EL MUNDO › LA CUMBRE DE LA UNIóN EUROPEA BUSCARá REVERTIR ESTE FENóMENO

El euroescepticismo se expande

Desde el comienzo de la crisis del euro, la confianza en el bloque europeo cayó más de 30 puntos en Francia, casi 50 puntos en Alemania, más de 50 en Italia y más de 90 en España. Y surgieron nuevos movimientos antisistema.

 Por Marcelo Justo

Desde Londres

El euroescepticismo está de moda en la Unión Europea. La cumbre de la UE de hoy tiene que enfrentar un fenómeno que no se limita como antaño al Reino Unido, sino que se extiende por los 27 países de la UE. Según el Eurobarómetro de la Fundación Paneuropea Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, desde el comienzo de la crisis del euro, la confianza en la UE ha caído más de 30 puntos en Francia, casi 50 puntos en Alemania, más de 50 en Italia, más de 90 en España: la lista se disemina por todos los países.

Con este voto crecientemente negativo de la población, reflejado en la emergencia de movimientos fuertemente euroescépticos en muchos países, de Beppe Grillo en Italia a la Alternativa para Alemania, la cumbre busca recuperar la iniciativa política con una lucha frontal contra los paraísos fiscales. El acuerdo entre nueve países para el intercambio automático de información bancaria, alcanzado en la cumbre de ministros de Finanzas en Dublín el mes pasado, es el punto de partida. El acuerdo cuenta con la firma de pesos pesados de la UE –Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, España, Holanda y Bélgica–, a los que se sumaron Polonia y Rumania: la intención ahora es extenderlo a los 27 países de la UE.

Con las economías ahogadas por el déficit fiscal y la austeridad, con una población que está dando sobradas señales de hartazgo con las políticas de ajuste permanente, el millón de millones de euros anuales que se esfuma por la ruta de los paraísos fiscales es una presa que puede mejorar la recaudación fiscal y mostrar que la UE no es un club para los poderosos que impone recetas de achicamiento constante a la población para salvar a sus bancos, responsables reales de la crisis. La presencia del Reino Unido en esta iniciativa es particularmente significativa. Un informe de la ONG Action Aid publicado la semana pasada señalaba que las cien compañías más importantes del Reino Unido, aglutinadas en el famoso índice bursátil FTSE100, tienen más de ocho mil subsidiarias en paraísos fiscales: unas 1685 de estas subsidiarias se encuentran en territorios dependientes de la corona británica y conocidos paraísos fiscales como Jersey, las British Virgin Islands, las islas Caimán, Bermuda y Gibraltar.

El gobierno de David Cameron, tironeado por la impopularidad de su programa de austeridad y una ola de escándalos de evasión fiscal, se ha visto obligado a levantar la bandera de la lucha contra la evasión fiscal. Hoy la resistencia está liderada por Austria, que se opuso a esta medida en nombre del derecho a la confidencialidad bancaria y, en menor medida, Luxemburgo. El director de la ONG Tax Justice en el Reino Unido, Richard Murphy, le indicó a Página/12 que esperaba un avance en el tema. “Creo que Austria va a ceder. Ha habido mucha presión diplomática. Y es que la realidad está apretando. Y la realidad es que el problema fiscal es muy serio y no se puede solucionar con más impuestos y ajustes de la población”, señala Murphy.

La apuesta es grande para la UE. El proyecto paneuropeo nacido de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial fue un intento de enterrar el fantasma de las divisiones mediante la unión económica. Este proyecto, que funcionó de maravillas durante décadas, está atravesando su peor crisis. El informe del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, por sus siglas en inglés) es claro respecto de la caída de la popularidad de la UE. El Reino Unido, monarca tradicional del euroescepticismo, ya no tiene la exclusiva: los países más poderosos de la UE lo acompañan. “Para un creciente número de ciudadanos en el sur de Europa, la UE se parece a lo que el Fondo Monetario Internacional representó en América latina: una camisa de fuerza que vacía de contenido a la democracia. Mientras tanto, para los países del norte, la UE ha fallado en su control de las políticas de los países periféricos. Los acreedores tienen la misma sensación de victimización que los deudores”, señala el informe. Un acuerdo sobre paraísos fiscales daría un respiro a esta atribulada UE.

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El Reino Unido y Alemania acordaron, entre nueve países, el intercambio de información bancaria.
Imagen: AFP
 
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