ECONOMIA › BUSCAN TRASLADARLES LA PRESION A LOS CHACAREROS QUE EL MARTES DEBEN DECIDIR SI SIGUEN ADELANTE CON EL LOCKOUT

Si falta carne en la mesa, cerrarán exportaciones

En el Gobierno aseguraron a Página/12 que si la protesta de los productores pone en riesgo el abastecimiento de alimentos, frenarán por completo las exportaciones de carne, lácteos y granos para forzarlos a revisar la medida de fuerza.

 Por Fernando Krakowiak

El Gobierno ya lo tiene decidido. Si el lockout de los productores rurales pone en riesgo el abastecimiento de alimentos en el mercado interno, cerrarán por completo las exportaciones de carne, lácteos y granos para forzarlos a revisar la medida de fuerza. En las últimas horas, uno de los máximos referentes de las entidades agropecuarias le propuso al jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dialogar en secreto para buscar una salida, pero la respuesta oficial fue tajante: no habrá negociación secreta ni pública hasta que den marcha atrás con el boicot comercial y los cortes de ruta, que ayer siguieron firmes en varias localidades del país. De este modo, buscan trasladarles la presión a los chacareros, que el martes deben definir si continúan con la protesta.

Las exportaciones que se cerrarían primero son las de carne y lácteos, donde ya está vigente un cupo que limita las ventas al exterior. Hasta el momento, no se han registrado problemas de abastecimiento porque, pese al publicitado “paro agropecuario”, la peonada siguió trabajando tranqueras adentro y la mercadería se comercializó. En el caso de la leche, las grandes usinas lácteas como SanCor y La Serenísima estuvieron recibiendo la materia prima con normalidad, tal como reflejó este diario en su edición de ayer. Con la carne, la situación es más incierta, pues el número de cabezas que ingresan a los frigoríficos disminuyó durante los últimos días. No obstante, una fuente del Gobierno dijo a Página/12 que no necesariamente se va a esperar a que se registren los primeros faltantes de mercadería en las góndolas para tomar una decisión. “Si vemos que va a haber problemas, se podría decidir un cierre preventivo”, aseguró.

Hasta el momento, las exportaciones de carne y lácteos han venido siendo un gran negocio para el sector, aun con cupo, debido a la fuerte suba que registró la cotización internacional de esos productos. Según datos de la Secretaría de Agricultura, en los meses de enero y febrero de 2007 se exportaron 71.968 toneladas de leches y quesos por un valor de 166,2 millones de dólares. En el mismo período de este año, la cantidad cayó a 42.720 toneladas, pero los ingresos treparon a 169,4 millones de dólares. El precio de la carne también aumentó fuerte. Argentina vendió en 2004 los cortes Hilton a un promedio de 7052 dólares la tonelada, en 2006 a 9442, y el año pasado a 11.417 dólares, un 62 por ciento más que hace tres años. El resto de las carnes frescas, por su parte, subieron de 2065 a 3197 dólares en promedio durante el mismo período.

En lo que refiere a los granos, un cierre de las exportaciones afectará fundamentalmente a los comercializadores de soja y maíz, que hasta ahora no tenían restricciones. La cosecha de estos dos productos comenzó recientemente y se calcula que debería estar lista dentro de un mes. Los grandes traders como Cargill, Bunge, Dreyfus y ADM (Archer Daniels Midland) tienen contratos cerrados con compromisos de entrega que deben cumplir. El Gobierno sabe que si cierra el grifo esos operadores se encargarán personalmente de presionar a los productores para que le pongan fin a la rebelión.

Un factor que agudizará el nerviosismo de los operadores es la escasa capacidad de almacenamiento existente. La soja y el maíz se exportan fundamentalmente desde los puertos de Rosario y San Martín. El primero es el más grande y tiene capacidad para acaparar 500 mil toneladas, una cantidad insignificante frente a las 45 millones de toneladas de soja y 20 millones de toneladas de maíz que se van a cosechar. Por lo tanto, si la producción no se despacha en los barcos no habrá dónde ponerla.

En el más alto nivel de Gobierno afirman estar dispuestos a frenar las ventas al exterior porque sostienen que la protesta de los productores no tiene un fundamento económico. El precio de la soja aumentó 45 por ciento desde octubre del año pasado, cuando los sojeros tomaron la decisión de invertir en la nueva campaña y la reciente suba de las retenciones capturó apenas una parte de esa renta extra. Hoy están recibiendo, luego de descontar el impuesto, un 24,4 por ciento más en dólares por tonelada que en ese momento. Además, la eventual suba que se pudo haber registrado en los precios de los insumos sólo los afectó de manera marginal porque el 70 por ciento lo tuvieron que desembolsar al momento de la siembra (semillas, fertilizantes, etcétera).

El cierre de las exportaciones también afectará al propio gobierno, pues se dejaría de recaudar varios miles de millones de dólares que hoy engrosan las arcas públicas. No obstante, algunos funcionarios sostienen que la medida serviría de paso para dejar en claro que las retenciones no se aumentaron por motivos fiscales sino para contener el precio de los alimentos y que, en pos de ese objetivo, están dispuestos a resignar una parte de la recaudación.

En el Gobierno afirman que la pelea con las entidades rurales les sienta cómoda. Según dicen, son pocos los ciudadanos que ven al campo como un grupo de chacareros sufridos al borde de la extinción. La imagen que predomina, para ellos, es la de los sojeros, que durante los últimos años se equiparon con cosechadoras de última generación y camionetas 4x4, mientras alimentaban la burbuja inmobiliaria en ciudades como Buenos Aires y Córdoba financiando la construcción de torres para diversificar sus inversiones. “Por la virulencia, pareciera ser que los que protestan son enormes perdedores, y es el sector que más ha ganado y más gana en la Argentina”, repitió ayer el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

Las entidades rurales responden que el campo no es uno solo y suelen justificar sus reclamos en nombre de los pequeños productores que están en situación de riesgo. Ayer volvieron a cortar parcialmente las rutas 2 y 9, entre otras, para intentar transmitirles esa idea a los automovilistas que viajaban para disfrutar del fin de semana largo. “Esta es la reacción provocada por la actitud del Gobierno, que es demasiado grosera, al llevarse la vida y la savia de la economía de los pueblos”, aseguró Eduardo Buzzi, presidente de Federación Agraria.

El martes se sabrá si los productores están dispuestos a subir nuevamente la apuesta y arriesgarse a que el Gobierno cierre las exportaciones o si levantan el lockout y los cortes de ruta para buscar la solución a sus reclamos por otra vía.

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Las exportaciones que primero se cerrarían son las de carne y lácteos.
Imagen: AFP
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