ECONOMIA › FERROVIAS Y METROVIAS ASUMEN EL MANEJO DE LOS RAMALES URBANOS

Los operadores ferroviarios ahora son dos

 Por Sebastián Premici

Las empresas que se harán cargo de las líneas Ferrocarril Mitre y Sarmiento son Ferrovías, del Grupo Emepa, y Metrovías, propiedad del Grupo Roggio, dos conglomerados que crecieron de la mano del Estado. El primero es presidido por Benjamín Gabriel Romero, surgió en la década del 80 y se hizo fuerte durante la gestión alfonsinista y con Fernando de la Rúa en la Jefatura de Gobierno porteña. Posee ocho unidades de negocios que van desde el transporte, metalúrgica, construcción y agronegocios, entre otros. Es una historia similar a la de Roggio, uno de los principales proveedores de obra pública del país. Entre 2003 y la actualidad, el conglomerado comandado por Benito Roggio realizó obras por 4300 millones de pesos.

En 1985, Romero compró la empresa Emepa al empresario Cao Saravia. La compañía era de Chascomús, misma ciudad natal que Raúl Alfonsín. El dato no es menor, ya que Romero suele reivindicar la amistad con el ex presidente. En 1986 firmó sus primeros contratos para la reparación de vagones en la Línea A de subtes. El presidente de la empresa estatal de subtes –Sbase– era Nicolás Gallo, el mismo que luego fue secretario de Producción y Servicios durante la gestión porteña de Fernando de la Rúa.

Con el gobierno radical en la CABA, el grupo Emepa obtuvo una licitación para la recolección de residuos en la zona 4 de la Capital, con la empresa Ecohábitat, que en 2005 pasó a llamarse Nittida. También obtuvo parte del servicio de comedores escolares, en asociación con una empresa del rubro, para cumplir con las exigencias de los pliegos licitatorios.

En 1999, la Auditoría General de la Nación publicó un informe donde señaló que los subsidios que otorgaba el Estado a Ferrovías eran desviados para otorgar “préstamos” a otras empresas del mismo grupo.

El total de compañías de este grupo está compuesto por Hidrovía (dragado y balizamiento), Emepa (metalúrgica), Herso (construcción), Nittida (higiene urbana), Estancias y Cabañas Don Benjamín (agronegocios), Desarrollos inmobiliarios; y Ferrovías, Celeris y Ferrocentral, estas últimas tres vinculadas con los ferrocarriles.

El Grupo Roggio es un poco más conocido, teniendo en cuenta que en los últimos meses fue protagonista de los tironeos entre el gobierno nacional y la CABA en relación con el traspaso de las líneas de subtes al ámbito capitalino. El grupo posee negocios diversificados en distintas actividades vinculadas con los servicios públicos. Desde 2003 a la fecha, Metrovías distribuyó dividendos por 150 millones de pesos y las empresas prestadoras de servicios ferroviarios, otros 260 millones.

Un negocio poco conocido que también se desprendía del subte –hasta la llegada de la tarjeta SUBE– tenía que ver con la tarjeta Monedero. A través de este sistema, Roggio pudo lanzar una tarjeta de crédito (Tarjeta Shopping), junto al Alto Palermo, operador de Tarshop. Ambos manejaban la empresa Metroshop. El financiamiento de esas tarjetas de crédito lo obtenían mediante la colocación de fideicomisos, con los recursos generados por Metrovías. Era un negocio financiero legal, sostenido con los recursos generados por un servicio público.

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