SOCIEDAD

Una mujer mató a otra a puñaladas en la vereda de una escuela de Ezeiza

Tras dejar a sus hijos en el colegio de Ezeiza, dos madres discutieron, presuntamente por celos. Una de ellas mató a la otra, que estaba embarazada. Luego se entregó a la policía.

Arriba, el texto sobre el papel pegado de apurada en la vitrina de entrada de la Escuela 11 de Ezeiza decía: “Jueves 23, cerrado por duelo”. Debajo, en otra hoja, otro texto agregaba y enfatizaba: “Hoy miércoles y mañana jueves no hay clases en los tres turnos por duelo”. No tenía firma ni autoridad que se hiciera responsable. Tampoco hacía falta: diez minutos antes de las ocho de la mañana, alumnos, docentes y vecinos lo intuyeron, después de ver a Sandra Navarro, de 25 años y embarazada de cuatro meses, tomarse el pecho, derrumbarse y boquear sangre hasta morir sobre la vereda, contra la pared de ladrillos de la escuela, mientras Adriana Fraga, de 22, huía del lugar en bicicleta tras asestarle a Sandra un puntazo en el pecho con la hoja de un alicate adosado a su llavero. Los motivos ayer circulaban entre dientes en el runrún de barrio: celos. Media hora más tarde, Fraga se entregaba en la seccional 1ª.

La escuela 11 de Ezeiza se encuentra sobre la calle José María Ezeiza 616, entre Uruguayana y Estero Bellaco, a siete cuadras de la estación de tren. Las paredes son blancas, de ladrillo a la vista. De la puerta de entrada, ubicada tres escalones por encima de la vereda, se desprende una rampa con baranda que va bordeando la pared de ladrillos hacia la esquina de Uruguayana. A la altura de donde termina la rampa hay un árbol y arena sobre la vereda. Hasta allí llegó Sandra, ya herida de muerte. Se apoyó contra el árbol y después se derrumbó sobre la arena.

Segundos antes había dejado al mayor de sus cinco hijos, de 6 años, en la Escuela 11. En la calle, la esperaba Adriana, con su bicicleta y un alicate adosado a su llavero. “‘¿Qué hacés?’, le gritó ella (Sandra) –relató una vecina–. La otra la agarró de los pelos, hubo un movimiento y la acuchilló.” “Todo empezó porque hace como dos días que se venían amenazando –dijo Ariel, del turno noche, a este diario–, porque parece que la embarazada salía con el marido de la otra. Las dos dejaron a los chicos en la escuela y se cruzaron. Empezaron a discutir y la embarazada la empujó contra la pared a la otra. Entonces, la otra sacó un cuchillo y se lo clavó en un costado, lo levantó, lo sacó y después se lo volvió a clavar en el corazón. La chica caminó un poco para atrás y se cayó.”

“La mujer que murió quería que el tipo se hiciera cargo del hijo, por eso fue la discusión”, agregó Marcos, también del turno noche, mientras Ana, otra alumna, subrayaba que “me habían dicho que fue un crimen pasional”.

A siete cuadras del lugar, sobre Ramos Mejía al 1000, vive Adriana. Tres cuadras más allá, en Ramos Mejía y Hornos, vivía Sandra. “Estoy como caído del cielo –confesó Juan Marcelino Navarro, tío abuelo de la víctima–. Recién al mediodía me vengo a enterar de que la que estaba ahí tirada era mi sobrina.” “La verdad que no sé qué pasó –dijo una tía–. Ella dejó cinco hijos. Este año empezó el nene el colegio.” Después agregó: “No sé por qué, no sé. Problemas de grandes. La verdad, no sé qué decir”.

Algún testigo del drama llamó de inmediato al 911 de emergencias. El crimen ocurrió a las ocho menos diez de la mañana. Cuando la policía y la ambulancia llegaron al lugar, Sandra ya había muerto. Según fuentes judiciales, los médicos habían evaluado trasladarla a un centro médico, pero tras comprobar que había fallecido, desistieron.

Media hora después de haberse cometido el crimen, la mujer se presentó en la comisaría 1ª, acompañada por su pareja, y dijo “soy Adriana Fraga, yo la maté”, entregó el arma y quedó detenida. Se mostraba confundida, shockeada y algo compungida, según aseguraron fuentes policiales.

El caso recayó en la fiscalía 10 de Lomas de Zamora, a cargo de Domingo Ferrari. El fiscal inspeccionó el lugar del crimen y durante parte de la mañana y la tarde tomó declaración a los testigos. “De los testimonios, hasta ahora, no surgen los motivos del crimen”, señaló una fuente judicial. Para hoy estaba dispuesta la declaración indagatoria de la detenida.

Informe: Lucas Livchits.

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La mujer quedó sangrando en la vereda de la escuela 11 de Ezeiza y murió allí mismo.
 
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