EL PAíS › INVESTIGAN UN MANOJO DE LLAVES ENCONTRADO A ROBERTO LAROSA EN ECONOMIA

Casi como un cerrajero

 Por Irina Hauser

El asesor legislativo Roberto Larosa no tenía casi ningún elemento consigo en el momento en que lo atraparon en un armario del despacho de Raúl Rigo, el subsecretario de Presupuesto del Ministerio de Economía. Pero lo poco que le encontraron resultó revelador: era un manojo de llaves donde estaba no sólo la de la oficina donde acababa de entrar, sino las de otras dependencias de ese mismo piso –el cuarto– y también del décimo, donde se encuentra la Secretaría de Finanzas. Las cámaras del Palacio de Hacienda lo escracharon abriendo con llave en dos oportunidades, pero tenía como para abrir varias puertas más. Las evidencias que fue juntando desde el viernes pasado el juzgado de Claudio Bonadío apuntan a que el “topo”, como lo llaman a Larosa, no estaba allí por equivocación ni por una trampa: todo apunta a que husmeaba en busca de información, fuera de horario de oficina, en lugares donde no estaba autorizado a entrar. No llevaba zapatófono y ni siquiera teléfono, pero los investigadores creen que actuaba como un superagente.

El día en que fue atrapado, una semana atrás, Larosa había ingresado al edificio del Ministerio de Economía como “visita”. En los registros figura que quien lo hizo pasar fue Leonardo Marcus, un funcionario de la cartera, al parecer analista. Habría estado un rato con él, según las filmaciones, pero luego comenzó su excursión por otros pisos. Cuentan quienes vieron algunas de las filmaciones que incluso pasó un buen rato dando vueltas, yendo y viniendo por pasillos, hasta que entró, llave en mano, primero a la oficina de Hernán Lorenzino, el secretario de Finanzas, y más tarde a la de Rigo. Marcus declaró ayer, pero el juez decidió interrumpir la declaración a la espera de informes pendientes, algunos ligados a los registros de entradas de Larosa a la cartera, señalaron allegados a la investigación. Es que los datos pendientes podrían dar cuenta de si existió, de parte de Marcus, alguna clase de colaboración. En su primer testimonio, días atrás, dijo que conoce a Larosa desde hace veinte años y que lo va a ver con cierta asiduidad.

Los dos despachos en los que Larosa estuvo el viernes pasado concentran información sensible sobre presupuesto, recaudación y ejecución del gasto público. Una versión apunta a que se habría valido de datos de la Oficina de Crédito Público –que pertenece a Finanzas–, que suele manejar también proyecciones de inflación y datos de crecimiento económico. Qué se llevó por sí mismo o qué obtuvo por vías menos directas es lo que está tratando de descifrar el juzgado entre la frondosa documentación secuestrada en su casa, en Caballito. Los investigadores analizan cinco computadoras y gran cantidad de documentos, además de sus e-mails y comunicaciones en busca de establecer si efectivamente robó información y de qué tipo (si era confidencial, por ejemplo); si traficaba esa información y con qué finalidad; quiénes eran sus clientes y qué uso hacían de los datos; si tenía socios, cómplices, colaboradores o proveedores que le vendían a él dentro de la cartera que comanda Amado Boudou.

Lo que se sabe en concreto sobre Larosa es que venía trabajando como colaborador ad honorem del diputado de Proyecto Sur Claudio Lozano y como asesor del senador fueguino del ARI José Martínez. Es experto en seguimiento de cuentas públicas y fue funcionario en el ministerio entre 1975 y 1993. Es un hombre conocido en el mundo financiero y en el mundo político. En el juzgado ya cuentan con algunos indicios de que comercializaría información calificada y está en proceso de verificar si entre su clientela figuran grandes consultoras e incluso alguna entidad bancaria. Pero, como era de esperar, también están bajo la lupa los actores políticos. La primera reacción de Lozano ante el escándalo fue defender a su asesor y hablar de un “operativo montado” del gobierno nacional a modo de represalia por su denuncia sobre la intervención de la consultora Arcadia en el canje de deuda. Un día después tomó distancia de Larosa, y salió a aclarar que no tiene una relación contractual con él.

Según fuentes cercanas al Palacio de Hacienda, Larosa habría estado en el edificio en marzo, también en horario tarde-noche, en una fecha coincidente con dos cuestiones: la convocatoria a Boudou a la Cámara de Diputados para que explique el uso de las reservas, ocasión en la que Lozano descolocó a los funcionarios presentes con una detallada exposición sobre la ejecución del gasto público y los gastos previstos que no figuran en el presupuesto; y la difusión por parte del diputado de una cifra de 50.000 millones de pesos que reflejaría el agujero fiscal. Fuentes cercanas a la pesquisa dicen que el juzgado analiza si existe relación entre esos números y los documentos hallados en la casa de Larosa.

El Ministerio de Economía se presentó ayer como querellante en la causa judicial. Además declararon dos periodistas de Ambito Financiero. Larosa sigue detenido en el penal de Marcos Paz, acusado de “allanamiento (ilegal) de morada” y “tentativa de hurto”. Aunque no son delitos graves, el juez le negó la excarcelación mientras junta la mayor cantidad posible de pruebas. Hay muchos elementos que lo comprometerían: las llaves en su poder –que el juzgado está verificando exactamente a qué oficinas pertenecen– figuran entre ellos; el hecho de que no tuviera celular encima, también es elocuente; y su presencia en lugares donde no estaba autorizado a ingresar y en los que según las filmaciones permaneció con la luz apagada (guiado al parecer por una linternita) también es sugestivo.

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El asesor legislativo Roberto Larosa fue arrestado el viernes pasado.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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