EL MUNDO › EN ISRAEL, NETANYAHU SUMó AL CENTROIZQUIERDA A SU COALICIóN DE PERFIL MARCADAMENTE CONSERVADOR

El líder laborista Barak se alió con los ultras

La imagen del próximo premier israelí se beneficia de cara al mundo, agregándole un poco de moderación a un gobierno que incluye a la extrema derecha y a los ultraortodoxos. Barak les dijo a sus delegados que él será “un socio conductor”.

 Por Donald Mactintyre *

Desde Jerusalén

@Ehud Barak, el ministro de Defensa de Israel, logró persuadir anoche a su dividido Partido Laborista para que entrara en la coalición del gobierno liderado por Benjamin Netanyahu en una movida que probablemente sacuda a toda la izquierda israelí. Barak se ganó el día por un decisivo aunque relativamente escaso margen de votos en una exaltada reunión en el comité central del Partido Laborista, después de lograr un acuerdo de coalición con Netanyahu, líder del partido más grande de la derecha.

En Israel, el paso fue visto como beneficioso para Netanyahu en su objetivo de evitar una fricción con Washington que ayudó a la caída del gobierno de derecha que él condujo de 1996 a 1999. Pero también siembra más dudas sobre el futuro rol del principal partido de centroizquierda, el Laborista, que dominó gran parte de la historia de Israel desde el comienzo del Estado hace 60 años, pero que cayó a un cuarto lugar en la elección última de febrero.

En un discurso especialmente angustiado desde el lado perdedor en el debate de ayer, Ophir Pines-Paz, un prominente miembro del Knesset (Parlamento) de la izquierda del laborismo, se refirió a tres previos primeros ministros laboristas declarando: “Yitzhak Rabin, Golda Meir y Moshe Sharett deben estar revolcándose en sus tumbas. Nos dieron una oportunidad de seguir su camino. Barak no obtuvo su mandato para tirar al laborismo a la basura de la historia”.

Pero Barak recomendó enfáticamente a los delegados el acuerdo bajo el cual Netanyahu, que hasta ahora nunca se declaró a favor de un Estado palestino, aceptó trabajar para la paz regional y para honrar los acuerdos previos “diplomáticos e internacionales” logrados por Israel. Tzipi Livni, la actual canciller de Israel, hasta ahora ha rechazado consistentemente las propuestas de Netanyahu de llevar a su partido Kadima a su coalición, basándose en la negativa de Netanyahu a comprometerse a la solución de los dos Estados. Pero los defensores laboristas del acuerdo sostendrán que la nueva fórmula compromete a Netanyahu a los acuerdos de Oslo de hace 16 años, a los que se opuso durante la década de los ’90, y que conciben las negociaciones de “status final” con los palestinos.

Pero, en lo que fue el discurso más arduo y dramático a la interna del partido, Barak se movió para reasegurar a los delegados que él sería el socio conductor en la nueva coalición. “No le temo a Bibi Netanyahu”, declaró. “No seré la pantalla de nadie, seremos un contrapeso para asegurarnos no tener un gobierno de extrema derecha.”

Barak rechazó el argumento de sus opositores de que el laborismo debería reconstruirse en oposición, señalando que Kadima, en esas circunstancias, sería el partido líder fuera del gobierno. El acuerdo alcanzado entre él y Netanyahu –el laborista seguirá como ministro de Defensa– también le otorga cientos de millones de shekels para los programas de reentrenamiento y recursos humanos destinados a proteger a los trabajadores de la recesión mundial. Fue muy promovido por una figura clave del Partido Laborista, Ofer Eini, el presidente de Histadrut, la asociación de sindicatos de Israel, quien declaró en la reunión de ayer en Tel Aviv: “Estoy feliz de que los delegados del partido hayan decidido entrar al gobierno”.

El líder laborista buscó reunir al sector profundamente descontento del partido, que una vez fue su espina dorsal ideológica y organizativa, al decirle a sus representantes: “La vida no es una película, ni un reality show. Debemos preguntarnos qué es bueno para el país y qué es bueno para el partido y para nosotros”.

Barak, que supervisó la reciente ofensiva militar en Gaza, también declaró: “No dejaremos pasar oportunidades diplomáticas y no nos veremos arrastrados a aventuras militares irreversibles”.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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El ministro de Defensa, Ehud Barak, y el líder del Likud, Benjamin Netanyahu, sellan un acuerdo.
Imagen: AFP
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