DEPORTES › LA JUNGLA DE LOS MEDIOS

¡Basta de silencio!

 Por Fernando D´addario

Desde hace unos días, por culpa de Messi, Heinze, Verón, Jonás Gutiérrez y un par más, los grandes medios monopólicos le están escamoteando a la opinión pública información sobre lo que realmente importa: los barrabravas. Ahora parece que lo único importante es saber si Maradona va a jugar con cuatro en el fondo, o si Maxi va por derecha y la presencia de Tevez anula a Di María, y ya nadie se pone a pensar qué está haciendo en este mismo instante la famosa barra Butteler de San Lorenzo.

Uno hace zapping, va de América a C5N, pasa por TN y El Trece, y ni noticias de la Banda de Lomas. Como si a los amigos de Di Zeo se los hubiese tragado la tierra. Pero hay que mirar muy atentamente cuando enfocan a los hinchas argentinos haciendo morisquetas para las cámaras. Seguro que más de un barra debe andar por ahí como infiltrado, camuflado tras una bandera que reza “Familia Parmesano Rafaela, Sta. Fe”. Cuando lo más probable es que sea el jefe de la hinchada de Nueva Chicago y tenga amenazados de muerte a todos los Parmesanos auténticos que con su trabajo en el tambo juntaron un dólar arriba del otro para participar de la ilusión argentina. Y a todo esto, Toti Pasman hablando giladas, que si Maradona lo miró mal y qué sé yo.

Hay un gordo ahí, lo están mostrando en América Noticias. Se hace el boludo, pone cara de plateísta y toca la vuvuzela, pero se le ve el tatuaje que dice “Aguante Laferrère y la vieja”. Seguro que trabaja para algún puntero del PJ de La Matanza. La cámara no lo sigue, no le pregunta: “Señor, ¿usted puede demostrar fehacientemente que es un hincha argentino genuino?”. Una vergüenza. Cualquiera se da cuenta de que cuando se prende la lucecita roja de la cámara se juntan dos o tres, ponen a alguna mujer o algún niño en el medio, para disimular, y empiezan a cantar “que esta barra/bullanguera/no te deja, no te deja de alentar”, como si de este lado fuéramos todos imbéciles. Y después se van por ahí, se juntan con los otros que de día andan desperdigados para no levantar la perdiz. Quién sabe las tropelías que andan cometiendo ante el silencio cómplice de los monopolios. ¿O acaso es más importante conocer los detalles de la contractura que aqueja a la Brujita que enterarse de los desmanes que están provocando las hordas de Tigre?

Por suerte, en los blogs y a través de las radios comunitarias se está filtrando la verdad. Los guachines de la barra de Independiente están “trabajando” de limpiavidrios en el centro de Pretoria, mientras los más pulenta de la banda fueron a correr y afanarle los trapos (literalmente) a una tribu zulú de los barrios bajos. ¿Y el embajador? Parece que está pintado. Como siempre, quieren tapar todo con el fútbol. Y si llega a salir campeón Argentina, ¡mamita querida! ¡No va a quedar virgen intacta en Johannesburgo! Y mientras, seguro, en la tele dale que dale con los goles de Messi a Brasil. Este país no tiene arreglo.

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