DEPORTES › FRANCIA VENCIO 1-0 A PORTUGAL Y SERA FINALISTA CONTRA ITALIA

Si tocan la Marsellesa, se hace imposible ganar

Los franceses parecen imbatibles cada vez que suena su himno y lo demuestran en la cancha: con un gol de penal anotado por el interminable Zinedine Zidane torcieron el resultado en un partido con mucho toque de pelota, algunos pasajes vibrantes y varias situaciones de gol.

 Por J. J. P.
Desde Munich

Antes del partido, a pocos metros de nuestra ubicación en el palco de prensa, casi pegada a la cancha, hablaron por lo menos medio minuto el técnico de Francia, Raymond Domenech, y el de Portugal, Luiz Felipe Scolari. El brasileño, vestido con ropa de entrenamiento, ropa de trabajo digamos, gesticulaba mucho. El francés, vestido con un sobrio traje oscuro, asentía. No era difícil imaginar que, además de desearse protocolarmente suerte, hablaron de la gran cantidad de amonestados de los dos equipos, lo que marcaba la necesidad de hacer buena letra. Por el lado de Francia tenían amarilla Vieira, Zidane, Thuram, Sagnol y Ribery, además del suplente Saha. Por el lado de Portugal, Ricardo, Figo, Nuno Valente, Ricardo Carvalho y Maniche. Cualquiera de ellos que hubiera recibido una amonestación se quedaba afuera de una eventual final. Recién sobre el último tramo del partido el uruguayo Jorge Larrionda mostró la amarilla. A Ricardo Carvalho primero y a Saha, que había entrado poco antes, enseguida. El portugués no va a poder jugar el partido por el tercer puesto contra Alemania; Saha no será una alternativa válida para la final de Francia ante Italia. El pacto de no agresión ayudó a que el partido resultara limpio, a que hubiera pocas patadas y escasos reclamos. Scolari se reservó los pataleos para sí mismo y para el banco de suplentes, armó algunos escandaletes en el primer tiempo, aunque después se calmó. El pacto de no agresión sirvió también para que saliera un partido intenso, con mucho toque de pelota, algunos pasajes vibrantes y varias situaciones de gol.

Francia ganó con lo justo, cambiando ataque por ataque en el primer tiempo, aguantando con una defensa de hierro el asedio de su rival sobre todo en los últimos 15 minutos. Pudo ganar con alguna de las cuatro o cinco llegadas claras que tuvo, en los pies de Ribery y Henry, pero ganó con un penal que los portugueses discutirán eternamente. Como en el 2000, en la Eurocopa, cuando a Francia le dieron un penal que ningún portugués aceptó como legítimo. Aquella vez había sido producto de una mano de Abel Xavier; esta vez fue un toque de Ricardo Carvalho a Henry, un metro dentro del área. Iban 32 minutos, Henry enganchó con la intención de perfilarse para el remate, Ricardo Carvalho cruzó la pierna izquierda y le dio en el tobillo. Henry cayó como si lo hubiesen enganchado con un hierro caliente y el árbitro, que estaba cerca, cobró penal.

Mientras Scolari le decía a Domenech, con el clásico gesto de girar los dedos, que se sentía robado, pateó Zidane. Le pegó fuerte contra el palo derecho. A Ricardo le deben haber dado el papelito de Lehman, porque se tiró para ese lado, pero cuando llegó a la punta la pelota ya estaba adentro.

Pateó fenómeno el penal Zidane, pero no jugó bien. Scolari le puso una pegajosa marca encima y Costinha cumplió con su deber de anticipar, cortar y estar siempre atento para que el 10 de Francia nunca recibiera libre. Tampoco brilló Makelele como lo había hecho contra Brasil. Vieira sí mantuvo su nivel y con eso y las corridas de Ribery le alcanzó a Francia para dividir el juego en el medio en los 45 minutos iniciales.

Portugal jugó a manejar la pelota en la zona central con Figo, Maniche y Deco y le puso muchas fichas a la gambeta de Cristiano Ronaldo, que jugó muy bien arrancando desde atrás y complicaba. Pese a que Pauleta quedaba demasiado aislado, los portugueses de a ratos eran protagonistas. El balance del primer tiempo indicaba paridad en dominio de pelota, terreno, aciertos, errores y situaciones de gol.

En el arranque del segundo tiempo los de Domenech pudieron liquidar el partido primero con un remate de Henry, que salvó muy bien Ricardo, y después con otro de Ribery, que salió apenas por encima del travesaño. Pero a medida que pasaban los minutos empezaron a mirar más el arco de Barthez que el de Ricardo y sólo muy esporádicamente amenazaban con algún contraataque, cuando la pelota pasaba por los pies de Zidane. Y no pasaba mucho.

Scolari metió tres cambios, todos con la intención de ganar un poco de aire fresco para encontrar algún resquicio en los centrales o en los laterales rivales. Impecables Thuram y Gallas, muy firme como en todo el torneo Sagnol, sólo Abidal parecía dar alguna ventaja. Y Barthez, que siempre transmite inseguridad, aunque cometa menos errores de lo que parece. La presión intensa de los portugueses le dio un tono dramático al juego, pero el 1-0 quedó clavado.

Es posible que los portugueses culpen por la derrota al arbitro que les cobró un penal que no fue; en realidad, perdieron porque esta vez ligaron poco y porque no supieron quebrar una defensa con tanta clase como oficio. Portugal fue un digno rival. Francia llegó a Berlín. Se lo merece.

1-FRANCIA

Barthez; Sagnol, Thuram, Gallas, Abidal; Makelele, Vieira, Ribery, Zidane, Malouda; Henry.

DT: Raymond Domenech.

0-PORTUGAL

Ricardo; Miguel, Meira, Carvalho, Valente; Costinha, Maniche; Figo, Deco, Ronaldo; Pauleta.

DT: Luiz Felipe Scolari.

Estadio: Allianz Arena (Múnich).

Arbitro: Jorge Larrionda (Uruguay).

Gol: 33m Zidane (F), de penal.

Cambios: 63m Ferreira por Miguel (P); 68m Sabrosa por Pauleta (P); 69m Wiltord por Malouda (F); 72m Govou por Ribéry (F); 75m Postiga por Costinha (P); 85m Saha por Henry (F).

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Figo y Zidane se saludan tras el partido. Un lujo aparte.
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