EL MUNDO › LAS CALLES ESTAN VACIAS Y SIGUE SIENDO INCIERTO EL PARADERO DE KHADAFI Y SU FAMILIA

Los rebeldes toman el control de Trípoli

Cada ciudad tiene un oficial militar a cargo y aparentemente hay una administración funcionando. Pero el gobierno de transición que reconocen las potencias tiene una incierta autoridad en el oeste del país.

 Por Patrick Cockburn *

Desde Trípoli

Rebeldes libios escoltan a miembros del gobierno provisional por las calles de la capital libia tras la caída del régimen de Khadafi.
Imagen: EFE.

Los rebeldes libios controlan desde anoche el barrio de Abu Salim, en el sur de la capital, que todavía permanecía en manos leales a Khadafi tras una ofensiva que comenzó ayer a la tarde. En la ofensiva contra esta zona, en la que los rebeldes creían que estaba escondido el coronel Muammar Khadafi o algún miembro de su familia, se detuvo a numerosos brigadistas fieles al coronel libio, aunque su número no fue especificado. Un alto responsable del Consejo Nacional de Transición (CNT) anunció ayer que los rebeldes libios trasladaron su comité ejecutivo de su “capital”, Benghazi, a Trípoli, a donde llegaron el domingo.

La gente de Trípoli no se libró del temor todavía. Las calles están vacías y los negocios, con las persianas bajas. No se ve a nadie en la ciudad, aparte de los milicianos vestidos con remeras, shorts y un ocasional ítem de uniforme, armando barricadas hechas de viejas sillas, basura surtida y plantas en macetas sacadas de la parte de afuera de los negocios. Nadie sabe realmente quién está a cargo en la capital libia, a diferencia de las montañas de Nafusa en el sur. Fue aquí que los rebeldes mejor organizados avanzaron para tomar la ciudad el último fin de semana. Cada ciudad tiene un oficial militar a cargo y aparentemente hay una administración funcionando.

Pero en el camino de la costa al norte de Zawiyah, los milicianos parecían menos confiados mientras aludan a los pocos autos y camiones que pasan. Los conductores esperan que el camino esté vacío, uno conduciendo a contramano en una rotonda chocó con una pickup, aplastando la parte de adelante del vehículo. Las señales de daños visibles por los bombardeos de la OTAN se limitan a un solo tanque incendiado y un edificio destrozado que parecía un sandwich de concreto. Los líderes rebeldes libios prometieron ayer a los soldados y combatientes que responden a Muammar Khadafi que no serán castigados. “Los llamamos hoy por última vez a dejar sus armas y les prometemos que no aplicaremos ninguna venganza. Entre nosotros y ustedes se encuentra la ley”, dijo el ministro de Petróleo, rebelde y vicejefe del “gabinete” revolucionario, Ali al Tarhuni, anoche durante la primera conferencia de prensa de sus ministros en Trípoli, la capital del país.

Al Tarhuni anunció además que la nueva conducción libia mantendrá al menos hasta las primeras elecciones libres todos los contratos con empresas extranjeras y otros estados. Las declaraciones ocurren en una jornada en la que se multiplicaron los indicios sobre atrocidades y ejecuciones en los fuertes combates que se registraron ayer en Trípoli y otras regiones de Libia entre las tropas de Khadafi y los rebeldes.

Un periodista de la emisora británica BBC informó que en un hospital del distrito de Mitiga fueron ingresados los cadáveres de 17 rebeldes. Un médico indicó que los hombres fueron torturados y asesinados en una escuela, que fue usada por las tropas de Khadafi como cárcel transitoria.

En la Plaza Verde, renombrada la Plaza de los Mártires por los rebeldes, escenario de tantas manifestaciones alabando la personalidad de Khadafi y el Libro Verde, no había nadie salvo un corresponsal de la televisión coreana y un cameraman. De pronto, hubo un estallido de tiros, pero esto resultó ser dos pickups llenas de milicianos exultantes que sentían que debían poner una escena para las cámaras.

“Tenemos unos cinco meses para que las cosas vuelvan a su estado normal”, dijo un libio que trabaja en la industria petrolera mientras miraba a los milicianos disparando al aire. Señaló que una de las razones por las que la ciudad estaba tan vacía era que aquellos que tenían el dinero habían huido a Túnez y otros se mudaron a otras partes de Libia. Con escasez de petróleo, agua y comida, pasarán semanas o meses antes que vuelvan.

¿Podrá el Consejo Nacional de Transición imponer su autoridad? Una delegación del CNT aterrizó el miércoles a la noche en una pista improvisada en las montañas de Nafusa rápidamente preparada por los milicianos. Pero el CNT siempre tiene una incierta autoridad en el oeste del país. Otro problema es que Khadafi creó una Libia libre de toda institución normal: se ha hecho famosa por organización informal y con todas las decisiones proviniendo desde lo más alto.

“Todo estará bien si Khadafi es capturado”, dijo el trabajador del petróleo libio, mirando a los milicianos blandiendo sus armas para las cámaras. Podría tener razón, aunque la captura de Saddam Hussein no logró sofocar la violencia en Irak –y de muchas maneras la exacerbó–. Una de las razones por las que a tantos libios les desagrada el gobierno de Khadafi es su exagerado culto a su personalidad. Pero por lo menos la hostilidad unificó a la oposición, que ahora carece de foco.

A la entrada de mi hotel, los rebeldes habían colocado un retrato de Khadafi en el suelo para que los huéspedes tuvieran que pisar su rostro. Un problema es que ese gobierno de un solo hombre era tan abarcativo que será difícil al principio gobernar al país sin él.

* De The Independente de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Celita Doyhambéhère.

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