EL PAIS › EL CENTROIZQUIERDA DEBATE COMO AFRONTAR LAS PROXIMAS ELECCIONES

En busca de un destino

Mientras algunos dirigentes, en su mayoría funcionarios, advierten que hay que apuntalar el proyecto K, el SI y referentes políticos y sociales ligados a la CTA descartan un armado vinculado al oficialismo. Otros sostienen posturas intermedias.

 Por Fernando Cibeira

El deseo de Néstor Kirchner de unir al centroizquierda en una gran y única fuerza que compita contra la derecha tendrá que esperar, si es que alguna vez llega a concretarse. Aunque todos se dicen amigos e incluso reconocen contactos, dentro del progresismo se produjeron en estos últimos meses reacomodamientos que generaron grietas imposibles de disimular. Al decir de un aliado kirchnerista: “Es muy sencillo, de un lado estamos quienes queremos que al Gobierno le vaya bien y del otro, aunque no lo reconozcan, los que desean que fracase”. O, según la definición de un dirigente no K: “Los que estamos por fuera del dispositivo oficial y a quienes no les importa ser un satélite del PJ”. En medio, excepciones como el caso del intendente de Morón, Martín Sabbatella, que aún consigue hacer equilibrio entre unos y otros, pero hay que ver hasta cuándo.

Que en medio del desfile de gobernadores e intendentes del PJ por la quinta de Olivos, Kirchner haya recibido la semana que pasó al titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Carlos “Chacho” Alvarez, estaría mostrando la intención del ex presidente de volver a abrirle una puerta al centroizquierda. Porque si bien es cierto que en el encuentro se habló de las cuestiones de la región –el Mercosur y el posible desembarco de Kirchner en la Unasur–, la agenda fue de política nacional.

Según comentó luego a sus amigos, Chacho vio a Kirchner interesado en ampliar la convocatoria pero no fue directo –rara vez lo es– en cuanto a si quería que ocupara alguna función en ese armado. Alvarez, analizó después, vio al ex presidente inclinado a presentar una sola lista K en la provincia de Buenos Aires, con lo que echaría por tierra el trabajo de algunos dirigentes que imaginan una lista de centroizquierda para el 2009 que sume a la cosecha que consiga el oficialismo con la boleta del PJ tradicional.

Se abren nuevas alternativas.

El nuevo G8

Con un toque irónico, comenzaron a llamarse el Grupo de los Ocho –como aquel grupo de diputados que comandó Chacho al separarse del menemismo– porque en sus últimos encuentros fueron ocho. A saber: la ministra de Salud y titular del Partido de la Victoria, Graciela Ocaña; el senador provincial Santiago Nardelli; el presidente del Frente Grande y funcionario de Cancillería, Eduardo Sigal; la ministra de Defensa, Nilda Garré; la ex ministra de Educación de la provincia Adriana Puiggrós; el titular del PI, Gustavo Cardesa, y los socialistas Ariel Basteiro y Oscar González. Desde hace dos meses este grupo ha comenzado a reunirse con cierta periodicidad con el propósito de realizar un análisis común de la coyuntura y armar canales de diálogo con otros sectores afines.

Su coincidencia es que, “si fracasa el kirchnerismo, la salida es por derecha, así que lo que hay que buscar es que este proceso no fracase”, explicó Sigal a Página/12. Argumentan que más allá de algunas críticas sobre aspectos puntuales, coinciden en la dirección de todo lo que se hizo durante estos cinco años de gestión.

Ellos ya pidieron una reunión con Kirchner porque consideran que el Gobierno debe dar señales claras de cuál es el rumbo de las políticas oficiales frente a la recomposición de la derecha peronista que dicen ver detrás de Eduardo Duhalde, José de la Sota y Carlos Reutemann. Mientras, continúan sus contactos con otros grupos no PJ cercanos al oficialismo, como el Frente Transversal de Edgardo Depetri o Libres del Sur de Humberto Tumini, los sectores de la CTA alineados con el secretario general Hugo Yasky, el Partido Solidario de Carlos Heller y los intelectuales del Espacio Carta Abierta, entre varios otros.

Con miras al armado electoral, la gran diferencia es si habrá una o más listas. El sector reconoce una deficiencia a la hora de contar con figuras taquilleras que le permitan competir con posibilidades. Dado que la mayoría de los G8 son funcionarios, podrían integrarse sin problemas en una boleta con el peronismo. Las dificultades allí radicarían en cómo hacer para sumar grupos que hoy no forman parte, al decir de la oposición, del “dispositivo oficial”.

