció que, entonces, lo llevaron a una sala apartada y le sugirieron que apagara el celular y le ofrecieron pagarle 10 mil pesos. El hombre no aceptó ese ofrecimiento.

En cambio, “pidió que subieran su abogado y su tío, quienes habían llegado, y se lo negaron, pero habló por teléfono con ellos y le dijeron que le impedían tener contacto con él. En un ambiente tenso e intimidatorio, finalmente le ofrecieron 46.364,54 pesos, argumentando que era el monto del premio máximo de esa máquina”.

“En condiciones de stress y presión psicológica, e impedido de tener asistencia legal, aceptó la oferta, convencido de que luego podría reclamar la diferencia”, amplió la resolución. A pesar de que la casa de apuestas deslindó responsabilidades en el presunto mal funcionamiento de la máquina, los jueces consideraron que desde que el apostador entró al lugar y comenzó a jugar “se entabló entre las partes una relación contractual”.

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La conducta de la empresa “deja mucho que desear”, señaló el fallo.
 
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