EL PAíS › GABRIELA CERRUTI, LEGISLADORA PORTEñA KIRCHNERISTA

“Hay que buscar lo que nos une”

 Por Martín Piqué

La legisladora porteña Gabriela Cerruti dedicó el feriado por el 24 de marzo a sus compromisos y sus placeres. Aprovechó el descanso para estar con sus hijos, para ver pasar las horas en la terraza de su casa de Bajo Belgrano, para seguir leyendo Tsugumi, la novela de la escritora japonesa Banana Yoshimoto. Como muchos otros argentinos, a la tarde se juntó con amigos para marchar a Plaza de Mayo por el aniversario del golpe. Cerruti estuvo hace poco en Bruselas, Bélgica, adonde viajó acompañada por Aníbal Ibarra. Ambos dieron una conferencia sobre la actualidad argentina, invitados por el Centro de Estudios de las Relaciones entre la Unión Europea y América latina. El diálogo con los europeos reforzó su conclusión sobre lo imperioso que es unir al centroizquierda porteño. “Siendo 24 de marzo y teniendo enfrente a la derecha, la Iglesia, la Sociedad Rural y el macrismo, hay que ser capaces de buscar lo que nos une y postergar lo que nos separa”, dice.

–¿En la ciudad debe haber varias boletas con presencia de kirchneristas o una lista única de centroizquierda?

–El centroizquierda kirchnerista y no kirchnerista en la ciudad es una cantidad de candidatos que no representan a nadie y espacios que no tienen candidatos. Hay que ser capaces de organizarse para evitar que alguien nacido y criado en la derecha, como Macri, pueda aspirar a la Presidencia. Pensar una estrategia electoral de cinco candidatos que saquen el 5 por ciento cada uno es no pensar en una fuerza política con vistas al 2011. Seguir con dos o tres listas de centroizquierda es hacerles el juego a Macri y la derecha. No sólo iría en contra de nuestros intereses electorales, sino también de nuestros valores e ideologías.

–Al unificarse las elecciones es muy probable que la conformación de los espacios quede determinada por la posición ante el gobierno nacional. ¿Eso puede complicar la unión del centroizquierda?

–Esto no es Macri sí o Macri no en cuanto a su gestión; es la alianza de Macri y Duhalde planteándose como opción para el 2011 o la defensa y la profundización de un proyecto de centroizquierda. La ventaja es que no vamos a discutir sólo de baches y veredas. La cuestión es si frente a la crisis internacional vamos a responder desde la izquierda o desde la derecha; si el Estado va a intervenir para defender a los contribuyentes, los trabajadores y los más vulnerables o si sólo intervendrá para sostener al sistema financiero.

–¿Quién es el mejor candidato del centroizquierda en la ciudad? ¿Ibarra, Bielsa, Telerman o Filmus?

–Los cuatro. La única manera de que el centroizquierda realmente tenga peso electoral y represente una opción es que haya unidad. No hay ninguna razón para que vayan separados. Hay que tratar de que se dejen de lado las vanidades y las cuestiones personales, y que no se confundan y se les pongan definiciones ideológicas a lo que son cuestiones personales. Así como la izquierda es internacionalista, el centroizquierda debe entender que tiene que ir unido contra la derecha.

–¿Qué tiene Gabriela Michetti para despertar tanta aprobación entre la dirigencia y la opinión pública?

–Es como Fernández Meijide: pega bien en los medios y en la sociedad porteña como parte de un boom que es el macrismo. La respeto intelectualmente, pero el discurso religioso confesional me suena antiguo y raro. Y así como Fernández Meijide no pudo sostener la contradicción de ser la madre de un desaparecido y compartir un espacio con López Murphy, también Gabriela tiene sus contradicciones. Porque comparte un espacio con Puerta, Duhalde y De Narváez; es la que blanquea los negocios de Macri, es el rostro humano de la política más vieja y corrupta.

–Como profesional que trabajó en los medios, ¿qué opinión tiene del proyecto de ley de radiodifusión que impulsa la Presidenta?

–Es un avance impresionante. Y es importante que se debata durante tres meses no sólo en el sistema político, sino también en el sistema universitario, en las asociaciones de defensa de la libertad de expresión. Estar en contra de la democratización de la comunicación con un falso discurso de republicanismo, tanto de parte de Lilita Carrió como de algunos medios, demuestra mucha hipocresía. Hay que empezar a llamar a las cosas por su nombre. La Argentina tiene un déficit importante y es que aún no tiene una esfera pública democrática, donde se debatan los temas.

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