EL PAíS › CRISTINA KIRCHNER RESALTO LA IMPORTANCIA DE LA REFORMULACION DEL SISTEMA FINANCIERO

“Es el fin de un modelo económico”

En su discurso y en declaraciones a la prensa, la Presidenta destacó el rol del G-20 como el espacio de discusión sobre la crisis mundial. Habló de “un capitalismo que genere puestos de trabajo y progreso social”.

 Por Daniel Miguez

“Tenemos que celebrar la adopción de un espacio de discusión donde las diferentes culturas y economías estemos representadas”, dijo Cristina Kirchner.

Desde Washington

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner compartió con otros jefes de Estado de países emergentes lo que considera como logros de la cumbre: la reformulación del rol de los organismos de crédito como el FMI y que el G-20 siga siendo el ámbito donde se discuta y se busque la salida a la crisis financiera internacional. Esto implica que no sólo los países desarrollados definan las políticas a seguir.

Así, volvió satisfecha del Museo Nacional donde se realizó la cumbre. Y al llegar a su hotel habló brevemente con los periodistas que la esperaban. Dijo que la reunión había sido buena y resaltó la importancia de que se reformule el sistema financiero, y afirmó que ella quiere “un capitalismo que genere puestos de trabajo y progreso social”. También repitió algunas de las ideas que había desarrollado en su discurso.

Sobre el rol del G-20 afirmó que “tenemos que celebrar la adopción de un espacio de discusión plural y representativo donde las diferentes culturas y economías estemos representados. Es importante reforzar el G-20 como mecanismo atento que representa una porción altamente significativa del PBI mundial”. También subrayó que la reforma del FMI y de los organismos multilaterales debe “ser integral. Es muy importante fijar plazos concretos para tomas las medidas necesarias”, agregó.

Antes había dicho que “hay que buscar los caminos concretos que permitan el fondeo de la expansión fiscal que aquí están proponiendo para los países emergentes”, así como “medidas contracíclicas que fortalezcan los aspectos económicos y sociales”. También señaló que “estamos no sólo ante un problema financiero sino frente a un fin de modelo económico y político que pregonaba la falta de controles como concepto”. Y completó la idea aclarando que “no estoy hablando del fin del capitalismo sino que necesitamos otro capitalismo, que busque generar puestos de trabajo, progreso social, porque no hay crecimiento ni

desarrollo sin apoyarse en la estructura productiva”.

La Presidenta insistió con un concepto que repite desde que comenzó la crisis mundial al sostener que “hubo una fuerte distorsión de los mercados financieros que terminaron creyendo que se podía crear riqueza sin pasar por el circuito de la economía real y se crearon balances que avizoraban ganancias que luego nunca ocurrieron”.

También pidió ante los presidentes “abordar con urgencia” cuestiones como “la fuga de capitales y los paraísos fiscales” y empalmó recordando que “además de los efectos dañinos que todos conocemos hay que también sumarle la fuga de capitales de los mercados emergentes a los países desde donde se ha generado la crisis”.

La presidenta se permitió varias ironías sobre las calificadoras de riesgo, “a las que deberíamos llamar descalificadoras de riesgo” porque “nunca ayudan a prevenir los problemas y representan otros intereses que los que dicen representar”. Y entonces agregó un ejemplo: “No hace mucho analistas del banco de inversión Lehman Brothers anunciaron la caída de la Argentina. Poco tiempo después nos dimos cuenta que lo que estaban ocultando era la proximidad de su propia quiebra, como efectivamente ocurrió”.

En la misma línea, agregó que “un buen ejemplo de los experimentos financieros a los que hacía referencia fue la privatización de la jubilación que ocurrió en mi país en 1994 y que es responsable del 42 por ciento de la deuda externa y de buena parte del posterior default del 2000. Hoy el Estado argentino debe auxiliar el pago del 77 por ciento de las jubilaciones privadas debiendo aportar 4000 millones de pesos por año para cubrir los efectos de esa privatización”.

Fernández de Kirchner explicó que las conclusiones de la reunión deben materializarse: “Es muy importante fijar plazos concretos para tomar las medidas necesarias”. Por eso apoyó el pedido del presidente francés Nicolas Sarkozy “de hacer un documento mas breve, concreto y entendible” y sostuvo que “debemos hablar de la economía real, esa que le interesa a la gente”, al recalcar que “si sólo hablamos de Bretton Woods sonará lejano a la gente”. Además adhirió a la propuesta de Brasil de formar grupos o comisiones de trabajo de ministros para poder concretar las reformas “para que no ocurra, como siempre, que los sectores más vulnerables paguen los desaguisados que se cometen en los centros de poder”.

“Hubo una fuerte distorsión de los mercados financieros que terminaron creyendo que se podía crear riqueza sin pasar por el circuito de la economia real. Se crearon balances que avizoraban ganancias que luego nunca ocurrieron. Así como la globalización disparó la crisis como una epidemia, aplicando las medidas correctas la globalización puede expandir con la misma velocidad los resultados para cambiar las expectativas”.

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