EL PAIS › LOS CAMIONEROS NO REALIZARAN LA HUELGA NACIONAL Y LA MOVILIZACION ANUNCIADOS PARA EL PROXIMO LUNES

Moyano decidió ponerle un freno a la protesta

Al paro se iban a plegar también todos los gremios del transporte. Hubo contactos entre el Gobierno y el líder de la CGT y finalmente no se hará. No se enviará a Suiza información sobre las causas judiciales de Moyano hasta tanto ese país no brinde mayores precisiones.

 Por Santiago Rodríguez

Suspenso es la palabra que mejor le cabe al día de ayer. Suspenso porque en una jornada cargada de febriles negociaciones no se supo hasta bien entrada la tarde qué desenlace tendría la situación planteada a partir del pedido de la Justicia suiza de que la Argentina remita los datos de todas las causas vinculadas con los Moyano y la decisión de los camioneros –acompañada después por todos los gremios del transporte– de hacer un paro nacional el próximo lunes. Suspenso porque el fiscal Jorge Di Lello y el juez Norberto Oyarbide decidieron devolver a los suizos su requisitoria y no enviarles nada hasta tanto no precisen los alcances de su investigación. Y suspenso también porque Hugo Moyano manejó como un maestro de ese género una conferencia en la que no tuvo reproches para el Gobierno, en la que criticó a la oposición y parte de los medios, y en la que recién al final –cuando todos esperaban su ratificación– anunció la suspensión de la protesta.

“Vamos a dejar en suspenso la medida que habíamos presentado para el lunes”, dijo Moyano en la sede de Camioneros, uno de los tantos escenarios de la saga a la que dio lugar la solicitud de los fiscales suizos de toda la información relativa a los expedientes judiciales en los que están involucrados el líder de la CGT y sus familiares. Los otros fueron Suiza, los tribunales de Comodoro Py, la Casa Rosada, la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT) y la sede de la central sindical en la calle Azopardo.

Con la decisión aún firme de los camioneros de parar el lunes y movilizarse a Plaza de Mayo, todos los gremios vinculados con el transporte se reunieron por la mañana en la sede de la CATT. Bajo la batuta del taxista Omar Viviani, esos sindicatos decidieron adherir a la huelga. “El paro es en defensa del movimiento obrero y para señalarles a propios y extraños que no estamos dispuestos a que nos manoseen”, explicó entonces Viviani y anticipó que por la tarde en la reunión de la conducción de la CGT abogarían por la adhesión de todo el movimiento obrero a la protesta.

A esa altura, las conversaciones tendientes a desactivar la medida de fuerza ya llevaban varias horas. Los canales de diálogo entre el Gobierno y Moyano se abrieron por indicación de la presidenta Cristina Fernández y fueron dos: el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, contactó al diputado y abogado de la CGT, Héctor Recalde; el ministro de Planificación, Julio De Vido, habló directamente con el líder camionero.

El fruto de esas charlas se apreció en el contraste entre las declaraciones matinales de los sindicalistas y en la que Moyano dio a conocer que había resuelto suspender el paro. Así como Viviani aludió a “extraños” pero también a “propios” a la hora de identificar a los destinatarios del mensaje de la huelga, Facundo Moyano decía a primera hora que “todos los funcionarios, todos los ministros tendrían que estar apoyando esto porque están tocando los intereses de todos”. Ni antes ni después del desenlace, los hombres del Gobierno rompieron el silencio de radio que se impusieron desde el primer momento.

La Presidenta tampoco hizo referencias concretas al asunto, pero encabezó dos actos donde pronunció palabras en las que muchos creyeron ver menciones al tema. “Quiero decirles que necesito ayuda, que sola no puedo, que necesito hombres y mujeres dirigentes que me acompañen; hombres y mujeres que crean realmente que es necesario seguir trabajando cada vez más y no seguir poniendo piedras en el camino”, expresó CFK en la firma del contrato para la construcción de la Autovía Concordia-Paraná. Ya con la novedad de que el paro no se haría, en un acto con Daniel Scioli habló de “los que nos quieren dividir”. “A todos ellos, que no son muchos, pero poderosos, les digo que no cuenten conmigo. No vine ni a separar ni a combatir a nadie”, sostuvo y agregó: “No esperen que alce mi voz contra otro argentino” (ver página 5).

