EL PAíS › LA PRESIDENTA LLEGO AYER A CUBA, ANTES DE LA CUMBRE DE LA CELAC

En La Habana, por adelantado

El segundo encuentro de las naciones latinoamericanas y caribeñas arranca el martes y cuenta con la presencia del secretario de la OEA, que expulsó a la isla tras la Revolución. El encuentro con Fidel, sin confirmar ni desmentir.

 Por Victoria Ginzberg

Desde La Habana

En 48 horas, las calles de La Habana estarán llenas de diplomáticos. Presidentes y representantes de los 33 países que conforman la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) se reunirán aquí en la segunda cumbre del organismo regional. Ayer, cuando los únicos extranjeros que reinaban en La Habana Vieja y El Vedado eran los turistas, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue la primera jefa de Estado en llegar a Cuba. “Unidad en la diversidad. La Patria Grande que avanza”, decían los carteles que anunciaban el encuentro en el frente del Ministerio del Azúcar, en la céntrica Avenida 23, donde por la tarde los jóvenes con jeans y remeras estampadas y chicas en shorts o calzas se congregaban en las puertas de los cafés y clubs a la espera de entrar en la matinée. El espíritu y el significado político de la cumbre es que América latina y el Caribe se juntan a pesar de las diferencias y trabajan en la integración. Que se haga en La Habana y que asista el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, no son para nada datos menores. “Es el continente que viene aquí y para los cubanos es una reivindicación histórica”, señaló a Página/12 un funcionario argentino que integra la delegación.

El hecho de que CFK adelantara su viaje y llegara a Cuba tres días antes del martes, día del inicio de la cumbre, despertó especulaciones sobre un posible encuentro con Fidel Castro. Pero nadie se arriesga a confirmar ni desmentir el hecho. Es que dichas reuniones se manejan con suma reserva en La Habana y generalmente sólo son anunciadas una vez concretadas. La Presidenta vio a Fidel el año pasado, cuando viajó para visitar al fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, que había sido operado en Cuba. Antes, se habían encontrado en enero de 2009, cuando CFK hizo una visita de Estado, se consolidó la relación con la isla, a la que no había viajado un presidente argentino en los 23 años anteriores. Ayer, CFK se quedó durante el día en el Hotel Nacional donde se hospeda, y se comunicó por teléfono con distintos ministros que se quedaron en Buenos Aires.

La Presidenta aterrizó por la mañana junto a una comitiva pequeña: el secretario de Comunicación, Alfredo Scoccimarro; el canciller, Héctor Timerman; su hija Florencia, el gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, y el dirigente radical Leopoldo Moreau. “Vine por invitación personal de la Presidenta que, creo, se vincula con la tradición de la cultura política que nosotros representamos. No represento a mi partido ni a la oposición, pero soy del partido de Raúl Alfonsín, de Illia, de Yrigoyen, que tienen una trayectoria en lo que se refiere a la unidad latinoamericana. Alfonsín fue el primer presidente en la historia de la Argentina que visitó Cuba y el primero de los latinoamericanos que visitaron Cuba luego de que fuera expulsada de la OEA por presiones del gobierno norteamericano”, dijo Moreau.

Tanto él como Urribarri defendieron el hecho de participar en la Celac ante algunas voces críticas que señalaban la ausencia del gobierno argentino en el foro económico de Davos. “Allí están los que buscan la concentración de la riqueza. Aquí los que quieren una distribución”, señaló Urribarri.

La Celac nació como un intento de promover la integración del continente sin la influencia de los Estados Unidos, cuyo lugar de presión para la región es la OEA, de la que Cuba fue expulsada luego de la Revolución. Sin embargo, el secretario general de la OEA, que asistió también a la primera cumbre de la Celac, en Santiago, Chile, el año pasado, estará en La Habana. Se trata de todo un acontecimiento, ya que es inédito que el funcionario que dirige ese organismo internacional visite la isla, También participará del encuentro el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, lo que implica un reconocimiento al organismo que nuclea a los países latinoamericanos y del Caribe.

Para la Argentina será una oportunidad de continuar con su política de acercamiento a los países caribeños, con los que está fortaleciendo los lazos a través de programas de cooperación técnica. “En el Caribe se define la frontera de seguridad de Estados Unidos. Para EE.UU. esa frontera termina donde termina el Caribe. La OEA nunca consiguió que América latina y el Caribe dialoguen. Eso pasa en la Celac y gran parte es mérito de Cuba”, explicó a este diario un funcionario argentino. “De todas formas –agregó–, no hay en la Celac un interés de provocar a Estados Unidos, así como no hay un interés de Estados Unidos de menospreciar a la Celac. Hay aceptación de que la Celac existe y a la vez, en la región hay voluntad de trabajar hacia adentro por la integración”.

Durante la cumbre se hablará de política sociales, la inclusión, el desarrollo, la lucha contra la pobreza y el narcotráfico. Se descarta que en el documento final haya una mención del reclamo de la Argentina por la soberanía en las islas Malvinas y al bloqueo económico que padece Cuba. CFK podría mantener algunas reuniones bilaterales, pero hasta ayer no se habían anunciado. Sucede que en este tipo de eventos, a veces, encuentros casi “casuales” sirven para que los presidentes hablen y limen algunas asperezas.

La Cuba que verán los representantes de los países de la Celac está en pleno cambio, aunque para el visitante recién llegado las modificaciones no sean apreciables a simple vista. Si bien recientemente se autorizó una renovación del parque automotor, es decir, la venta de autos 0 kilómetro, aún pueden verse por las calles los enormes e impecables Cadillacs descapotables o Fords de la década del cincuenta. Otra de las iniciativas del presidente Raúl Castro fue la de permitir el funcionamiento de cooperativas, por ejemplo para los taxis. Jesús, un conductor de taxis estatales, no se mostró muy confiado. “Como es algo nuevo, no sabemos cómo va a ser”, le dijo a este diario (dado el tema, se justifica la consulta con el taxista). Jesús es ingeniero electrónico, pero explicó que le conviene más manejar el auto. “Pero acá tenemos cosas muy buenas, la educación, la salud y sobre todo la solidaridad. Acá compartimos lo que tenemos, no lo que nos sobra, y puede estar usted convencida de que en Cuba nadie se va a la cama sin comer y sin una casa para dormir. Lo que anhelamos es el fin del bloqueo. Creo que sin el bloqueo seríamos la nación más rica del mundo”, se entusiasmó Jesús.

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La Presidenta trabajó ayer desde el Hotel Nacional, donde se aloja con su pequeña delegación.
Imagen: Télam
 
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