EL MUNDO › EL PAIS AFRICANO DEBIA CELEBRAR ELECCIONES EN ABRIL; SE PRODUJO EN MEDIO DEL COMBATE A LOS REBELDES TUAREG

Horas inciertas tras el golpe en Mali

La comunidad internacional repudió el derrocamiento de Amadou Toumani Touré. Hubo al menos 51 muertos.

Una junta militar tomó ayer el poder en Mali invocando la necesidad de combatir a las tropas rebeldes tuareg que se encuentran en el norte del país. El presidente derrocado, Amadou Toumani Touré, se encontraba ayer en una base militar de Bamako, en la capital, afirmó una fuente militar leal al mandatario. Esa información fue confirmada por su entorno, junto a militares de elite de su guardia presidencial. Todos coincidieron en rechazar los rumores que señalaban que el mandatario estaría refugiado en una embajada extranjera o en camino hacia un país vecino. El golpe en este país africano, que debía celebrar elecciones presidenciales el 29 de abril, a pesar del levantamiento tuareg que comenzó en enero, recibió el repudio internacional. En una declaración leída por Mark Lyall Grant, el embajador británico en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (ONU), los quince países miembro condenaron firmemente el golpe en Mali y pidieron el establecimiento inmediato del orden constitucional y del gobierno democráticamente electo. El Consejo de Seguridad exigió además a los militares amotinados que garanticen la seguridad del presidente Touré y vuelvan a sus cuarteles.

El alzamiento comenzó el miércoles, cuando el palacio presidencial en la capital de Mali fue atacado por soldados descontentos con el gobierno. Los amotinados, que acusan al Ejecutivo de no disponer de armas suficientes para combatir a las tropas tuareg, que se encuentran en el norte del país, intercambiaron disparos con tropas leales al presidente Toumani Touré. En Bamako, también se escucharon disparos. Un funcionario de la oficina presidencial asentada en esa capital explicó, en las primeras horas de los enfrentamientos, que se trataba de un grupo de desertores y miembros del ejército que se habían amotinado porque no querían ir a combatir.

Sin embargo, algunos testigos del ataque indicaron que los soldados rebeldes cercaron el palacio presidencial. Un sector del ejército mantiene su disconformidad con el manejo del conflicto que el gobierno lleva adelante con los rebeldes tuareg. Y, además, se opusieron abiertamente a todo intento de que el Ejecutivo entre en posibles conversaciones con los insurgentes.

Ayer, a las 4 (hora local), un grupo de militares uniformados ingresaron finalmente a la televisión nacional. El edificio había sido cercado el miércoles poco después de que comenzara un motín en Kita, ciudad-guarnición ubicada a 15 kilómetros de la capital, que se extendió rápidamente a Bamako y luego a Koulouba, donde se encuentra el palacio presidencial. La revuelta llegó hasta Gao, una región situada al nordeste del país, que funciona como sede de un cuartel general del ejército que combate a la rebelión. Los jefes militares leales fueron detenidos. La junta militar afirmó ayer que había puesto fin a un “régimen incompetente” instalado en Bamako y anunció la disolución de todas las instituciones, la suspensión de la Constitución y un toque de queda por tiempo indeterminado. El aeropuerto de Bamako fue cerrado y los vuelos anulados hasta nueva orden, según una fuente aeroportuaria.

Desde enero, Mali se convirtió en el escenario de fuertes enfrentamientos entre el movimiento independentista MNLA y las tropas del gobierno. El golpe de Estado se produce a poco más de dos meses de comenzada una guerra contra los rebeldes tuareg del norte de Mali, zona donde operan grupos islamistas y traficantes, que ya provocó el desplazamiento de 206.000 personas en el país y en los Estado vecinos, según datos aportados por la ONU. El gobierno de Touré tuvo que hacer frente en las últimas semanas al malestar militar, con soldados que pelean en ese frente y luchan subequipados contra adversarios fuertemente armados, respaldados por islamistas. El mandatario también es criticado por su falta de firmeza frente al avance de los rebeldes.

El teniente Amadou Konaré, vocero de los golpistas, denunció la incapacidad del gobierno para “resolver la crisis en el norte de nuestro país”. Los golpistas, que formaron el Comité Nacional para la Recuperación de la Democracia y la Restauración del Estado (Cnrdre), se comprometen a restaurar el poder civil y a formar un gobierno de unión nacional. Durante el golpe, murieron al menos un civil y 50 integrantes de la guardia presidencial y hubo 40 heridos, la mayoría por balas perdidas, según consignó la Cruz Roja.

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El alzamiento comenzó el miércoles, cuando el palacio presidencial fue atacado por soldados.
Imagen: AFP
 
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