SOCIEDAD › ABSOLVIERON DE NUEVO A LOS POLICíAS IMPUTADOS POR EL CRIMEN DE GASTóN DUFFAU

Cinco beneficiados por las dudas

El TOC 4 de La Matanza absolvió por el beneficio de la duda a cinco Bonaerenses. En 2010, Casación había anulado el fallo de otro tribunal que también los había absuelto. La familia de Duffau, indignada, aseguró que apelará la sentencia.

 Por Horacio Cecchi

Los cinco uniformados imputados de torturas seguidas de muerte en el caso de Gastón Duffau resultaron absueltos por el Tribunal Oral 4 de La Matanza. Los jueces, como informó este diario, debían decidir si el joven murió por una paliza policial en la que le fracturaron cinco costillas y un cartílago de la segunda vértebra cervical, que obstruyó la llegada de oxígeno al cerebro, tal como sostiene la familia, o si la fractura de cuello y de costillas las sufrió en el McDonald’s a manos de los vigiladores, y fue capaz de soportar esas lesiones (incluyendo la del cuello) durante al menos media hora, en brava lucha contra los vigiladores, luego contra media docena de policías en dos viajes (desde el local hasta la comisaría y desde la comisaría hasta el hospital) y durante su estancia en la puerta de la comisaría, donde además de fracturado resistió, esposado y con los pies atados con un cinto, a los uniformados, tal como lo sostuvieron las defensas. La absolución indica que los jueces apostaron por la fortaleza física de Duffau y su capacidad de resistencia a las lesiones. La familia volverá a apelar a Casación, que ya había ordenado la realización de este nuevo juicio y cambio de tribunal porque el anterior había sentenciado del mismo modo. “Estoy indignada. Además, uno de los jueces, Alberto Saibene, hace una reprobación moral a la familia, diciendo que no lo cuidamos como teníamos que hacerlo”, dijo Beatriz Silvane, pareja de Duffau, a Página/12.

Si se trata del día y el lugar en que murió el joven Duffau, hubo acuerdo entre las partes y los propios jueces de que ocurrió el 22 de febrero de 2008, cuando era trasladado por una camioneta policial desde la comisaría 1ª de Ramos Mejía hacia el hospital de Haedo. También hubo acuerdo en que murió esposado y con los pies atados con un cinto. Pero no fue considerado, tal como lo señaló la familia, porque esposas y cinto hablan de una sujeción agregada a las fracturas de cinco costillas y de la segunda vértebra cervical, el axis, rota en el apófisis (una punta que encaja en la vértebra atlas, que es la superior) donde se inserta un cartílago que terminó, roto, obturando el acceso de oxígeno al cerebro. ¿Podría una persona con semejantes lesiones resistirse al punto de que haga falta esposarla y atarle los pies? La pregunta no tuvo respuesta en la sentencia.

El debate consistió en demostrar si esas lesiones ocurrieron 5 o 30 minutos antes de la muerte. La diferencia dejó de lado incluso a la propuesta del primer perito que realizó la autopsia, Falomo Sileno, médico policial, que encontró la fractura cervical, la consideró causal de muerte, pero producto tal vez de un atropellamiento en el que Duffau podría haber sido levantado por el aire, entre 2 a 4 días antes de su fallecimiento. Desestimado Sileno, la discusión se concentró en las posibilidades que daban los peritos. Si la lesión de rotura de la médula se produjo de 4 a 5 minutos antes de la muerte, fue provocada en la camioneta policial. Si ocurrió media hora antes, en el local de McDonald’s, antes de que llegara la policía.

Los jueces del Tribunal Oral 4, Nicolás Grapassono, Alberto Saibene y Matías Rouco, decidieron que la lesión ocurrió posiblemente durante una pelea, en la hamburguesería, entre un vigilador y Duffau, en la que se revolcaron por el piso. No hubo testimonios de que el joven mostrara evidencias de semejantes lesiones (cinco costillas fracturadas y el cuello partido y sin acceso de oxígeno al cerebro), y según la lectura de la defensa adoptada por los jueces, durante la pelea el joven podría haber sufrido las lesiones. Incluso, después, cuando fue arrojado, esposado (porque se seguía defendiendo), por los policías dentro de la caja de la camioneta “como una bolsa de papas”, la lesión en la médula no le impidió seguir pateando.

De hecho, luego de un corto viaje en el patrullero, llegan a la comisaría 1ª, donde varios testimonios señalan que Duffau resistió durante unos 20 minutos, en la misma puerta, a ser ingresado. De hecho, según el relato de las defensas, desde el interior se pidió una ambulancia para trasladarlo al hospital de Haedo, supuestamente porque resultaba incontrolable. “Incontrolable –sostiene Silvane–. ¿Cómo iba a estar incontrolable para cuatro policías si estaba fracturado de esa manera? Los jueces lo único que hicieron fue tratar de acomodar la versión policial a la elasticidad de los peritos.”

Para colmo, a los veinte minutos lo volvieron a arrojar a otra camioneta que lo trasladó al hospital, esta vez esposado y con los pies atados con un cinto, porque seguía resistiendo. “¿Cómo va a resistir al punto de que lo tengan que atar si tenía esas lesiones, según ellos desde media hora antes?”

El tribunal votó la absolución por el beneficio de la duda, que favorece nuevamente a los cinco imputados, Leonardo Brandán, Natalio Denaris, Luis Acuña, Mauro Ponti y Rubén Steingruber. En agosto de 2010, Casación había anulado el primer juicio, a cargo del Tribunal Oral 5, porque consideró que si las fracturas ocurrieron en el local de hamburguesas, no se podía entender cómo logró luchar contra cuatro o cinco policías en varias ocasiones y en el primer viaje (esposado por su resistencia), en la comisaría (siendo contenido por cuatro policías) y en la segunda camioneta (esposado y con los pies atados). Curiosamente, ahora, los jueces del Tribunal 4 votaron por la misma duda.

Luego de la sentencia, uno de los absueltos, Luis Alberto Acuña, reiteró a la prensa que “lo que hizo la policía fue contener y respetar”. Miguel Racanelli, abogado de tres de los absueltos, sostuvo que en la acusación a los policías había oculta una intención de ganar dinero a costa de un juicio al Estado. Recordó que sus defendidos habían sufrido durante 16 meses presos siendo inocentes, y que ahora analizaban con los otros defensores “iniciar una demanda al Estado”.

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Los cinco policías celebraron la nueva absolución que los benefició.
Imagen: Télam
 
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