EL MUNDO › CAUTELA ANTE EL ANUNCIO DE LA ESTATIZACION

Chile espera la negociación

 Por Christian Palma

Desde Santiago

“La gente que nos hablaba de capitalización, que nos diga ahora dónde están los frutos de ese proceso. Nunca hubo capitalización sino descapitalización al pueblo boliviano y nuestras empresas, y por eso ahora iniciamos la nacionalización de Enfe.” Con estas palabras el presidente de Bolivia, Evo Morales, el pasado 15 de julio, hizo público su deseo de nacionalizar la Empresa Nacional de Ferrocarriles (Enfe), parcialmente privatizada en 1996 por Sánchez de Lozada y gerenciada actualmente por el poderoso grupo chileno Luksic. El lugar escogido para su discurso fue el lago Titicaca, uno de los iconos de la nación, lo que otorgó una gran caja de resonancia al anuncio, que llegó con fuerza a Chile.

Lo planteado por el presidente socialista no es nuevo, pues la base del programa económico del MAS es renacionalizar las empresas que eran estatales y que fueron “capitalizadas” (privatizadas parcialmente) en los años 9497, a fin de volver al Estado productor que creó la Revolución de 1952. Una de esas empresas es Enfe, de la que surgieron la Empresa Oriental y la Empresa Andina de Ferrocarriles.

Según analistas bolivianos la fórmula que el gobierno planea es retomar una parte de las acciones de las empresa que actualmente están en manos de las AFJP (cerca del 40% de la propiedad y están en fideicomiso para el pago de una pensión universal de vejez, llamada Bonosol). El gobierno ya ha recuperado estas acciones de las empresas petroleras que fueron estatales y de la empresa de telecomunicaciones, Entel. Todavía no lo ha hecho de los ferrocarriles, pero probablemente lo haga.

Luego quiere comprar las acciones que faltan para tener la mayoría en las empresas. Pero los actuales administradores no desean vender una parte de sus acciones y perder la administración. Quieren vender todas las acciones, y hacerlo a precio de mercado. Entonces, el gobierno queda cortado, porque el Estado no tiene dinero para pagar. Recientemente tuvo que recomprar las refinerías, y reunir 120 millones le costó bastante.

Si bien el anuncio no es más que eso, un anuncio, como lo han reconocido parlamentarios oficialistas, la noticia no pasó inadvertida en Chile, donde el gobierno trata con mucha cautela y con un alto grado de política los temas con los países limítrofes, en especial Bolivia y Perú.

“Es un tema que corresponde y que está dentro de las atribuciones soberanas de cualquier Estado”, dijo el canciller chileno Alejandro Foxley y agregó que “las formas en que esto ocurre están relativamente reguladas por la legislación internacional. No nos corresponde, por lo tanto, pronunciarnos sobre eso y no lo vamos a hacer”, afirmó.

Sin embargo, fuentes diplomáticas consultadas por medios locales dijeron que no se puede descartar los “buenos oficios” con La Paz en caso de que el conflicto escale. Hasta ahora la empresa no se ha pronunciado.

“Será un proceso lento, complicado, en el que todavía pueden hacer y decir mucho los dueños y el Estado chileno. Y que le exigirá al Estado boliviano muchos millones para recomprar acciones. Además, los ferrocarriles no son la prioridad, sino Entel”, señaló el periodista y analista boliviano Fernando Molina.

A sólo días de que Evo Morales anunciara la idea de nacionalizar los ferrocarriles bolivianos, el canciller chileno David Choquehuanca bajó el perfil a la idea al declarar al diario La Tercera de Chile que “hasta ahora no hay más que el anuncio hecho por el presidente –donde–, lo operativo no será rápido”. Incluso agregó que “no creo que haya todavía (una notificación oficial a Chile), es una idea, estamos en un proceso de cambio y recuperación”. Las relaciones entre Bolivia y Chile atraviesan un buen momento y ninguno de los dos gobiernos quiere que el clima cambie por culpa de los trenes.

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