Moyano hijo aclaró que “de ninguna manera” sentía que en la Casa Rosada le hubieran soltado la mano a su padre y también que “queremos la continuidad del Gobierno”. El enojo de los sindicalistas fue en particular con la Cancillería y el judicial Julio Piumato fue quien más cabalmente lo exhibió. “¿Por qué dio curso a tamaño engendro y no lo rechazó in limine?”, se preguntó acerca del exhorto enviado por los fiscales suizos, al que calificó de “bochornoso”.

Di Lello, en cuyas manos recayó el planteo luego de que la Cancillería lo remitiera a la Justicia, aconsejó darle curso pero antes solicitar a los suizos la transcripción del marco legal en la que se encuadra. Oyarbide hizo propio el pronunciamiento del fiscal y requirió a la Cancillería que pida a Suiza la normativa aplicable al caso (ver página 4).

Lo que llegó ayer desde ese país fue una aclaración. “La investigación está dirigida contra personas desconocidas y, por consiguiente, ni el líder sindicalista ni su hijo están bajo investigación”, precisó la vocera de la Fiscalía General helvética, Jeannette Balmer.

El embajador suizo Johannes Matyassy también se encargó del asunto en Buenos Aires. Primero se comunicó con el canciller Héctor Timerman y después emitió un comunicado. “El señor Hugo Moyano y su familia no están bajo investigación directa en Suiza”, consignó el comunicado de la representación diplomática y añadió que sólo se requirió “información sobre posibles causas pendientes o abiertas en Argentina en relación con esas personas, tal como se mencionó en la prensa”.

Moyano tomó la decisión de suspender el paro luego de escuchar de boca de sus principales colaboradores lo que había resuelto la CGT. El consejo directivo ampliado de la central sindical se reunió a la tarde sin la presencia del líder camionero. Concurrieron representantes de más de 80 gremios que deliberaron por más de tres horas y resolvieron “acompañar la protesta y movilizar a todos los compañeros en defensa del sindicalismo y del modelo que se ha puesto en marcha en mayo de 2003”, como explicaría luego Juan Carlos Schmid, de Dragado y Balizamento, ya sentado junto al líder cegetista en la sede de Camioneros. Allí estuvieron también Recalde, Viviani y Piumato.

Moyano los dejó hablar –Recalde dio precisiones del exhorto y remarcó que “está basado en artículos periodísticos que ni siquiera se adjuntan”– y demostrar el poderío que tiene la CGT cuando se lo propone, agradeció “las muestras de lealtad” y sobre el caso en sí dijo: “No tengo un carajo que ver con Covelia”. Después arremetió en varias direcciones.

A Graciela Ocaña la definió como una “mitómana” y a “una parte de los medios” los acusó de “actuar con una perversidad que no tiene límites” y se quejó de que “parece que quienes tenemos la responsabilidad de conducir obras sociales nos hemos convertido en asesinos seriales”. A los peronistas disidentes los trató de “personajes antiperonistas”. “En el ’89 Menem y Duhalde nos metieron la droga”, recordó por la detención que sufrió entonces por tenencia de estupefacientes mientras era diputado provincial. De Francisco de Narváez dijo “ese señor colombiano no se sacó los fueros cuando lo quisieron investigar” y también criticó a Daniel Hadad, a quien catalogó como “uno de los extorsionadores más grandes de la Argentina”. Enfatizó, además, que los trabajadores “jamás nos hemos puesto en contra de la Justicia” y marcó el contraste con la resistencia de Ernestina Herrera de Noble a permitir la realización de un estudio genético a sus hijos adoptivos de quienes “toda la sociedad sospecha que son hijos de desaparecidos”.

Recién después de decir todo eso y ni una palabra sobre el paro, Moyano anunció que la huelga y la movilización a Plaza de Mayo quedaban en suspenso. Para el final de la conferencia tenía algo más. Un mensaje: “Queremos llegar al poder. Eso es lo que les molesta a muchos, pero ese es el objetivo y no lo vamos a abandonar”.

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El propio Hugo Moyano, en la sede del gremio de camioneros, anunció la suspensión del paro y de la movilización a Plaza de Mayo.
Imagen: Dafne Gentinetta
 
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