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Israel levantó el bloqueo aéreo del Líbano, pero a su ejército no le gustó

En un acto que tuvo mucho de simbólico, un avión de línea sobrevoló Beirut. Otros aviones ya habían entrado, pero se espera que el anuncio oficial facilite la reconstrucción. El ejército no está de acuerdo, porque teme perder poder de negociación.

 Por Patrick Cockburn *
Desde Jerusalén

Israel comenzó a levantar el bloqueo aéreo y naval que mantiene contra el Líbano desde hace dos meses, a pesar de los deseos del ejército israelí. El bloqueo se había impuesto un día después de que los milicianos islámicos de Hezbolá secuestraran a dos soldados israelíes en la frontera con Israel, el 12 de julio pasado. Un avión de la empresa libanesa Middle East Airlines sobrevoló tres veces el centro de Beirut, en una especie de ceremonia, antes de aterrizar en el aeropuerto ayer, poniendo fin de forma oficial al bloqueo aéreo. Pero Israel aseguró que el embargo naval continuará hasta que la fuerza naval internacional sea desplegada. Según una primera versión de la televisión pública israelí, el ejército se terminaría de retirar del Líbano el próximo 22 de septiembre.

El ejército israelí criticó su suspensión, ya que lo veía como uno de los pocos medios que tenía para obtener la liberación de los soldados. Nunca pareció probable que la detención de barcos y de aviones con destino al Líbano pudieran causar inconvenientes a Hezbolá, ya que la organización no mueve a sus hombres ni transporta sus armas por aire o por mar. La naturaleza del embargo parecía estar más orientada a un castigo colectivo contra el Líbano. “El efecto directo del bloqueo sobre la actividad comercial se estima que ronda los 45 millones de dólares por día”, explicó el ministro de Finanzas libanés, Jihad Azour. Aun antes del anuncio israelí ya había algunas señales de que el bloqueo se estaba debilitando. Varias aerolíneas ya volaban a Beirut y otras, como British Airways, estaban por reanudar sus vuelos después de haber recibido garantías del gobierno británico sobre su seguridad.

Israel ya había dicho que mantendría el embargo comercial hasta que se implementaran las medidas necesarias para evitar que Hezbolá obtuviera más armas de Irán y Siria. Pero esta demanda parecía muy irreal a la luz de la incapacidad de Israel para encontrar y destruir las fuerzas de Hezbolá y sus cohetes en los 34 días que duró la guerra.

La lucha más feroz que se está peleando actualmente en Israel es entre los líderes políticos y los militares, y es para evitar asumir las responsabilidades por la derrota en el Líbano. Es difícil imaginar cómo el primer ministro Ehud Olmert, el ministro de Defensa, Amir Perets, y el jefe de Gabinete Dan Halutz pueden salvar sus carreras. La afirmación del general Halutz de que habían ganado por puntos fue ridiculizada por los medios israelíes. Olmert, en una declaración ante el Comité de Asuntos Externos y Defensa del Knesset (Parlamento), contestó diciendo otra vez que Israel había perdido poco. A lo que añadió un escalofriante comentario: “La mitad del Líbano está destruida. ¿Es eso una derrota?”

El Estado Mayor Conjunto israelí está ansioso por retener su influencia sobre el Líbano, continuando los vuelos de reconocimiento y manteniendo tropas en el sur libanés. También tiene cinco prisioneros de Hezbolá. Hezbolá dice que no se desarmará hasta que haya un fuerte Estado libanés, y esta demanda está siendo sutilmente dejada de lado. Los familiares de los dos soldados capturados, Ehud Goldwasser y Elded Regev, se iban a reunir con Olmert ayer para expresar su preocupación, ya que la suspensión del bloqueo hará más difícil conseguir la liberación de los prisioneros. Además, ayer la televisión pública israelí aseguró que el ejército podría finalizar su retirada del Líbano el próximo 22 de septiembre, casualmente, el Año Nuevo judío.

El bloqueo aéreo israelí ya había sido desafiado por la empresa Middle East Airlines, la aerolínea de bandera libanesa, y la Royal Jordanian que volaban de Amman a Beirut y otras líneas que planeaban hacer lo mismo. El gobierno libanés está enviando 8600 soldados para patrullar la frontera con Siria. Sin embargo, Hezbolá, como toda fuerza de guerrilla, necesita suministros militares limitados y, por ello, será extremadamente difícil detener los insumos en los cruces fronterizos.

La apertura de los puertos libaneses a las importaciones permitirá que la reconstrucción de la economía comience. James Morris, el director ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos, aseguró: “Es simbólicamente importante y es importante porque la gente estima que quizás haya hasta 60 mil containers con bienes varados en el mar ahora, que esperan ingresar al Líbano”.

Se espera que Alemania lidere un contingente naval multinacional que, a pedido libanés, patrullará la costa del Líbano. El general mayor Alain Pellegrini, el comandante de la fuerza de paz de la ONU, dijo ayer que la tregua en el país es inestable: “Por ahora es frágil ya que mientras haya una presencia israelí en el Líbano, cada incidente, malinterpretación o provocación puede escalar muy rápidamente”, aseguró su vocero. No obstante, ni Israel ni Hezbolá parecen estar dispuestos, por el momento, a un segundo round.

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Traducción: Laura Carpineta.

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Un copiloto de Middle East Airlines flamea la bandera libanesa a su llegada al aeropuerto de Beirut.
Imagen: AFP
 
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