SI y No

Los últimos debates que se dieron en el Congreso obligaron a poner la lupa sobre la actitud que tomarían los diputados del SI. El bloque de nueve legisladores que se abrió de la Coalición Cívica de Elisa Carrió –encabezado por Eduardo Macaluse– votó a favor de la reestatización de Aerolíneas Argentinas pero, luego de varias idas y vueltas, se opuso a las retenciones móviles y a la movilidad jubilatoria. Con todo, quedó flotando la sensación de que la postura de esta bancada era más negociadora con el Gobierno que la que proponía Claudio Lozano, socio de ellos en el interbloque legislativo.

“No somos una oposición frontal”, reconocen en el SI. No obstante, cierran toda posibilidad a formar parte a cualquier armado que huela, aunque sea de lejos, a oficialismo, por más que reconozcan una mirada coincidente con algunos dirigentes. “Si Sigal, Heller y Ocaña arman una lista, aunque proclamen autonomía, no deja de ser una colectora. El orden de esa lista lo pone Kirchner. Te valoran hasta que entrás, después te mandan a la cola”, respondía uno de sus diputados.

Las preocupaciones del SI por ahora pasan por “la formación de la identidad partidaria”, según definen. El armado de la fuerza tanto a nivel bonaerense como nacional quedó en manos de Carlos Raimundi, quien el próximo 16 de septiembre encabezará el lanzamiento en la provincia con diputados y concejales del distrito.

En otra construcción se encuentra Lozano, quien en octubre lanzará junto a Víctor De Gennaro y probablemente al agrario Eduardo Buzzi, la Constituyente Social, el movimiento político y social de los dirigentes de la CTA enfrentados a la Casa Rosada. “Para que podamos comulgar tienen que estar fuera del oficialismo”, explicó Lozano cuáles son sus límites para una alianza. Está definido que Pino Solanas, de Proyecto Sur, será su candidato a diputado en Capital Federal, mientras que en la provincia de Buenos Aires hay rumores sobre un lanzamiento de De Gennaro, habitualmente esquivo a los tests electorales. También ve como posibles aliados a Miguel Bonasso y a Aníbal Ibarra, últimamente más distanciados del Gobierno.

Pero las alianzas –pregúntenle si no a Chacho– no son sencillas. “Tenemos un desarrollo territorial que no tiene nada que envidiarle a nadie. No está en nuestros planes formar parte de una lista en provincia que encabece De Gennaro”, respondía un importante dirigente del SI.

En el medio

Hay nombres que se repiten en las conversaciones de uno y otro sector. En el propio kirchnerismo reconocen que mucho dependerá de lo que pueda levantar el Gobierno en los próximos meses para convencer a algunos dirigentes de formar parte del entramado oficial. Pero si de nombres repetidos se trata, Martín Sabbatella se lleva las palmas. Así como en la previa de las últimas elecciones los socialistas eran los más solicitados a la hora de cerrar acuerdos, hoy es el intendente de Morón quien está en boca de todos. Hasta él se sorprendió la semana pasada cuando Felipe Solá lo mencionó como posible integrante de un frente opositor que intentaría recrear la primera transversalidad.

En un prodigio de equilibrio, Sabbatella habla con unos y otros sin romper con nadie. Para kirchnerista es muy crítico, para opositor reconoce demasiados logros del Gobierno. Sabbatella ya resolvió que será candidato a diputado el año que viene, lo que ahora resta saber es dónde. “Acompañamiento crítico con autonomía”, definió su posición en el reportaje que Edgardo Mocca le realizó para el último numero de la revista Umbrales, que mañana presentará junto a Chacho Alvarez. Didáctico, allí explicó que no competirá como una “estructura satelital K porque te comen como un sanguchito”.

Cerca de Sabbatella se entusiasman con la posibilidad de ser articuladores de un armado de centroizquierda amplio, que englobe un poco de cada lado. Por ponerlo con nombres, dicen “si está Ariel Basteiro, que esté también Carlos Raimundi”. Así las cosas, suena imposible pero, como decía uno de los progres opositores, “quién imaginaba a principios de año lo que iba a pasar después, así que tampoco es fácil saber qué va a pasar de acá hasta las elecciones”.

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Kirchner y Chacho Alvarez se reunieron y hablaron de política nacional.
Imagen: Télam
 
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