DEPORTES › REVECO PELEO CON BRAVURA, PERO CAYO CON ASLOUM

Se quedó sin energía ni título

 Por Daniel Guiñazú

Duró menos de un año Juan Carlos Reveco como campeón del mundo. En la segunda defensa del título que había ganado en junio pasado y en su primera salida al exterior como profesional, el mendocino perdió por puntos ante el francés Brahim Asloum y resignó el título de los minimoscas de la Asociación Mundial de Boxeo. La pelea tuvo lugar en el Salón Le Pallestre de Le Cannet, un suburbio de Cannes, en la Costa Azul, y los jurados fallaron todos a favor de Asloum: 116-113, 116-112 y 115-113.

Sin embargo, no debería hacerse una lectura negativa del resultado ni de la actuación del mendocino, quien además interrumpió su invicto de 17 combates. Reveco (48,900 kg) se jugó con bravura, arriesgó no obstante su condición de campeón, y sólo le faltó resto físico como para desencadenar la ofensiva final y llevárselo por delante al hábil y escurridizo Asloum (48,900 kg), quien recién en los dos últimos asaltos pudo sacar las ventajas que le aseguraron la decisión a su favor.

El francés era más alto que Reveco. Y ese dato condicionó todo el desarrollo de la pelea. Asloum hizo diferencias cuando pudo imponer su boxeo largo, a partir de su izquierda lanzada en jab y en directo, de su derecha recta, y de su buen desplazamiento de piernas. Y Reveco, más diminuto, tuvo inconvenientes para achicar y trabajar en la corta distancia. En los primeros cinco asaltos, insistió con los ganchos de zurda a los planos bajos del francés, tratando de mermarle su velocidad. Del 3º al 5º, inclusive, pareció que lograba arrastrarlo a Asloum a la pelea pura. Pero no hubo caso. Asloum soportó la presión a la que lo sometió Reveco y entre el 7º y el 9º round volvió a imponer la justeza de sus rectos ante la discontinuidad del argentino, que ya por entonces acusaba el ritmo intenso de las acciones.

Había dudas sobre si el físico del francés, un peso mosca que hacía 7 años que no combatía como minimosca, podía soportar la exigencia de una pelea tan dura. En el 10º, se lo vio sin la solidez y la estampa de rounds anteriores. Daba la impresión de que si Reveco, en ese momento, apuraba su ritmo, podía llegar al final con los brazos en alto. Pero las pilas de Reveco ya estaban gastadas, sin energías para entregar. Se quedó sin reservas el mendocino cuando más lo necesitaba. Y en las dos vueltas finales, la izquierda cruzada y en directo de Asloum y sus piernas llamativamente frescas a pesar de la metralla al cuerpo que le disparó Reveco, lo condujeron a una victoria apretada pero indiscutible.

Asloum celebró sin tapujos. Había tenido dos chances de ganar el título de los moscas ante el venezolano Lorenzo Parra y Omar Narváez y las había malogrado. A los 28 años, ésta era su última ocasión de ser campeón del mundo y peleó en consecuencia. Reveco defendió lo suyo con coraje y vigor, pero no le alcanzó. Debe doler la derrota, desde luego. A nadie le agrada perder, sobre todo por primera vez. Pero Reveco no se guardó nada. Puso todo lo que tenía sobre el cuadrilátero y más temprano que tarde tendrá una nueva oportunidad para volver a ser lo que fue en este 2007 en situación de retiro: el mejor del mundo.

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