EL PAíS › A TRENES FRANCESES, POR EL HOLOCAUSTO

Demanda de sangre

Transportaron judíos y les cobraron a los nazis. Ahora se niegan a indemnizar a los sobrevivientes.

 Por Raúl Kollmann

“La empresa de trenes de Francia transportó a personas a los campos de exterminio de Auschwitz y Buchenwald. Sabían lo que hacían porque antes de traspasar la frontera, una tercera parte de los prisioneros moría. Ellos entraban a los vagones a limpiar y a sacar los muertos. Por ese trabajo siniestro cobraban, incluso tenemos alguna factura como prueba. Y nosotros los estamos demandando.” La abogada de Manhattan, Harriet Tamen, de paso por Buenos Aires, explica por qué es la punta de lanza de un millonario juicio contra la Societé Nationale des Chemins de Fer, la sociedad estatal francesa que maneja los trenes, que indemnice a víctimas del Holocausto y sus herederos. Este fue el diálogo que mantuvo con Página/12.
–¿Cómo se inició la demanda ?
–Hace unos cinco años, iniciamos un juicio contra los bancos por depósitos bancarios de víctimas de los nazis que fueron expropiados. Cuando Hitler invadió Francia se congelaron 200.000 millones de dólares, a valores de hoy, pertenecientes a judíos, gitanos, homosexuales y opositores. Tras una larga negociación, logramos un acuerdo por el que se le pagó el monto actualizado a todos los que tenían alguna documentación y 3000 dólares a quienes no tenían pruebas categóricas respecto de sus depósitos. En el marco de ese trabajo, uno de nuestros clientes mencionó que él estuvo entre los 750.000 deportados y que fueron transportados en los trenes franceses hacia los campos de concentración y aniquilación.
–Y la compañía de trenes argumentó que sólo transportaban gente y que no sabían lo que ocurría en los campos.
–Inicialmente sí, pero nosotros trabajamos mucho en la investigación y pudimos probar que cobraba por persona y kilómetro y hay una factura, que pretendieron cobrar ya caído el Reich, y que le enviaron al gobierno de Charles De Gaulle. Esto demuestra que ellos no fueron forzados, que colaboraron con los nazis, e hicieron dinero con las víctimas.
–¿Cuál es exactamente la imputación?
–En primer lugar, piense que la gente era transportada a los campos en vagones de ganado. Eso ya deja en claro el papel de la SNCF. Piense que iban mezclados hombres, mujeres y niños, sin agua ni comida ni baños. Está probado que en un tren que transportaba 1500 prisioneros, 500 murieron antes de traspasar la frontera de Francia. A esto hay que agrega otra maniobra siniestra que también tenemos probada. Le pedían a la gente que entregara sus valijas y nunca se las devolvían. O sea que les quitaban a los prisioneros lo único que tenían. Ya quedó establecido en Nuremberg que no se puede alegar obediencia debida ante hechos de esa naturaleza. Esto nos lleva a acusarlos de crímenes de guerra y exigir que indemnicen.
–¿Qué contestó la compañía?
–Se escudan en que como son una empresa estatal tienen inmunidad. Se trata de una de las 500 empresas más grandes del mundo, que sólo en Estados Unidos factura 100 millones de dólares por año. Frente a otros juicios que se les iniciaron, en Estados Unidos o en la misma Francia, por cuestiones cotidianas, nunca se defendieron argumentando la inmunidad. Nosotros mantuvimos una reunión con el gobierno francés, reclamándoles un arreglo y sobre todo teniendo en cuenta que las víctimas del Holocausto son personas de mucha edad y están muriendo, queremos el arreglo mientras estén con vida. El acercamiento al gobierno francés es obvio: la SNCF es una empresa estatal, aunque autónoma, pero los directores son designados por el gobierno, de manera que no se pueden desligar. El gobierno dijo que no tiene control sobre la compañía, nosotros le contestamos que en ese caso no puede alegar que tienen inmunidad. En este punto estamos trabados.
–¿El juicio se está haciendo en Estados Unidos?
–El año pasado hubo un fallo de un juez norteamericano aceptando la existencia de la inmunidad, pero el Congreso de EE.UU. está por tratar leyes que les impidan acogerse a la inmunidad. Además, no pueden tener inmunidad ante un hecho como el robo de las pertenencias. Por lo tanto, la batalla continúa e insistimos en que se llegue a un arreglo. Hoy Francia vive un gravísimo problema de racismo. Es difícil decir que uno está contra el racismo de hoy si encubre el racismo de ayer. Porque debo recordarle que la Resistencia francesa contra el nazismo fue extraordinaria y saboteó muchísimos trenes. Es un hecho que nunca sabotearon un tren que llevaba prisioneros a los campos de concentración.

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