EL MUNDO

Calderón asume hoy en un Congreso militarizado

En medio de un caos social, Vicente Fox le entregará la banda presidencial a Felipe Calderón. El palacio legislativo está controlado por militares y rodeado por más de 4500 policías federales.

 Por Gerardo Albarrán de Alba

Desde México, D. F.

Cuando Felipe Calderón despertó, la crisis seguía ahí. Con la tribuna de la Cámara de Diputados tomada desde el martes por legisladores de su propio partido –el oficialista PAN– y la guardia que frente a ellos realizan los opositores del PRD, sin trazos de negociación política que haga posible una ceremonia de transmisión de poderes ni en el recinto oficial ni en ningún otro lugar improvisado para tal efecto, con el palacio legislativo literalmente sitiado por militares que lo mantienen cercado con varios cinturones de vallas metálicas de tres metros de altura, con miles de manifestantes alistándose para protestar contra la “imposición” de un “presidente espurio”, con el empecinamiento de la derecha en realizar el acto “a cómo dé lugar”, y luego de las primeras cancelaciones de mandatarios extranjeros que prefieren no arriesgarse, Calderón se convirtió en el nuevo presidente de México en el primer segundo de hoy.

Al margen de lo que ocurra este día en torno del acto protocolar en el que debe jurar defender la Constitución y las instituciones que de ella emanen (acá le llaman “rendir protesta”), Calderón tomó posesión como presidente constitucional al ocupar la residencia oficial de Los Pinos pasada la medianoche (desde el miércoles, Vicente Fox se mudó a un hotel). De facto, Calderón ejerce ya el cargo. Lo que está en duda es que pueda ejercer el poder.

Ayer, en su último acto público como presidente electo, Calderón presentó a su gabinete de seguridad, integrado por el general de división, Guillermo Galván Galván, secretario de la Defensa Nacional; el almirante Francisco Sáinez Mendoza, en Marina; Genaro García Luna, en Seguridad Pública, y Eduardo Medina Mora, procurador general de la República. Ellos serán los responsables de mantener el orden interno en el país, junto con el secretario de Gobernación, el controvertido Francisco Ramírez Acuña, con fama de represor. El operativo que se realice hoy para la toma de posesión del presidente está ya bajo su mando.

Como un mal augurio, una campaña mediática se desató desde el miércoles mediante avisos televisivos que realizan un linchamiento del izquierdista PRD por la toma de la tribuna en la Cámara de Diputados, que en realidad fue realizada por legisladores de la derecha. Hasta el oficialista PAN se dijo consternado y sorprendido por el virulento mensaje patrocinado por sectores empresariales, y reconoció que crispa aún más el ambiente.

Ante esta nueva campaña de odio de la derecha –similar a la realizada contra Andrés Manuel López Obrador durante y después de la campaña electoral–, el dirigente nacional perredista ha advertido que habrá movilizaciones nacionales si sus diputados y senadores son agredidos hoy por militares o fuerzas federales. Miles de afiliados a ese partido se concentraron desde ayer en el Zócalo con la intención de marchar hoy hacia el palacio legislativo para impedir la toma de posesión de Calderón.

Más de 4500 policías federales resguardaban ayer los alrededores del palacio legislativo, cuyo interior es controlado por militares del Estado Mayor Presidencial. En este clima nada propicio, los presidentes de Perú, Alan García, y de Ecuador, Alfredo Palacio, ya cancelaron su asistencia a la ceremonia, con lo que la presencia de mandatarios se reduce a menos de diez.

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