EL MUNDO › DOS MILITANTES PALESTINOS MURIERON Y SE AGRAVA LA CRISIS HUMANITARIA

Ataque israelí en la Franja de Gaza

El nuevo bloqueo israelí, que ya lleva 11 días, vació completamente sus almacenes y dejó a 75 mil palestinos, la mitad de la población de la Franja, sin alimentos. Versiones cruzadas sobre una explosión que hirió a cuatro militantes.

Totalmente bloqueada y con la tregua militar pendiendo de un hilo, la Franja de Gaza se dirige a una catástrofe humanitaria. Ayer dos militantes palestinos murieron en una explosión en el norte del territorio ocupado. Las autoridades locales culparon a los militares israelíes; Tel Aviv lo negó y sugirió que accidentalmente se les habría detonado uno de sus cohetes caseros cuando intentaban lanzarlo del otro lado de la frontera. Anteayer cuatro palestinos resultaron seriamente heridos en un ataque aéreo israelí, al mismo tiempo que la misión de la ONU en Gaza cerraba temporalmente sus puertas. El nuevo bloqueo israelí, que ya lleva 11 días, vació completamente sus almacenes y dejó a 75 mil palestinos, la mitad de la población de la Franja, sin alimentos.

El mismo viernes que la ONU anunció el cese de sus actividades en la Franja, la organización humanitaria con base en Londres Oxfam advertía sobre una “catástrofe”. “Permitir el ingreso de alimentos y medicinas es una cuestión humanitaria imperativa”, reclamaban al mundo en un comunicado. Inmediatamente la Unión Europea sumaba su voz para presionar al inalterable gobierno israelí. La última alerta la encendió la Cruz Roja Internacional con el informe más duro que se ha visto hasta ahora.

El diario británico The Independent divulgó parte de las 46 páginas. En ellas se explica cómo se contrajo la economía y aumentó el costo de vida de los palestinos en un 40 por ciento. El bloqueo obligó a comprar menos comida y en peor estado. Según los especialistas de la Cruz Roja, de mantenerse la actual situación la salud de por lo menos el 70 por ciento de la población de la Franja se verá gravemente afectada. Sufrirán de deficiencia de hierro, vitamina A y vitamina D; lo que se traducirá en diferentes niveles de desnutrición, según el caso.

Awni Sawafiri, un taxista de 37 y padre de tres hijos, contó que ya no hay gas para cocinar, ni combustible para trabajar, ni energía eléctrica para iluminar más de un tercio de la Franja. En diálogo con el diario estadounidense The Washington Post, el joven palestino describe un escenario desolador. “Cuando miro me parece que hemos vuelto al pasado. No tenemos electricidad y más y más personas tienen que salir a buscar madera para quemar y poder cocinar”, relató. El jueves la única planta de energía de la Franja se apagó. Un tercio del territorio quedó a oscuras. Los otros dos tercios dependen de la energía que envía Israel. Desde que comenzó de vuelta el bloqueo llega apenas para iluminar algunas horas por día.

Mañana se volverán a sentar a hablar el primer ministro israelí Ehud Olmert y el presidente palestino Mahmud Abbas. La cita es en Jerusalén y es el último intento desesperado de salvar la tregua que sellaron hace cinco meses, empujados literalmente por la presión de la secretaria de Esta-do estadounidense Condoleezza Rice. No tienen nada nuevo para prometerse, es más, tendrán que dar explicaciones por algunos compromisos incumplidos.

Esta semana el ministro de Defensa israelí y presidente del Partido Laborista Ehud Barak autorizó la construcción de nuevos proyectos de vivienda en las colonias judías instaladas en Cisjordania. Olmert le había prometido a la Casa Blanca que detendría la expansión de los colonos en los territorios palestinos e, incluso, que trabajaría en un plan para retirarlos, como hicieron en la Franja de Gaza en 2006. Por entonces gobernaba el premier Ariel Shanon –hace 22 meses en coma profundo–, un mandatario con una popularidad y una legitimidad que su delfín, Olmert, nunca pudo alcanzar.

Abbas, por su parte, tampoco consiguió empezar un diálogo con Hamas, la organización radical que controla la Franja de Gaza desde mediados del año pasado. En otras palabras, ante la dirigencia política israelí sigue siendo incapaz de asegurar el cese de las hostilidades desde la Franja. Sólo el viernes pasado militantes de la Jihad Islámica y de los Comités de Resistencia Popular lanzaron 15 cohetes que estallaron en el sur israelí. Dos de ellos cayeron sobre la ciudad costera de Ashkelon, sin dejar heridos.

Desde que se reanudó el bloqueo, casi todo lo que sucede en la Franja son rumores. El gobierno israelí prohibió la entrada de cualquier periodista, local o extranjero. Uno de los pocos periodistas palestinos que quedó adentro, Ahmed Abu Hamda, le dijo ayer al Post: “La gente está simplemente desesperada. Desde acá no se ve ninguna solución, ni ahora ni en cinco años”.

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Una de las cuatro víctimas del bombardeo es llevada al hospital de Gaza.
Imagen: AFP
 
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