EL MUNDO › EL FAMOSO “SEÑOR DIEZ POR CIENTO” GANO CON MAS DE DOS TERCIOS DE LOS VOTOS

El viudo de Bhutto arrasó en Pakistán

Mientras sus hijos lloraban emocionados y los simpatizantes del PPP gritaban “larga vida a Bhutto,” el viudo Asif Ali Zardari anunciaba que llegó la era de la democracia en Pakistán. El resultado se veía venir.

 Por Omar Waraich *

Desde Islamabad

Asif Ali Zardari, el controvertido viudo de Benazir Bhutto y su heredero político, arrasó ayer en las elecciones presidenciales paquistaníes. Los miembros de las asambleas nacional y regionales votaron para convertir a Zardari en el sucesor del general Pervez Musharraf, forzado a renunciar el mes pasado. Cuando el resultado fue anunciado, sus correligionarios del Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) estallaron en aplausos, como si la elección del nuevo jefe de Estado hubiera sido una sorpresa. La nueva bancada oficialista gritó “larga vida a Bhutto” y “BB (como le decían a la ex premier) está viva”, mientras desde las tribunas las dos hijas de Bhu-tto y Zardari lloraban y se abrazaban emocionadas.

“Para aquellos que decían que el PPP o la presidencia del país quedaría debilitada bajo mi liderazgo, les digo: Escuchen a la democracia”, fueron las palabras con las que celebró Zardari, un ex empresario que durante el gobierno de su mujer se hizo famoso como el “Señor Diez Por Ciento” por las numerosas denuncias de corrupción en su contra.

A pesar de los festejos a lo grande, el triunfo del viudo de Bhutto no fue una sorpresa para nadie en Pakistán. Desde que anunció su candidatura, hace dos semanas, toda la bancada del PPP y tres de las cuatro asambleas regionales le habían garantizado su apoyo para los comicios de ayer. La relativa facilidad con la que ascendió hasta la presidencia marca una increíble transformación en la suerte de Zardari y también del escenario político paquistaní.

Hace menos de un año, Musharraf mantenía una posición dominante en el país y Zardari parecía haber sido dejado de lado por la cúpula del partido, mientras su mujer lideraba sola la campaña legislativa. Pero su asesinato en diciembre pasado y la acefalía que provocó dentro del PPP, ahora la primera fuerza política en la Asamblea nacional, catapultó a su esposo. Zardari pasó de ser un actor secundario, opacado por el carisma de su mujer y su incómodo record judicial, a un líder político que debía traer paz en medio de una nueva crisis.

Antes de la votación de ayer, militantes del PPP ya habían pegado carteles festejando la victoria a lo largo de toda la avenida Constitución, la arteria central de Islamabad, que une la casa del primer ministro, la Asamblea nacional, la Corte Suprema y el Palacio Presidencial, en donde Zardari vivirá a partir de ahora. Todas estas instituciones quedaron en sus manos, gracias a los superpoderes que su antecesor, Musharraf, aprobó en los últimos años. Ellos incluyen el derecho a designar jueces, remover jefes militares y disolver el Poder Legislativo.

“Zardari es el presidente civil más poderoso que uno puede imaginar”, aseguró Talat Masood, un general retirado del ejército paquistaní, devenido en analista político. “Es una extraordinaria ironía que de todas las personas que podían amasar tanto poder sea justamente Zardari”, agregó. Durante los dos breves gobiernos de Bhutto, su esposo fue constantemente denunciado, acusado y hasta llegó a ser condenado por abuso de poder, tráfico de influencias y corrupción. En los últimos años, Zardari pasó más tiempo en la cárcel que en el Congreso.

Pero además de limpiar su imagen, Zardari enfrentará grandes desafíos. La situación económica del país no es auspiciosa. La inflación y el desempleo no paran de crecer, los cortes de electricidad son constantes y el crecimiento macroeconómico sigue siendo negativo.

Ayer un atacante suicida le recordó a Zardari que la inseguridad no será un tema fácil de resolver en un país en el que, desde la invasión estadounidense a Afganistán en 2001, los atentados terroristas se han convertido en un acontecimiento cotidiano. Un camión lleno de explosivos se estrelló contra un puesto de control policial cerca de la frontera norte con Afganistán. Al menos 21 personas murieron y otras 67 resultaron heridas. Horas antes, 24 paquistaníes fallecieron al quedar en medio del fuego cruzado entre la policía y miembros de la insurgencia.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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Simpatizantes de PPP celebran el triunfo electoral del viudo de Benazir Bhutto en Islamabad.
 
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