EL PAíS › RICARDO ALFONSIN ENSAYO UNA AUTOCRITICA EN UN ENCUENTRO DE DIRIGENTES DE LA UCR

Entre bostezos de sus correligionarios

El candidato radical dio un discurso de más de una hora en el que llegó a hablar hasta de la caída del Muro de Berlín. Dijo que tiene propuestas, pero que se equivocó en su comunicación. Volvió a defender su sociedad con De Narváez y criticó a Hermes Binner.

 Por Sebastian Abrevaya

Ricardo Alfonsín reapareció en escena durante un encuentro de radicales en el Comité Nacional.
Imagen: DyN.

Ricardo Alfonsín reapareció en la escena política después del 12 por ciento obtenido en las primarias abiertas y habló durante más de una hora. Los presentes, dirigentes del radicalismo de todo el país que habían viajado hasta el Comité Nacional, comenzaban a bostezar, sostenían la cabeza con sus manos y se frotaban los ojos para resistir el discurso. “Asumo toda la responsabilidad”, soltó Alfonsín y ensayó una autocrítica: “Hice todo lo que creía que había que hacer, pero eso no quiere decir que hice lo correcto. Estoy dispuesto a rectificar errores”, agregó. El candidato presidencial de la UCR admitió que “tener las propuestas no es lo mismo que comunicarlas”, defendió su acuerdo con el peronista disidente Francisco de Narváez y, sin dejar de irse por las ramas, apuntó contra su ex socio Hermes Binner. “Ahora parece que salir tercero o cuarto es mejor que ser segundo o primero”, se despachó el diputado nacional en referencia al socialista.

Alfonsín ingresó al histórico edificio de la calle Alsina una vez finalizada la reunión del Comité Federal. En ese encuentro, liderado por el titular del partido, Ernesto Sanz, y los presidentes de los bloques parlamentarios, no trascendieron los reproches y pases de facturas que preveían los más pesimistas. Los referentes de cada distrito prefirieron no profundizar el conflicto antes del 23 de octubre, cuando se conocerá el resultado final del proyecto alfonsinista. Si el hijo del ex presidente logra mantenerse segundo y mejorar su performance el escenario será uno; si queda más abajo, otro.

Más allá de sostener su acuerdo con De Narváez, Alfonsín adoptó ayer los lineamientos que le marcaron sus adversarios internos. Reconoció que era improbable dar vuelta el resultado de las PASO y en ese marco apuntó al Congreso. Llamó a lograr que la UCR sea “la principal fuerza de la oposición a partir de 2011”. Además, repitió el mensaje de Sanz respecto del eventual “peligro” que implicaría un triunfo del kirchnerismo de la misma magnitud que el del 14 de agosto. “Cuando un partido no tiene incorporada la dimensión republicana es peligroso que controle todos los estamentos del poder”, argumentó Alfonsín.

El diputado nacional consideró que la UCR es el mejor partido para “equilibrar el poder”. Vaticinó que “ningún diputado de la UCR va a pasarse al oficialismo”, sin advertir que el vicepresidente Julio Cobos todavía se mantiene en el cargo que asumió al acompañar a Cristina Fernández y que los gobernadores Gerardo Zamora y Miguel Saiz adhieren al kirchnerismo, entre otros.

En ese contexto, cargó contra otros opositores y en especial contra el Frente Amplio Progresista de Binner, que hasta el acuerdo con De Narváez era su principal aliado político. “Algunos no nos quieren porque somos un verdadero partido político y no una alianza ad hoc que se puede desmoronar”, declaró Alfonsín sugiriendo una preferencia del kirchnerismo a favor del FAP.

A la hora de explicar los motivos por los que terminó a 38 puntos de la presidenta Cristina Fernández, Alfonsín se escudó en causas externas más que en responsabilidades propias: la experiencia todavía cercana de la crisis de 2001, el contexto económico favorable del 2003 a la fecha y el supuesto miedo al cambio profundizado por la crisis financiera internacional fueron los tres puntos centrales, sumados a “errores de comunicación”.

Mientras las cámaras de televisión desmontaban sus equipos, Alfonsín llegó a plantear cuestiones como la necesidad de empatía y compromiso ciudadano, la caída del Muro de Berlín y la concepción de la democracia como lucha entre los valores y los intereses. “Hay un partido que garantiza la llama de la República”, sentenció.

La cosecha de agosto aceleró la pelea por espacios de poder internos que debería producirse recién en diciembre. Fuentes del bloque de diputados le adelantaron a Página/12 que el cordobés Oscar Aguad ya está contando los porotos para recuperar la presidencia de la bancada, actualmente en manos del alfonsinista Ricardo Gil Lavedra. En el Senado apuntan a desplazar a Gerardo Morales, que se mantuvo en el cargo por el apoyo de Sanz. En aquel momento, el pampeano Juan Carlos Marino se perfilaba para reemplazarlo. Por último, también empezó a hablarse de la pelea por el nuevo presidente del Comité Nacional para el período 2011-2013.

“La historia no termina el 23 de octubre”, concluyó ayer Alfonsín. No terminará la historia, pero al menos en la UCR empezará otra.

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