ECONOMIA › OPINION

En misa y procesión

 Por Alfredo Zaiat

Miles de productores asociados a dos de las entidades que conforman el grupo político denominado Mesa de Enlace Agropecuaria no deberían tener problemas con el precio que dicen que les pagan por el trigo. Pequeños y medianos adheridos a la Federación Agraria y a la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) estarían en condiciones de recibir el “precio pleno” (descontados retenciones y gastos de embarque) por sus granos. Esas dos cámaras empresarias están vinculadas con Agricultores Federados Argentinos (AFA), en el primer caso, y a la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), en el otro. Ambos tienen una participación activa en la compra de cereales y oleaginosas en el mercado, con elevada capacidad de acopio y de exportación. No sería razonable especular con que el nucleamiento de los federados y el de los cooperativistas estén perjudicando a sus propios productores trigueros.

El comportamiento opresivo de grupos monopsónicos (pocos compradores) es tradicional en la cadena de comercialización de productos agropecuarios. En estos días de conflicto con el trigo, también se registró una situación similar con chacareros de manzanas y peras en Río Negro. Por ese motivo, la asociación de pequeños y medianos para vender su producción es una herramienta defensiva ante abusivas políticas de precios de acopiadores, industria y exportadores. Los AFA y la ACA son una referencia de asociación, aunque el liderazgo de la protesta por el precio del trigo de dirigentes relacionados con esas entidades plantea interrogantes sobre el funcionamiento de sus respectivos circuitos de comercialización propios, las razones a la resistencia a la fiscalización estatal de las operaciones y la motivación política del lockout que hoy a la noche culmina.

Las páginas web de esas agrupaciones ofrecen información valiosa para conocer cómo intervienen cada uno de esos actores en el negocio agropecuario. En la de Coninagro se destaca que ejerce la representación gremial del sector agropecuario solidario y que en la actualidad existen unas mil cooperativas agropecuarias de primer grado, adheridas a más de una docena de federaciones de segundo grado. Afirman que esto representa a unos 120 mil productores empresarios asociados con cooperativas agropecuarias. Su presidente Carlos Garetto, cordobés oriundo de Leones, conocida como la Capital Nacional del Trigo, llegó a Coninagro como representante de la ACA. “Es un reconocido productor de trigo y ganado de Córdoba”, lo definen en su sitio de Internet.

La Asociación de Cooperativas Argentinas debería brindar tranquilidad a sus productores trigueros que dicen que no la tienen sobre el precio de la cosecha. La ACA es una cooperativa de cooperativas fundada el 16 de febrero de 1922, reúne a 160 cooperativas de primer grado de las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y La Pampa. Sus dos objetivos fundamentales que esgrime son:

- La comercialización de la producción agropecuaria, incluida la industrialización y los servicios anexos, como logística, puertos y financiamiento, entre otros.

- La provisión de insumos para el sector agropecuario.

Es uno de los principales operadores de granos del país en la comercialización de cereales y oleaginosas, superando las 10 millones de toneladas anuales. “La comercialización interna de productos agrícolas, en su función de corredor, es una de las principales actividades de la empresa”, informa. Asegura que tiene por objeto ofrecer a las cooperativas el más amplio espectro del mercado de cereales y oleaginosas que se destinan a compradores de la industria, la exportación y el consumo. “La gestión de la ACA, como el principal corredor del país, permite ofrecer a las cooperativas, a través de un servicio integral, las mejores opciones para la comercialización de sus granos”, afirma. Se supone que se incluye garantizar el precio pleno a sus asociados productores de trigo.

Detalla que del total de cereales y semillas oleaginosas de la ACA, aproximadamente el 35 por ciento se comercializa en el mercado externo atendiendo en forma directa los requerimientos de las industrias y consumidores finales, siendo los principales productos trigo, maíz, soja, sorgo, girasol, arroz, harina de soja, aceite de soja, miel y jugos de frutas. Posee puertos propios en San Lorenzo y Quequén, instalaciones para embarcar la mercadería que tiene destino al exterior, los que “se encuentran equipados con la más alta tecnología”, elogia. Por ejemplo, en el Puerto de San Lorenzo cuenta con una capacidad de almacenaje para 240.000 toneladas de granos y la carga anual supera los 2 millones. Tiene una operatoria similar en las instalaciones propias ubicadas en el Puerto de Quequén. En la página web informa de la existencia de ACAbase, mencionando que los tres pilares fundamentales de ese servicio son la integración entre ACA y las cooperativas, la información en tiempo real y la transparencia de la información. En estas semanas de tensión sobre el precio del trigo, se trata de una herramienta fundamental para el productor, si cumple con esos compromisos.

Los miembros de la Federación Agraria también están vinculados con una entidad que se presenta a sus servicios para evitar las arbitrariedades en la fijación del precio de su producción. Agricultores Federados Argentinos es una cooperativa agropecuaria de primer grado, fundada el 3 de noviembre de 1932, arraigada en el corazón de la región de la Pampa Húmeda. En su sitio de Internet informan que “con el objetivo de mantener la prestación de servicios en el aspecto cooperativo, veintiocho chacareros provenientes de veintiséis secciones ubicadas en tres provincias (Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba) y bajo la iniciativa de la Federación Agraria Argentina, fundaron Agricultores Federados Argentinos”. Está estructurada en 26 Centros Cooperativos Primarios, coordinados por una administración central localizada en Rosario. Así le permite tener presencia en más de 90 localidades del interior de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. Cuenta con más de 30 mil productores asociados y un acopio del orden de las 3,4 millones de toneladas anuales. Para ello cuenta con plantas de acopio propias, con capacidad para almacenar alrededor de 2,5 millones de toneladas. “Esta escala determina que AFA sea reconocido como uno de los más importantes referentes del mercado granario del país, posibilitando al productor su acceso a las mejores condiciones de mercado”, asegura en su página web.

Los federados de Eduardo Buzzi y los cooperativistas de Carlos Garetto no deberían padecer las prácticas dominantes de molinos y exportadores con su trigo, puesto que si así fuese se habría producido un hecho notable: el abuso denunciado en la fijación de precios por debajo del FAS teórico, que provocó la protesta de los últimos siete días, tendría como partícipes a sus propias entidades asociadas.

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Imagen: DyN
 
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