DEPORTES › LOS NUMEROS EN ROJO EN LAS ECONOMIAS DE RIVER Y BOCA

En los balances también juegan

El apodo de millonario parece una ironía en el club de Núñez, que en materia económica se encuentra “en la C”, según su flamante presidente, con un pasivo de 450 millones de pesos. Los xeneizes están mejor, con “apenas” 176 millones de pasivo.

 Por Gustavo Veiga

La metáfora futbolera que usó Rodolfo D’Onofrio para definir la situación económica de River (“estamos en la C”) remarca la idea de que los dirigentes disputan su propio campeonato, sin tablas de posiciones, pero con columnas de recursos y gastos. Boca y su clásico rival también juegan afuera de la cancha. Como lo hicieron siempre: con Alberto Jota Armando y Antonio Liberti en la época del fútbol espectáculo, con William Kent y Antonio Alegre en épocas de austeridad forzosa o con presidentes sospechados de corrupción: José María Aguilar y Mauricio Macri. Pueden sufrir un descenso en el balance o festejar un superávit. Y cuentan hasta con un artilugio ventajero si se los compara con sus empleados de pantalones cortos: la posibilidad de maquillar los números. Los promedios, en cambio, son imposibles de disimular: salvan o condenan a la B.

Está muy claro que River arranca el año muy desmejorado en su economía si se lo confronta con la de Boca. Doce años de malos gobiernos (Aguilar en dos mandatos y Passarella en uno) lo mandaron a la C, según su actual presidente. El club soporta un pasivo que ronda “los 450 millones de pesos”, le cuenta el tesorero Andrés Ballotta a Página/12. “La situación es compleja, angustiante. Price Waterhouse empieza a trabajar el lunes en una auditoría que podría tener un resultado en siete semanas. D’Onofrio tiene el pedido de los socios de ir a fondo, quiere identificar a los responsables”, agrega el dirigente.

La pregunta que sigue es: ¿Passarella dijo lo mismo respecto de Aguilar y nada pasó? La respuesta apela a la imagen que Ballotta le atribuye al presidente: “D’Onofrio no es un político tradicional. Viene a cambiar esto”. El último ejercicio cerró con el déficit más alto en la historia del club: 60.520.530 pesos. Se trata de un dato clave para comprender la tierra arrasada que dejó la gestión anterior.

El balance de Boca que aprobó la asamblea de representantes el 31 de octubre pasado señala que arrojó un superávit de 2.110.000 pesos y que el pasivo asciende a 176.310.513. Oscar Moscariello, el vicepresidente 1º, defiende la gestión: “Proyectamos ingresos para el 2014 con las cuentas equilibradas y una situación que nos distingue de los demás. Boca tiene la marca dolarizada, consigue cosas que otros clubes no pueden”. Y sugiere, sin mencionar al sponsor, que recaudarán otra vez este año más dinero que River por publicitar en la camiseta.

El contador Claudio Giardino, un ex asambleísta y opositor de todos los presidentes boquenses desde Macri hasta hoy, no le cree al vice: “Los gastos de estructura, o sea los que no tienen relación directa con ninguna de las actividades deportivas, culturales o sociales, aumentaron en promedio un 35 por ciento respecto del año anterior. Por ejemplo, un 24 por ciento los gastos de la comisión directiva, un 45 por ciento los gastos de la gerencia general (sobresale el aumento de los gastos del Departamento de Prensa, con un 94 por ciento), un 40 por ciento los gastos de la gerencia de seguridad, y un 77 por ciento los gastos de la gerencia de marketing”.

En River, el tesorero describe un panorama desolador: “Hay más de 310 millones de pesos en cheques emitidos, de los cuales ya levantamos más de 100. Heredamos una deuda de 20 millones de pesos en concepto de primas con el plantel. A la policía se le debe un millón y medio de pesos. A Bottinelli y Teófilo Gutiérrez les pagamos nosotros lo que restaba de sus pases. Dimos avales a bancos, instituciones financieras, vamos a honrar nuestras deudas, pero también ver para atrás. La mejor prueba fue la designación de Carlos Lancioni como presidente de la comisión fiscalizadora, un hombre de respetada trayectoria en el club”.

Ballotta también cuenta cómo en pocos días de gobierno mejoraron los montos de ciertos contratos: “El de Coca-Cola subió de 2,5 millones de pesos a 5 millones y con Estática Internacional pasaremos de recibir 700 mil dólares a 1,7 millón”. Además, recuerda cuánto achicaron la suma que Passarella le había prometido a Ramón Díaz por renovar el vínculo, pocos días antes de abandonar la presidencia: “Nos ahorramos 4 millones de pesos y Cavenaghi volvió por una suma muchísimo menor de lo que ganaba cuando estábamos en la B Nacional”.

Moscariello, un político –es diputado del PRO en la Legislatura porteña– se relame con el potencial de Boca: “En las redes sociales ya sumamos más de 4 millones de seguidores y en Twitter unos 800 mil”. Y añade como razones los contratos con una variada gama de sponsors (Nike, Banco Francés, Citroën, Total Lubricantes, Pepsi, Gatorade, Quilmes...) y los ingresos por la cuota que pagan los socios adherentes. “Son 70 mil”, informa, sobre un total de 123.045 (así figura en el balance) que tiene el club si se cuenta a los activos.

Giardino se queja de los contratos “fantasma” que la comisión directiva presidida por Daniel Angelici no da a conocer: el de Nike es uno, el de leasing por la cesión del predio La Candela al Barcelona de España es el otro. También cuestiona los ingresos por derechos de TV que figuran en el balance: “Llama la atención que el monto que se obtuvo por la televisación de los partidos en el marco del Fútbol para Todos haya sido el mismo del año anterior. Teníamos entendido que hubo un ajuste de más del 15 por ciento de un año a otro”.

D’Onofrio en River, con mucho menos recorrido que los dos ejercicios contables que ya lleva Angelici en Boca, también acaba de recibir su primera crítica. Desde el bien informado sitio partidario www.políticaenriver.com se acaba de cuestionar con dureza el reemplazo del llamado canje para socios –un impopular invento de Passarella– por un abono anual, previo empadronamiento: “Esta medida demuestra que el River Plate versión D’Onofrio no sólo no puede traer un jugador de categoría, ni siquiera prestado para darle ‘vidriera’, sino que las soluciones que plantearon son una vil mentira. Se habla demasiado, se concreta poco y, para peor, en contra de lo que anunciaron. A 40 días de la elección, la luna de miel se acabó. Le mintieron al socio”.

El tesorero dice en defensa de la comisión actual: “La noticia es que se abolió el canje, no que se puso el abono. A nosotros nos cuesta 1,5 millón de pesos abrir el Monumental en cada partido y lo que se recaudará por abonos en el año ascendería a 8 millones. Son 600 pesos por temporada para entrar a las plateas San Martín y Belgrano altas y 350 para las Almirante Brown y Centenario media y bajas”. Como fuere, Ballotta y sus compañeros de directiva tendrán que hacer un curso de magia para conseguir que River logre el ascenso desde la Primera C del campeonato económico.

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D’Onofrio y Angelici tienen un problema en común, aunque el presidente de River está más complicado.
Imagen: Télam
 
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