SOCIEDAD

Denuncian a una cadena de piletas por funcionar sin cumplir normas

Lo denunció la querella en el juicio por la muerte de Florencia Rombolá. Los padres dijeron que les habían vendido “hiperseguridad”.

 Por Horacio Cecchi

“Si hubiera una pistola imaginaria, no me cabe duda de que ellos gatillaron en la cabeza de mi hija”, dijo Marisa Rombolá durante su testimonio en el juicio por la muerte de Florencia, ahogada en las piletas del Megatlón de All Boys el 12 de febrero de 2001. Se dirigía a Julio César Giraldi, coordinador deportivo de la empresa, y Cecilia Privato, profesora del grupo del que participaba Florencia. Más tarde, Alejandro Moller, padre de la chiquita ahogada, completó con su testimonio la acusación: “Nos engañaron, nos estafaron, nos vendieron un buzón grande como este edificio”. Se refería a los Tribunales y también a que la empresa les había garantizado “hiperseguridad” sobre Florencia. En la escueta sala de juicio, uno, dos, tres, cuatro, once abogados de las defensas, más un par de civilistas entre el público, se apretujaban e intentaban recomponer estrategias. Durante la audiencia, el abogado de la querella, Alejo Ramos Padilla, pidió que en forma urgente se tomaran medidas sobre todas las piletas que la empresa posee en territorio porteño. “Son 35 mil personas que corren peligro; no cumplen con la ley, lo aceptó Giraldi en la audiencia del lunes, nadie las clausura o las inspecciona, siguen funcionando como si no hubiera pasado nada.”

Ayer era el turno de declarar de Horacio Bugallo, ex presidente del club All Boys, y Fernando Storchi, presidente de la cadena de Megatlón. Ambos se negaron a declarar. Pasó el turno, entonces, a los testimonios de los padres de Florencia, Marisa Rombolá y Alejandro Moller. En su relato, los padres fueron subrayando varios puntos:

- Que la empresa Megatlón (lo pusieron en boca de Julio César Giraldi, coordinador deportivo de la empresa) les “vendió ultraseguridad” para su hija y el día en que murió ahogada sólo una guardavida custodiaba dos piletas.

- Que tres veces, durante la semana anterior, Marisa habló con la profesora del grupo, Cecilia Privato, asustada porque su hija le decía que nadaba en la parte más profunda de la pileta. “Le dije que no tenía nada que hacer en la parte más profunda porque ella no sabía nadar”, aseguró Rombolá. “Y ella me aseguró que no me preocupara. Mal que hicimos en creerle.” Más tarde, Moller sostuvo que otra nena a duras penas logró superar un ejercicio en la pileta y cuando sus padres se enteraron la borraron del club.

- Que a la chiquita no la intentaron rescatar hasta que pasó “mucho tiempo bajo el agua” y que Privato le dijo al padre que no se había arrojado a rescatarla porque no era su función.

- Que la empresa no brindaba las condiciones mínimas de seguridad obligadas por ley: una plataforma para ver hacia el fondo, dos guardavidas por pileta, canaleta bordeando la pileta para poder asirse.

Ayer, ya estaban definidas las estrategias. Las defensas, meter sombras a la víctima: preguntaron si debía usar tapones para los oídos, si la chica (había sido operada de adenoides) estaba habilitada para hacer natación, si ya sabía o no patalear en el agua, si les había dicho a los padres qué ejercicios hacía. Además, quedó claro que la defensa de Horacio Bugallo intenta diferenciar a su club All Boys de la empresa Megatlón, contratada por All Boys. Fernando Storchi, que Megatlón es lo más. Julio César Giraldi, que Megatlón no es tanto. Cecilia Privato, que ella no era guardavidas. Giselle Kamenietzky, que ella ya se había quejado de que le daban demasiados chicos a cuidar.

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Marisa Rombolá se quebró en llanto luego de su testimonio.
 
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