DEPORTES › EL CALOR TORNA MUCHO MáS DURA LA COMPETENCIA

Sensación térmica Dakar

Con temperaturas que superan los 40º, la prueba llegó a San Juan. Máquinas y pilotos sufren el rigor climático. Copetti se quedó con la etapa en cuatriciclos.

El Dakar ya llegó a San Juan, pero no puede dejar atrás el calor. Con temperaturas que superan los 40º en el camino, el esfuerzo está cobrándose su precio. “Las camionetas no tienen aire acondicionado, así que se sufre mucho el calor”, twitea Norberto Fontana, por ahora 40º. “Perdimos todo el agua del radiador y tuvimos que esperar cinco minutos para volver a llenarlo”, se lamentó el holandés De Rooy, segundo entre los camiones. “No me quedó ni una gota de agua en la cantimplora, los últimos 20 kilómetros fueron una tortura”, relató el chileno Chaleco López, cuarto entre las motos. Pero a San Juan no arribó el francés Sebastien Coue, que había llegado en estado de coma a San Rafael a causa del calor. Todavía faltan once etapas para ver Lima, punto final de esta edición.

Coue, piloto de la Yamaha Nº 137, se desmayó en las dunas del Nihuil, completando la segunda etapa, cuando la temperatura era al menos de 50º. Ni siquiera tuvo tiempo de activar la alarma a la central de asistencia. “Llegó al hospital con una hipertermia maligna, de casi 42 grados, que es lo que produjo el accidente”, relató el director de la clínica Schestakow de San Rafael, Alberto Dauverné, donde fue asistido. “No sabemos cuánto tiempo estuvo tirado en las dunas, arribó en estado comatoso, con todos sus parámetros alterados.” El médico contó que, una vez recuperado y ya en terapia intensiva, el piloto admitió “no recordar nada” de lo sucedido y que “estaba preocupado porque su madre supiera que él está bien”.

Al mismo hospital ingresó el motociclista Sergio Cerdera, piloto de la Kawasaki Nº 157, tras chocar contra un caballo. “El piloto ingresó con politraumatismos y escoriaciones, pero fue atendido y se retiró por la noche al vivac porque quería seguir en carrera”, dijo Dauverné. Cerdera arribó a San Juan en el 111º puesto.

Al uruguayo Mauro Almeida no lo venció el calor, sino la rotura de ligamentos de un brazo. La polvareda le impidió ver una serie de zanjas y cayó en una sobre su brazo. Condujo 450 kilómetros con el brazo lastimado, pero los doctores del Dakar le impidieron continuar. “Entiendo perfectamente la resolución de los médicos”, sostuvo Almeida.

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Imagen: EFE
 
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