EL PAíS › LA AGENDA COMERCIAL Y EMPRESARIA DEL VIAJE DE LA PRESIDENTA A BRASIL

Negociaciones privadas, créditos y buques tanque

 Por Cristian Carrillo

No será tan masiva la concurrencia de empresarios que acompañará a Cristina Fernández como la que escoltó a Lula el mes pasado, pero será suficiente para cerrar alianzas estratégicas. Además del acuerdo de cooperación entre el Banco de Desarrollo Económico y Social (Bndes), el Nación Argentina (BNA) y el de Inversión y Comercio Exterior (BICE) para poner en marcha una línea de crédito de 200 millones de dólares para infraestructura y exportaciones, se suma un convenio entre astilleros argentinos y brasileños para proveer de naves a Petrobras. Por su parte, las divisiones siderúrgica y textil tomaron la delantera con negociaciones privadas en los últimos treinta días. El resto de los sectores que quedarán fuera del convite en esta oportunidad buscarán avanzar de cara a la próxima reunión de monitoreo, en octubre.

La diferencia en las posiciones tomadas por ambos gobiernos en la última Ronda de Doha requirió un fuerte trabajo diplomático para reconstruir la relación. Con el debate aún caliente por el vía libre de la administración brasileña a la propuesta de los países industriales para liberar indiscriminadamente del comercio internacional, el presidente Lula da Silva viajó a la Argentina y, como si nada, dio cátedra de integración en un encuentro organizado por la Unión Industrial. Al mandatario lo acompañó un numeroso grupo de empresarios; unos 350, para ser más precisos. La idea era alcanzar acuerdos con sus pares argentinos. Participaron los rubros automotor, maquinaria agrícola, calzado, industria naval, software, química y petroquímica, textil, turismo, alimentos y bebidas, bio-combustibles, y madera y muebles.

“No es que vinieron 350 empresarios a ver qué nos vendían, sino que la decisión presidencial es que lleguen para hacer negocios”, explicó a este diario una alta fuente de la cartera industrial. En la secretaría que conduce Fernando Fraguío ratifican que el balance de los encuentros dio “resultados concretos de integración regional”.

Mañana, junto con la reunión de monitoreo de comercio bilateral, se abrirá una mesa para la industria naval. Así como fue con el automotriz, gobiernos y privados buscan integrarse en la construcción de barcos y barcazas. La intención es que astilleros argentinos puedan trabajar en “fuerte asociatividad” con brasileños, mucho más metidos en esa industria, para la producción de “determinados barcos para la petrolera Petrobras”. “Con el descubrimiento del nuevo pozo, ahí hay negocio para rato y podría ser un buen puntapié para la industria naval”, manifestó a PáginaI12 un directivo del Palacio de Hacienda. Desde el sector aseguraron que existe “vocación de los dos gobiernos y de ambos lados privados”.

Los primeros en salir con guiños concretos de las bilaterales de agosto último en el Palacio San Martín fueron los directivos del calzado. El sector fue invitado a mostrar sus productos en una importante cadena de shoppings brasileños y se “hicieron operaciones muy concretas”. De hecho, en la ciudad de El Dorado, en Misiones, se instaló una fábrica con 400 empleados para producir en el país, dejando la actividad importadora desde Brasil.

También están muy avanzados los compromisos entre Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Admira) y la Asociación Brasileña de la Industria de Máquinas y Equipos (Abimaq) y ya se suscribieron acuerdos, con el objetivo de trazar metas de interés común para las industrias de bienes de capital. Según reconocen en la industria, un escollo que quedó luego del conflicto con el campo, por el tema de las retenciones móviles, fue la desaceleración de la actividad de maquinaria agrícola. La intención del Gobierno es recuperar el impulso de ese sector a la actividad industrial. El automotor seguirá acompañando, y para ello se lanzaron distintos programas de incentivo al sector que buscan equilibrar el perjuicio de un dólar cada vez menos competitivo. “De todos modos, sigue sin gustarnos la velocidad en la que se están integrando las autopartes locales a la producción automotriz”, reconoció a PáginaI12 la fuente.

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La Presidenta en Recife, con los Pescarmona en su planta.
Imagen: Télam
 
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