DEPORTES › INDEPENDIENTE BATIO 3-1 A ATLETICO CON TRES DE SU GOLEADOR

Menos mal que lo tiene a Silvera

Andrés Silvera le devolvió la sonrisa a Independiente. Es que con sus apariciones decisivas, el goleador resolvió un partido que en el arranque pintaba sencillo y que se había complicado por las propias falencias del equipo de Gallego. El 3-1 final marca las diferencias exactas con Atlético Tucumán, que había igualado transitoriamente a través de Fabio Escobar, mostró poquito y se volvió a su provincia en descenso directo.

Más allá del triunfo claro, resulta llamativa la fragilidad anímica que mostró Independiente durante la primera etapa. Es que hasta el gol del empate de Escobar a los 27 minutos, el Rojo era un equipo compacto, con dinámica, que desequilibraba por los costados y que llegaba con peligro al arco rival, más allá de que no había individualidades descollantes. Y en el fondo no pasaba sobresaltos ante un rival que prácticamente no atacaba, incluso que cruzaba la mitad de la cancha de manera esporádica.

Por eso era justo que se impusiera con el tanto de Silvera, que aprovechó un remate fallido de Galeano para desviar la pelota en el borde del área chica y vencer a Ischuk. Y tras el tanto, el dominio se hizo más ostensible, ante un adversario que no tenía reacción. Sin embargo, en un corner que cayó en su área, la estantería de Independiente se cayó a pedazos. Villavicencio peinó en el primer palo y Escobar, sin marca, convirtió el empate. Y a partir de esa acción, lo bueno que insinuaba el equipo de Gallego se desmoronó. Se tornó un conjunto lento, previsible y sin explosión en los últimos metros. Para colmo, como atacaba mal, empezó a desordenarse y a sufrir, algo que no le había ocurrido hasta el empate.

Todo parecía igual en la segunda parte, porque Independiente seguía confundido. Pero por suerte apareció la figura de Silvera, que le devolvió la serenidad en dos minutos. Primero anticipó a todos ante un centro de Vella y le cambió el palo a Ischuk. Y luego primereó a dos defensores para cabecear al gol un centro bombeado del Patito Rodríguez. Con esas dos acciones, el partido se terminó. Es que Independiente mantuvo el control de la situación, pero sin generar demasiado fútbol ni situaciones de peligro. Y del otro lado, los tucumanos dejaron en claro todas sus limitaciones para generar juego. Por eso, casi no se arrimaron al arco de Gabbarini y se llevaron muchas preocupaciones.

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Silvera les sacó la lengua a las dudas que generaba su equipo.
 
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