EL MUNDO › CUSAN A UN EX FUNCIONARIO DE LA ONU EN KABUL

Complot contra Karzai

Peter Galbraith, cuya abrupta partida de Afganistán echó una luz sobre el fraude cometido durante las elecciones, dijo que las acusaciones en su contra eran falsas.

 Por David Usborne *

Un alto diplomático que fue despedido de la misión de la ONU en Kabul se enfureció ayer ante afirmaciones de su ex jefe de que había tramado un plan para sacar al desacreditado presidente afgano Hamid Karzai y reemplazarlo con alguien más aceptable para Occidente. Peter Galbraith –un estadounidense cuya abrupta partida de Afganistán en septiembre echó una luz sobre las acusaciones de fraude durante las elecciones presidenciales en agosto– le dijo a The Independent que las acusaciones en su contra eran falsas. “No sucedió, de ninguna manera”, dijo.

También insinuó que las afirmaciones pueden haber sido plantadas en los medios de Estados Unidos por las Naciones Unidas, advirtiendo que surgieron apenas seis días después de que él iniciara una acción legal contra el organismo mundial. Galbraith era el número dos en los cuarteles de la ONU en Kabul hasta que fue despedido, después de muy promocionados choques con el más alto representante ahí –Kai Eide de Noruega– por el manejo de la secuela de las tramposas elecciones.

El último brote de hostilidades entre Galbraith y la ONU sirve para poner de manifiesto las persistentes dudas y divisiones sobre las decisiones de Washington, Londres y otras capitales de seguir apoyando a Karzai, a pesar de la evidencia del flagrante fraude en la elección. También existe una difundida opinión que Karzai –un pashtun, que se rodeó de un desagradable grupo de señores de la guerra– tiene poca capacidad para combatir al talibán o para poner fin a la corrupción dentro de su propia administración.

Galbraith no negó que hubo ciertas discusiones a comienzos de octubre especialmente con Eide, para encontrar a alguien que reemplazara a Karzai, pero en una entrevista telefónica desde Oslo señaló que nunca se estuvo cerca de nada parecido a “un plan”. Galbraith acusó a la ONU de tratar de justificar su despido y de distraer la atención de su torpeza en las elecciones, “el tema central, que es su fracaso para confrontar y tratar con el fraude en las elecciones afganas que tuvo un efecto devastador en el país”.

Las acusaciones detalladas ayer en The New York Times hacían un extenso uso de una carta escrita por el embajador Eide sobre la disputa que estalló en Kabul después de que fue obvio que la victoria en la primera vuelta de Karzai había estado teñida de fraude. Posteriormente se le retiraron un tercio de los votos después de una auditoría de la ONU, lo que hizo que fuera necesaria una segunda vuelta. Esta fue luego abandonada cuando su rival, Abdullá Abdullá se retiró, diciendo que no sería justa.

En su carta, Eide escribe que Galbraith estaba planeando una “misión secreta a Washington” con el propósito de lograr que la administración Obama se impusiera de su supuesto plan. “Me dijo que primero se reuniría con el vicepresidente Biden”, escribió Eide en el International Crisis Group, un organismo con base en Bruselas. “Si el vicepresidente aceptaba la propuesta de Galbraith se presentarían ante el presidente Obama con el siguiente plan: el presidente Karzai sería forzado a renunciar como presidente.”

Los posibles candidatos para reemplazarlo supuestamente incluían a Ashraf Ghani, un ex ministro de Finanzas, y Ali Jalili, un ex ministro de Interior. Pero Galbraith dijo que era por la necesidad de una segunda vuelta y una advertencia de la Comisión Independiente de Elecciones de Afganistán que la segunda vuelta puede no suceder antes de mayo de 2010 que se sintió obligado a explorar otros escenarios. Técnicamente, el primer período de Karzai había expirado en mayo de 2009 y extender su gobierno durante un año entero hubiera violado la propia Constitución de Afganistán. “Yo estaba tratando de evitar una crisis constitucional, no de causarla”, dijo.

En su propia versión de los hechos, Galbraith simplemente recurrió a Eide con una opción posible, por la que todos los demás en la misión habían expresado su apoyo. “No estaba sólo presentando mi postura. Y a Kai inicialmente le gustó la idea, luego lo vio a Karzai y entonces no le gustó.” Según Eide, en la versión dada por The New York Times, el presidente Karzai se puso lívido cuando escuchó que nunca se había discutido la opción de que se le pidiera que renunciara.

Galbraith, un ex embajador estadounidense en Croacia, fue enviado a Kabul con el apoyo de Richard Holbrooke, el enviado especial de Obama a Afganistán y a Pakistán. Los dos hombres son aliados cercanos. Un vocero en la embajada de Estados Unidos en Kabul fue citado por el diario confirmando que Galbraith había venido para promocionar su plan de deponer al presidente afgano. Pero el artículo también menciona un comentario de Holbrooke diciendo que nunca había sabido tal cosa. Esta discrepancia, dijo Galbraith, no tiene sentido. “¿Están la embajada de Estados Unidos y la política de Estados Unidos tan desorganizadas?”, preguntó.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère

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La gestión de Karzai genera muchas dudas en Occidente.
 
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